Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic se tuvo que rendir a la evidencia



Iñaki Williams marcó un gol que será solo un bonito recuerdo

Iñaki Williams marcó un gol que será solo un bonito recuerdo

Otra final perdida y sin apelación posible. El Barcelona volvió a ser muy superior y no hay nada que objetar a su triunfo. No solo es el mejor equipo del mundo sino uno de los mejores de la historia de este deporte. De la mano de Luis Enrique y con la aportación de Suárez se ha convertido en una máquina de triturar rivales. El grupo que dirigió Guardiola maravilló por su manejo del balón, pero acabó enamorado de si mismo, como Narciso, admirándose ante su propio reflejo; se amaneró y hubo partidos en los que parecía que le importaba más enlazar cincuenta pases seguidos que marcar un gol. El Barcelona de ahora maneja la pelota con la misma calidad, pero es más vertical y se tira a la yugular a la mínima. Así no hay manera.

El Barcelona es el mejor equipo del mundo y cuenta en sus filas no solo con el mejor futbolista del mundo sino con uno de los mejores de la historia. Messi, a su edad, y con casi media carrera por delante todavía, ya comparte sitio en el panteón de los más grandes, a la altura de Di Stéfano, Pelé, Cruyff o Maradona. Está atravesando uno de los mejores momentos de forma y fútbol de su carrera y tiene la ambición intacta. Así no hay manera.

El Athletic lo intentó pero no pudo. Nada se puede exigir al que lo da todo si no le alcanza. Es verdad que a ratos el equipo pareció roto y desorientado, perdiendo balones tontos y disputas. Pero hay situaciones en las que sabes que te están pintando la cara y, sencillamente, no sabes cómo evitarlo.

Resulta ocioso hablar de tácticas o de cuestiones técnicas después de un partido como éste. Valverde apostó por un centro del campo de mucho trabajo con San José por delante de los centrales y Rico e Iraola abiertos a las bandas para ayudar a cerrarlas. A  Beñat le tocaba tratar de organizar, si podía. Arriba, Williams de enlace y Aduriz tratando de bajar balones desde el cielo. En el costado derecho Bustinza ocupó finalmente el sitio que dejaba libre el sancionado De Marcos.  El mejor, sin embargo, fue Herrerín, así que poco más se puede añadir. Podríamos repasar las alineaciones de los dos equipos, comparar nombres, edades, trayectorias, procedencias, precios… ¿de verdad merece la pena?

La cosa funcionó más o menos bien durante el primer cuarto de hora. Al Barcelona le costó encontrar los caminos hacia Herrerín hasta que Messi muy abierto en la banda derecha, disputándole el espacio al juez de línea, le puso un centro a Neymar que acabó en gol mal anulado por inexistente fuera de juego. Fue como la señal de salida. El astro argentino se debió de tomar el error del árbitro y el pegajoso marcaje de Balenziaga como un reto. La siguiente ocasión en la que cogió el balón con medio metro de ventaja, dibujó una de esas jugadas que se repetirán en todas las televisiones por los siglos de los siglos. Messi marcó un golazo que abrió el partido y acabó con las esperanzas del Athletic.

Ya está dicho que el Barcelona tiene un magnifico equipo, el mejor del mundo, pero por si no le alcanzara, tiene a Messi para allanarle el camino cuando se encuentra con un atasco. En estos tiempos de estadísticas y de programas informáticos que te dicen cuánto ha sudado cada jugador, estaría bien que alguien recopilara la cantidad de partidos que un Barcelona espeso ha acabado ganando con facilidad porque Messi le abrió el camino con un gol en el momento oportuno.

Si algo se le puede achacar al Athletic es que tal vez se vino abajo demasiado pronto tras el gol. Dio la impresión de que los leones lo fiaron todo a mantener su puerta a cero y dejar correr los minutos a la espera de su oportunidad. Pareció que cuando encajaron el primer gol vieron imposible la remontada; se sintieron derrotados y perdieron tensión y vigor competitivo. Claro que también se encontraron con un Barcelona que metió una marcha más, con prisa para cerrar la final cuanto antes, algo que consiguió antes del descanso en una jugada colectiva que se vio facilitada por la posición del novato Bustinza rompiendo la línea de fuera de juego.

Quizá cabría reprochar a Valverde que no cambiara nada en el descanso con todo perdido, pero podríamos remitirnos a las recientes palabras de Guardiola cuando se le preguntó si conocía la forma de parar a este Barcelona y a este Messi. Si alguno de esos numerosos técnicos de salón que pululan por las televisiones tiene alguna sugerencia que hacer a Valverde, que levante el dedo.

Se le pedía al Athletic competir mejor de lo que lo ha venido haciendo en las últimas finales y puede decirse que lo hizo hasta donde le alcanzaron las fuerzas y el fútbol. Ocurrió que el Barcelona atacó mejor, disputó y presionó con más poderío en todo el campo y fue, en definitiva, muy superior a este Athletic todo voluntad y poco más.

Hay dieciocho equipos de Primera División que hubieran dado una mano y cuatro dedos de la otra, por estar en el sitio en el que estuvo el Athletic y perder como lo hizo. Pero el que jugó la final de Copa fue este equipo que ni es el mejor del universo, ni tiene a uno de los mejores futbolistas de la historia en sus filas, pero que sí es un caso único en el mundo del fútbol. El Athletic es ese equipo que ha jugado cuatro finales en los últimos seis años y que es capaz de arrastrar tras de sí no ya solo a la ejemplar multitud que le arropó en Barcelona, sino a muchos miles más de aficionados y no aficionados que se identifican con una forma de entender el fútbol única e inimitable.

Ahora toca levantarse otra vez, lamerse las heridas y transformar todo el orgullo, el cariño y la ilusión que se han desbordado estos días en fuerza para conseguir volver a disputar otra final lo antes posible.

Share This:

2 Comentarios

  1. Impresionante imagen en la grada con el mosaico y la pancarta JO TA KE IRABAZI ARTE! Recuerdo imborrable!
    Sin haber estado en Barcelona me atrevo a decir que le vamos cogiendo el truco a esto de jugar finales y más pronto que tarde caerá alguna. Al comenzar tan pronto, quizás, tengamos alguna opción más en la Supercopa. Esperemos que la Copa América se le haga más que larga a algún rival.
    En cuanto al partido, en mi opinión, no hicimos el partido del siglo. Como dijo Valverde, entre otras cosas, nos faltó superar su presión con balones raseados. Jugaron los que tenían que jugar en la posición que debían de jugar. Pienso que nosotros podemos subir el nivel, que la continuidad de Valverde y con las variantes de jugadores y esquemas mostrados en 2ª parte de la temporada vamos a tener muchas más opciones de triunfar, a poco que los nuestros confirmen su nivel y tengamos más regularidad en el juego.
    Se va Iraola el mejor que he visto en banda derecha con nuestra camiseta sin lugar a dudas. Iraola salvó la vida de 10.000 Athleticzales, los ubicados en grada y tribuna norte en el antiguo San Mames, cuando tiro fuera en aquel jugadon contra el M. United. Aún y todo siempre le recordaré por su papel en el bienio negro, cuando, sino recuerdo mal, Javi Clemente le colocó de medio centro, junto a Murillo… entonces era el único o de los pocos que jugaba al futbol, cuando las piernas pesaban el triple y la cabeza sólo servía para llevar el pelo, ahí estaba Andoni. En mi opinión, con quién a más alto nivel jugó fue con Bielsa. Como muchos otros en estos últimos 31 años se retira sin un título, pero sinceramente es lo de menos. Hemos tenido un cuchillo bien afilado en banda derecha 15 años, rendimiento alto y continuo, su forma de ser, su sentimiento por este EQUIPO, está por encima de todo lo demás.
    Ondo izan Andoni!!!
    AUPA ATHLETIC ORAIN ETA BETI!!!

  2. Esta final se volvió a perder sin pena ni gloria. Es curioso que un club que representa tantos valores, desafiando lo establecido con tanta gallardía y constancia, sea tan manso y falto de intensidad en estas instancias.

    Es claro que se seguirá insistiendo y se mantendrá imperturbable lo importante, que en este caso no son los títulos precisamente.

    Para ganar finales siendo claramente inferior, se necesita mucha más garra.