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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic se lleva un sofocón en Ipurua



Un absurdo penalti de Laporte fue el comienzo de la derrota del Athletic. Foto AC

Un absurdo penalti de Laporte fue el comienzo de la derrota del Athletic. Foto AC

Es como cuando te das cuenta de que se te escapa el autobús y te pegas un sprint de cuarenta metros en frío. Consigues subirte casi en marcha pero no recuperas el aliento en cinco paradas. Algo así le ha ocurrido al Athletic en este tremendo mes de agosto. El de Ipurua era el octavo partido de competición para los leones cuando todavía el grueso del personal no ha acabado sus vacaciones. Hubo fuegos artificiales en la ida de la Supercopa ante el Barcelona, pero después de aquello todo ha sido un sinvivir. El papelón que hicieron los de Valverde ante el Eibar ha sido la culminación de este tour de force rojiblanco. Se supone que el parón liguero le servirá al equipo para recomponerse, recuperar algunos lesionados, tomar aire y empezar de una vez a competir en la Liga, aunque sea con dos jornadas de retraso. Una Supercopa en las vitrinas y el billete para Europa en el bolsillo deben compensar el mal inicio liguero. A fin de cuentas, el objetivo cuando el equipo comenzó a competir el último día de julio era Europa y lo de la Supercopa ha sido un premio añadido que nadie esperaba.

La Liga es larga y permite corregir errores; lo otro era un cara o cruz que tenía que salir cara por narices, so pena de que la temporada empezara torcida, con todo lo que eso conlleva. Hay que tener muchísima calidad, más dinamita arriba e incluso más sentido común, para sortear un calendario tan exigente minimizando daños. Para empezar, el Athletic ha ido acumulando lesionados a medida que jugaba partidos. Es una mera cuestión de mala suerte. Es mucho peor acumular cansancio innecesario por no saber alcanzar los objetivos con el mínimo esfuerzo. Dejarse remontar un 0-2 en Zilina es una insensatez para un grupo que tampoco está para sacar mucho pecho. Desperdiciar una ocasión tras otra para llegar al minuto 90 con la mínima ventaja, a expensas de que una jugada desafortunada o un rebote te deje fuera de Europa, es fruto de la impericia, como decía Bielsa, ¡qué le vamos a hacer!, pero esa impericia ya ha obligado al Athletic antes de ahora a unos esfuerzos innecesarios que se terminan pagando a la larga.

Si se le añade que tres partidos contra el Barcelona tienen que agotar al más pintado, nos encontramos con el triste cuadro que ofreció el Athletic ante este Eibar de aluvión. El grupo de Valverde compareció derrengado en Ipurua. La gasolina le duró diez minutos, el tiempo que tardaron los de Mendilibar en confirmar lo que les habían contado: que el león llegaba con la bombona de oxígeno a la espalda, con lo que debe de pesar una bombona de oxígeno en la espalda a treinta grados a la sombra.

Entre bajas y rotaciones, Valverde tampoco estuvo muy inspirado a la hora de hacer la alineación, como reconoció de forma implícita con los dos cambios que hizo en el descanso.

¿Puede un diestro jugar como lateral izquierdo?. Sí, si el elegido es un tipo bragado y experto. Si el señalado es una misacantano como Lekue, que además es un futbolista que piensa más en atacar que en defender, es muy posible que tengas un problema. El Athletic lo tuvo y Valverde no tuvo más remedio que rectificar dejando al chaval en la caseta en el descanso.

Ibai Gómez, su compañero en la banda, tampoco regresó del vestuario en la segunda parte. Es de sobra conocida la indisciplina táctica de este jugador, que sigue sin entender que su trabajo incluye echar una mano a su lateral cuando es el rival el que tiene la pelota. Al menos en Ipurua no intentó ese odioso centro con el exterior que una vez fue muy bonito, pero cien intentos fallidos después ya suena a broma pesada.

Que tengas que cambiar toda una banda en el descanso es bastante significativo. Reaccionar retrasando a De Marcos desde el ala derecha al lateral izquierdo tampoco es muy novedoso. El chaval está acostumbrado a andar de aquí para allá. El día que alguien se olvide de su condición de comodín y le fije en una posición diez partidos, igual nos encontramos con un futbolista más extraordinario de lo que ya es.

Con todo, el Athletic no estaba teniendo especiales dificultades para contener al Eibar durante la primera media hora. Elustondo se dedicaba al trabajo oscuro de ayudar a los centrales pero Beñat estaba más oscuro que de costumbre, es más, no vio una sola luz, a la hora de montar el juego de ataque del equipo. El Athletic veía de muy lejos a Riesgo, pero Iraizoz tampoco se estaba manchando demasiado los guantes.

Las estadísticas, esa moderna plaga que asola el fútbol, dirían que Laporte acredita un promedio de 1,5 cantadas por partido. El aficionado clásico las llama de otra forma más escatológica, pero no importa el nombre sino el hecho. Y lo cierto es que el central rojiblanco peca de una suficiencia que compromete a sus compañeros en cada partido. Nadie le discute sus condiciones y conviene no olvidar que acaba de cumplir 21 años el pasado mayo. Pero alguien se tendrá que sentar con él y explicarle tranquilamente que hace tiempo que dejó de estar con los juveniles y que en Primera División bromas, las justas. 

En uno de esos pecados de soberbia de Laporte estuvo el origen del desastre rojiblanco. Un partido que tenía toda la pinta de acabar sin goles aunque se jugara durante tres días seguidos, se desequilibró por una de esas gracias de Laporte que en lugar de despejar un balón franco en el área, se puso a regatear al delantero. La pérdida del balón acabó en penalti y el cuero terminó en la red de Iraizoz desde los once metros. Antes el portero ya había tenido que solucionar una pérdida de balón de Beñat en el centro del campo y una falta de atención en las marcas en un corner. Con el penalti, ya no pudo, a pesar de que su parada a Messi estuvo en la memoria de todos.

El Athletic no tuvo ni fuerza, ni fútbol, ni energía, para intentar la remontada. Los cambios apenas surtieron efecto. El Eibar se echó atrás para conservar su ventaja y dejó en evidencia la falta de ideas de los de Valverde. Sabin Merino no tuvo consistencia en la banda, Susaeta tampoco aportó nada por el otro lado y Aduriz se desesperó atornillado entre los centrales armeros. 

Y cuando más dominaba el Athletic, aunque fuera más apariencia que otra cosa, llegó una contra de Keko, ganando la espalda a Laporte y Etxeita, resuelta en primera instancia por Iraizoz. En el corner  consiguiente Adrián conectó un cabezazo en el segundo palo, que salió en globo para colarse por el poste contrario. Todo el mundo entendió que fue el final del Athletic. 

 

 

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Un comentario

  1. Buenas,

    Valverde insiste cuando se le pregunta tras cada cantada de Laporte, que Aymeric nos da tanto que prefiere quedarse con lo bueno… pero las cantadas por confiarse de este chico son demasiado frecuentes. En mi opinión no es sólo la cantada, sino su forma de jugar la que denota suficiencia… y diría lo mismo de Aduriz, al que veo partidos jugando con demasiada suficiencia, lamentablemente. No se a que espera Valverde para sustituirlo por Kike Sola… cuando Aduriz se jubile ya será demasiado tarde.

    Otra reflexión que me gustaría hacer es la del cansancio. Cansados a estas alturas? Si es una cuestión de concentración de partidos realiza cambios (y vuelvo al tema Kike Sola y demás). Algunos dicen que con 30ºC no se puede jugar con garra… hombre, evidentemente no con la misma que con 18ºC… pero que pasa, que para el Eibar no había 30ºC?

    En mi opinión hay algunos jugadores que no están para jugar con el Athletic en primera; los casos de Ibai y Susaeta son flagrantes. A Susaeta le castigaría con 1 mes de entrenamiento extra cuando se vayan sus compañeros a la ducha, rematando a puerta. Por ejemplo. Sólo correr y ofrecerse no vale… es primera división y cobra (supongo) como tal.

    Al señor Valverde le diría que el Athletic no juega a absolutamente nada… ni sabe jugar bien en largo (presionando y buscando con intensidad las segundas jugadas) ni combina decentemente. Por favor, repasen los videos del primer año de Valverde o de Bielsa y repitan hasta la saciedad las combinaciones básicas. Ahora mismo el juego es de lastima.
    También le diría que hay equipos como el Athletico de Madrid, el Sevilla, etc. que juegan todo el año… 3 competiciones.. con el mismo numero de jugadores que nosotros… y lo mínimo que demuestran (con mayor o menor acierto técnico) es garra, presión… y los nuestros van al trote a presionar… y cada uno cuando le da la gana. No señor Valverde… no es cansancio… para todos hay 30ºC y para todos es Agosto… la intensidad de los jugadores es algo mental sobre todo… y depende de usted.

    un saludo