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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic sigue buscando lateral



Aurtenetxe empezará el partido contra el Getafe en el banquillo. Foto MITXI

Aurtenetxe empezará el partido contra el Getafe en el banquillo. Foto MITXI

A primera vista, el de defensa lateral parece uno de los puestos más sencillos en un equipo de fútbol. En principio basta con un par de piernas veloces, una buena cintura y cierto sentido de la anticipación; nada que no esté al alcance de cualquier futbolista. Al lateral no se le pide que dispute ni remate de cabeza, ni se le exige la fortaleza física y la talla de sus compañeros los centrales. Al contrario, el olimpo de los defensas está lleno de laterales pequeñitos del tipo de Berti Vogts, alias el foxterrier, porque según sus compañeros era como esos perrillos que te muerden el bajo del pantalón y no te sueltan. Muchos extremos que le sacaban la cabeza regresaron deprimidos al vestuario después de sufrir su pegajoso marcaje. Se trata de un puesto tan sencillo aparentemente que antiguamente era habitual que lo ocupara un extremo en el declive de su carrera. Y la cosa no se ha complicado demasiado incluso en estos tiempos modernos en los que les han bautizado con el horrible nombre de carrileros, o sea, los laterales que suben la banda de toda la vida.

El defensa lateral cuenta además con una ayuda de la que no disponen el resto de sus colegas, salvo los extremos, que son algo así como sus primos aventajados: la línea de banda que marca con exactitud los límites de su campo de acción y le da una referencia que le permite estar siempre perfectamente colocado en el campo. El lateral no se pierde en la inmensidad del círculo central, allí donde el rival puede aparecer desde cualquier parte y las posibilidades de elección se multiplican hasta el infinito cuando tienes el balón en los pies. Cuando el lateral tiene la pelota en su poder sabe que sus opciones no pasan de sota, caballo y rey.

Pues bien, la cosa no debe de ser tan sencilla si atendemos a la historia del Athletic y sus problemas para encontrar especialistas para ese puesto. Marcelo Bielsa acaba de anunciar que Aurtenetxe se quedará en el banquillo y que el lateral izquierdo ante el Getafe será Laporte lo que, a botepronto, deja la impresión de que Bielsa desnuda un santo para vestir otro, es decir, que disuelve una pareja de centrales que parecía que empezaba a funcionar para tratar de encontrar una solución más que dudosa en el flanco izquierdo.

Laporte se convierte así en la nueva apuesta del argentino para ese puesto, en el que ya ha experimentado con Iñigo Pérez y Oscar De Marcos. Castillo no cuenta para el técnico y Balenziaga sigue siendo el lateral izquierdo titular del Valladolid. La cosa merecería una reflexión o al menos una aclaración por quien corresponda porque, visto desde fuera, da la impresión de que esta gestión no ha sido precisamente la más afortunada.

Claro que el problema no es nuevo. Castillo y Balenziaga han sido los últimos fichajes para cubrir un puesto que en las últimas temporadas ha sido propiedad de Koikili, también fichado, si en su caso se puede emplear el verbo con propiedad, del Sestao. Hace unos años, el Athletic tiró la casa por la ventana para traer a Mikel Lasa del Real Madrid y a Bixente Lizarazu del Girondins porque, al parecer, no se confiaba demasiado en Larrazabal, que fue el que siguió jugando y acabó vistiendo la camiseta rojiblanca nada menos que en 445 partidos. De hecho, el actual técnico de Lezama ha sido el último titular fijo en esa posición desde los lejanos tiempos de De la Fuente.

Puestos a repasar nombres de laterales que tuvieron la suficiente continuidad como para merecer la consideración de titulares indiscutibles, desde la década de los sesenta el Athletic solo ha tenido dos parejas reconocibles: Sáez, un extremo derecho reconvertido, y Aranguren en los tiempos del blanco y negro, y casi veinte años después Urkiaga y De la Fuente, dos jugadores que llegaron a Lezama como delanteros y fueron reubicados en la banda antes de dar el salto al primer equipo. Txato Núñez alternaba en aquel equipo el lateral izquierdo con el eje de la defensa.

Entre Saez y Urkiaga pasaron por el lateral derecho entre otros, José Mari Lasa, fichado del Granada como extremo o eventualmente Tirapu, un centrocampista comodín que valía para casi todo. Para el costado izquierdo llegó Agustín Guisasola, cuyas características físicas le llevaron pronto al eje de la zaga dejando su sitio a Eskalza. Unos años antes, el Athletic llegó a probar en esa posición a Félix Zubiaga, un delantero centro.

Y es que el Athletic ha probado de todo sin encontrar casi nunca una solución definitiva. Son innumerables los futbolistas que en algún momento han jugado unos cuantos partidos pegados a la cal, como soluciones de urgencia o como experimento con visos de continuidad. Jugadores que empezaron en la banda y acabaron como centrales como el ya mentado Guisasola, Rafa Alkorta, un tres en sus comienzos con Kendall, o Amorebieta; centrales desplazados a la banda como Tabuenca, o de ida y vuelta como Larrainzar; extremos reconvertidos como Estibariz, Edu Alonso o Javi González; centrocampistas como Patxi Salinas, Luis Fernando, Felipe, Lizarralde, Lacruz o Aiarza. Grandes y pequeños, lentos y rápidos, mejor o peor dotados técnicamente, de todo ha habido en las bandas del Athletic. Incluso algunos especialistas que, como Lakabeg, consiguieron instalarse unas cuantas temporadas en el puesto aunque el club les fichara competencia como Manu Núñez, aquel efímero defensa que llegó del Murcia, o que no tuvieron fortuna como César o Expósito.

Del Horno pudo ser el sucesor de De la Fuente muchos años después, pero sobra comentar su trayectoria. Amorebieta se fue pronto al eje de la defensa, Casas no cuajó y la historia reciente es bien conocida: tres especialistas fichados, Koikili, Castillo y Balenziaga, dos centrocampistas reconvertidos, De Marcos e Iñigo Pérez y dos centrales asimilados a la banda Aurtenetxe, y ahora Laporte. Todos en el costado izquierdo.

Afortunadamente, el Athletic ha encontrado en Andoni Iraola un lateral derecho sólidamente instalado aunque no se vea un relevo claro para un futbolista que está en el tramo final de su carrera. Por suerte, Iraola es de los que no se pierden un partido ni por lesión ni por sanción y su falta de relevo no se ha notado demasiado hasta ahora. Dicen que Ramalho y Saborit están a la espera de su oportunidad. Los antecedentes no invitan precisamente al optimismo. Veremos.

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