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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic se da una alegría



El despliegue de Rico fue determinante para que el Athletic se hiciera con el mando del partido

El despliegue de Rico fue determinante para que el Athletic se hiciera con el mando del partido

¡Qué pena! El Athletic ha llegado tarde a esta Champions League. Los rojiblancos han vivido a contrapié el inicio de la temporada y lo han acabado pagando muy caro. En el fútbol de hoy en día se vive de prisa y se muere joven al menor descuido. Dos meses de dudas y errores continuados suponen una eternidad, un montón de partidos, demasiados para permitirse estar en la inopia. Al Athletic le ha pillado el calendario y se le ha hecho tarde. Ha llegado al humo de las velas, cuando la función estaba acabando, a la hora de recoger. Una lástima porque aunque sea tarde, el primer triunfo en esta Champions no debe caer en saco roto. Es verdad que el valor de esta victoria es relativo. Sirve prácticamente para asegurar la continuidad internacional aunque sea en el segundo escalón, que no es poco, pero, sobre todo, debe servir para reafirmar al equipo en su idea. Ganar al Shakhtar en su campo es un baño de autoestima, una alegría, la confirmación de que, a pesar de todo, el Athletic no está tan lejos como pareció en las derrotas ante el Oporto o en el empate frente a los ucranianos en el debut. De lo de Borisov mejor ni hablar. Allí se fueron por el sumidero las ilusiones forjadas al eliminar al Nápoles.

A buenas horas mangas verdes, que diría el clásico. Pero las victorias siempre vienen bien, incluso cuando llegan tan tarde como ésta de Ucrania, cuando ya nadie la esperaba. Los cálculos más elementales apuntaban a que el Athletic se limitaría a cubrir el expediente en el campo del rival más poderoso del grupo. Los de Lucescu se jugaban la posibilidad de acabar como campeones de grupo, lo que siempre es una ventaja a la hora de los cruces. Se dirá que era una posibilidad un tanto remota, puesto que los ucranianos estaban obligados a ganar los dos partidos que le quedaban: al Athletic y al Oporto. Pero la verdad es que Lucescu salió con todo, por aquello de que hasta el viaje más largo empieza por el primer paso, y éste era ganar al Athletic.

En relación al equipo que presentó en el estreno en San Mamés, el Shakhtar solo cambió a un jugador. Shevchuk ocupó el sitio que en la catedral fue de Azevedo. Menos cambios de los que introdujo Valverde respecto a su alineación habitual. La presencia de San José en el eje de la zaga, la titularidad de Beñat y Viguera y sobre todo la condición de suplente de Aduriz, apuntaban a un Athletic de circunstancias con un ojo puesto en el próximo compromiso de Getafe.

Y la primera jugada del partido pareció abonar la idea. Un mal despeje de San José dejó a Texeira solo ante Iraizoz, pero el brasileño no pudo con el portero. Era el minuto 6 y los agoreros se frotaban las manos. El aviso quedó en anécdota. Casi a continuación Viguera bajó muy bien con el pecho un envío largo de De Marcos pero remató flojo y muy desviado. En la siguiente jugada, un corner botado por Beñat, San José volvió a ser protagonista cabeceando horrible un balón franco al borde del área pequeña.

Eran solo los primeros síntomas que apuntaban a que el partido no iba a discurrir según el guión que preveía todo el mundo. Iturraspe, Rico y Beñat fueron creciendo en el centro del campo hasta ocupar todo el espacio, De Marcos y Balenziaga estaban inusualmente contundentes en las bandas, y los centrales disfrutaban de una vida cómoda. El Athletic dominaba el partido en tres cuartas partes del terreno, pero volvía a faltarle filo para rebanar a un rival sorprendido e incómodo en el terreno. Susaeta estuvo mejor sin balón, en labores de contención, que con la pelota en los pies y mirando a la portería contraria, Muniain sigue en su propio mundo de fantasía, tirando regates inútiles, corriendo hacia ninguna parte y pensando más en engañar al árbitro que al rival. Viguera quedó aislado y aunque lo intentó bajando a buscar el balón y colaborando en la presión, apenas disfrutó de ocasiones para mirar a la portería contraria.

La lesión de Etxeita fue la peor noticia del partido. Le sustituyó Gurpegui a la media hora pero el cambio no influyó en el rendimiento del equipo. Los leones fueron creciendo a medida que pasaban los minutos y comprobaban que tienen fútbol y recursos para tratar de igual a igual a un rival tan poderoso como el que tenían enfrente. El Shakhtar pareció un equipo vulgar, nada que ver con el que asustó en San Mamés. Los brasileños no encontraron nunca el balón porque los centrocampistas del Athletic se lo escondieron o se lo robaron constantemente. El gol de San José certificó la superioridad de los de Valverde. El penalti que no vieron los seis árbitros en el último minuto fue la anécdota afortunada. Aunque solo fuera por una mera cuestión estadística, ya iba siendo hora de que un error favoreciera al Athletic.

La victoria y, sobre todo, la forma como se produjo, debe tener en el Athletic una trascendencia mucho mayor que la consecución de los tres puntos que llevan al equipo al tercer puesto del grupo e ingresan un millón de euros en la caja de Ibaigane. Supone la confirmación de que el proceso de recuperación del equipo sigue su curso y que la mejoría es más evidente cada día que pasa. En el plano individual Iturraspe y Rico están muy cerca de su mejor nivel, Beñat volvió a dar señales de que puede ser un futbolista muchísimo más útil para el equipo de lo que fue el año pasado. Balenziaga, también vuelve a parecerse al lateral cumplidor de la temporada anterior, De Marcos sigue en su línea y Viguera empieza a merecerse minutos para demostrar lo que puede dar de sí. Si Aduriz sigue como hasta ahora, al equipo solo le faltaría que los volantes se sumen al carro para que el trabajo en la zona ancha tenga más repercusión en el área contraria. Aunque el Athletic haya llegado tarde a la Champions League, la Liga es joven y las puertas de Europa siguen abiertas. Hay razones para ver el futuro con optimismo.

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