Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic se topa con Ter Stegen



Ter Stegen evitó la derrota del Barcelona con dos paradas sensacionales. Foto AC

El Barcelona dominó durante una amplia fase del partido, tuvo la posesión, ese engañabobos del fútbol moderno, pero las paradas las tuvo que hacer su portero, Ter Stegen. Los únicos peligros que sufrió Herrerín los provocó él mismo, estrellando dos balones en Suárez, el segundo en las manos de Suárez, por decirlo con más propiedad, tres minutos después de que Del Cerro Grande, amonestara por segunda vez a De Marcos porque el balón le dio en el hombro. Del Cerro Grance, ¡ah! ese árbitro que montó una bonita teoría sobre el control corporal y el control espacial para anular un gol a Aduriz en la eliminatoria de Copa contra el Sevilla, resulta que es incapaz de distinguir el hombro del brazo. ¡Hay que ver!. Y claro, en estos casos el célebre VAR no interviene porque no se trata de una tarjeta roja sino de una amarilla, aunque de hecho signifique la expulsión. Cada domingo nos dan un motivo más para confirmar la idea de que esto del VAR solo puede ser obra de unos genios visionarios.

Del Cerro Grande estuvo a punto de liarla a última hora después de dejar al Athletic con diez jugadores  y a últimísima cuando esperó la sentencia del VAR en una acción de Yeray sobre la línea de fondo que no tenía ninguna historia. Le habían estado protestando mucho a Del Cerro Grande los jugadores del Barcelona durante todo el partido, lo que tampoco es noticia. Cuando al Barcelona no le salen las cosas como espera se convierte en un equipo terrenal, con sus malos modos, sus patadas a destiempo y sus protestas airadas. Nada nuevo.

Y es que los jugadores del Barcelona tenían motivos para sentirse frustrados. Tras sufrir el acoso constante del Athletic durante todo el primer tiempo, tuvieron un buen rato de la segunda parte en el que jugaron prácticamente en la frontal del área rojiblanca pero no pudieron cobrar ni un triste remate. Llevaba un año largo el Barcelona marcando en todos los partidos de Liga, y unos meses más marcando siempre fuera de casa. Hasta que llegaron a San Mamés. Herrerín les vio de cerca durante un rato que se hizo largo, pero el guardameta rojiblanco apenas tuvo que hacer una parada a un tiro lejano de Messi en el primer tiempo. El argentino también estrelló el balón en el larguero en la primera parte, pero la jugada estaba anulada, mal anulada por cierto, por fuera de juego.

No hubo más noticias de la formidable artillería blaugrana durante todo el partido. Messi se empeñó en la jugada personal por dentro y la conexión entre Semedo y Coutinho que había hecho sufrir a De Marcos durante el primer tiempo, desapareció en la continuación. La culpa la tuvo fundamentalmente el planteamiento de Garitano, y el derroche de sudor y disciplina táctica de sus jugadores. El técnico de Derio presentó una alineación conservadora, con Yuri por delante de Balenziaga en la banda izquierda, De Marcos y Susaeta en el otro costado y Raúl García a la espalda de Williams con Dani García y Beñat en la sala de máquinas. Yeray e Iñigo Martínez volvieron a poner el candado en el  centro de la defensa.

Después del fiasco de Anoeta, regresó el Athletic reconocible de Garitano, el equipo sólido y solidario, el grupo fiable que puede plantar cara a cualquier rival, incluido este Barcelona. Al Athletic solo le faltó algo de puntería en los momentos decisivos, o quizá lo que le sobró fue un Ter Stegen inspirado que se sacó la espina de aquel 4-0 de la Supercopa en el que tanto tuvo que ver.

La parada del guardameta alemán a un remate de Susaeta que se iba directo a la escuadra fue de esas que definen a los grandes porteros. Grandes en el más amplio sentido del término, porque si Ter Stegen mide cinco centímetros menos, no llega a ese balón ni con muelles en las botas. Minutos más tarde fue el único a quien no sorprendió una chilena de Raúl García. Fueron dos paradas decisivas, sobre todo la primera, que impidieron que el Athletic se fuera al descanso con la ventaja que merecía en el marcador.

Le tocó sufrir al Athletic en el segundo tiempo. Los de Valverde salieron decididos a torcer la muñeca a los rojiblancos. Messi empezó a tener un contacto más continuado con el balón y Sergi Roberto se proyectó con más decisión por la banda derecha. Los de Garitano acusaban el esfuerzo de la primera parte y daban un preocupante paso atrás hasta instalar sus dos líneas de defensa prácticamente en la frontal del área. Había más sensación de peligro que peligro real, pero resistir al Barcelona en el área propia no parecía un plan destinado al éxito.

Por momentos el Athletic se refugió en su propio caparazón, al estilo de la táctica de la tortuga que practicaban las legiones romanas cubriéndose con los escudos. Durante un tramo de la segunda parte, el empate a cero parecía el único objetivo posible para el Athletic. Hasta que Garitano movió el banquillo. San José sustituyó al agotado Beñat, lo que aportó más presencia por delante los defensas y cinco minutos más tarde Muniain ocupó el puesto de Susaeta. La entrada de Iker cambió el curso de los acontecimientos. El Athletic que se estaba limitando a despejar balones, recuperó el esférico y el control del partido. Muniain no tardó con conectar con Williams y lo que antes eran despejes imposibles para el delantero, se convirtieron en pases con sentido que propiciaban contrataques que hacían correr hacia atrás a los de Valverde.

Pero Ter Stegen volvió a aparecer cuando el Athletic volvía a pensar en algo más que en el empate sin goles. Esta vez sacó una mano prodigiosa para desviar un remate prácticamente a bocajarro de Williams. Al Barcelona le temblaron las rodillas y los rojiblancos, dirigidos por Muniain, sacaron fuerzas para que Yuri o San José se incorporaran al ataque con decisión. La inexplicable expulsión de De Marcos frustró la que podía haber sido carga final del Athletic. Lástima, porque el entregado y repleto San Mamés merecía asistir a ese asalto final de su equipo.

 

Share This:

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*