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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic sigue en modo apisonadora



Aduriz fue más listo que portero y defensas osasunistas para marcar el segundo gol del partido

Aduriz fue más listo que portero y defensas osasunistas para marcar el segundo gol del partido

¡Ejem!. Empecemos por un sano ejercicio de autocrítica. Hace apenas veinte días, decíamos aqui que el Athletic de Valverde tenia un serio problema de eficacia en su juego de ataque. Aquello de la falta de pericia que decía Bielsa. El equipo acababa de firmar dos ejercicios de impotencia en apenas tres días. Una derrota por 2-0 a todas luces inmerecida en Anoeta y un 1-0 en el campo del Betis que rozó lo paranormal. Los leones desesperaban a propios y extraños con su ceguera cuando miraban hacia la portería contraria y sembraban serias dudas sobre sus posibilidades reales por arrastrar una carencia que lastraba de una manera determinante las otras muchas virtudes que adornaban su juego. Pues bien, desde entonces el Athletic ha marcado quince goles en tres partidos consecutivos de Liga. Es un acontecimiento que no ocurría desde la temporada 1967-68, nada más ni nada menos. El dato describe un grupo de futbolistas que está atravesando un momento de juego y forma física fuera de lo común. Cada semana que pasa crece la confianza en las posibilidades propias y se eleva un peldaño la calidad y la eficacia del juego del equipo. Así como el Athletic comenzó la temporada con todos sus jugadores bastante lejos de su mejor forma, cosa lógica por otra parte, ahora mismo la mayoría de los habituales de Valverde está en su mejor momento. Solo queda descubrirse ante este equipo y disfrutar de un momento que tendrá que pasar tarde o temprano pero que ahora mismo le sirve al Athletic para acumular puntos y que le dan una ventaja sobre sus perseguidores que empieza a ser considerable.

Osasuna esperaba al Athletic viviendo también su momento más dulce de la temporada. LLevaban los navarros cinco jornadas sin conocer la derrota y habían abierto un hueco sobre los puestos de descenso lo suficientemente amplio como para encarar el derby desde la confianza que otorga la ausencia de penurias clasificatorias. Tenían razones fundadas para prever un choque disputado pero todos los planes se les vinieron abajo a los dos minutos. Una pérdida de Lotie al borde del área dejó el balón en los pies de Susaeta que se sacó un disparo seco y colocado ante el que nada pudo hacer Andrés. El Athletic había empezado mandón y el inesperado regalo del gol añadió galones a los de Valverde. Iturraspe y Rico se hicieron con la zona ancha, el balón iba y venía siempre en botas rojiblancas y Osasuna bastante tenía con recuperar el aire perdido de forma tan brusca a las primeras de cambio.

Los de Javi Gracia disfutaron también de su golpe de fortuna. Una falta señalada por el colegiado a Iturraspe a cinco metros de la frontal acabó en la red de un Iraizoz que recordó en esa jugada sus peores momentos, esos que creíamos felizmente superados. Armenteros le pegó duro, pero hubiera bastado que el portero no se apartara para que el balón no entrara.

El regalo de Iraizoz igualó el anterior de Lotie, pero el partido no empezó de nuevo en ese minuto diez. El Athletic no le perdió la cara al rival ni se dejó influir por el gol encajado en la primera ocasión en la que Osasuna consiguió acercarse a su área. Los de Valverde continuaron a lo suyo, practicando un futbol elaborado siempre con mucho sentido buscando las incorporaciones por la banda de De Marcos, que volvía a sustituir a Iraola en la derecha y que facilitaba que Susaeta se moviera con total libertad, eufórico tras su golazo. En el otro lado Muniain respondía a los constantes silbidos de la grada con la sensatez de un veterano, enlazando con Herrera y buscando siempre a un Aduriz que volvía a dar muestras de que el descanso le ha venido estupendamente y vuelve on fire.

Fue Aduriz precisamente el que se aprovechó de un error de Andrés para empujar a la red el segundo gol. El portero de Osasuna acababa de hacer en la misma jugada la parada de la tarde a un cabezazo tremendo de Herrera.

De nuevo por delante en el marcador el Athletic disfrutó de unos minutos en los que debió liquidar a un rival que acusó el segundo golpe. No entraba en los planes de Javi Gracia jugar en desventaja. Había diseñado un equipo para sujetar el previsible empuje del contrario y buscarle las cosquillas a la contra. Con el marcador desfavorable la táctica no tenía sentido, pero a los rojillos les faltaba fútbol en el centro del campo y les sobraban errores en la defensa, sobre todo por parte de un Loties que acabó minando la confianza de sus compañeros.

El Athletic solo encontró motivos para preocuparse en la tarjeta amarilla que vio Iturraspe a los dieciocho minutos, por los síntomas preocupantes que volvió a dar Iraizoz en un balón cruzado en el que acabó partiéndose la cara contre el poste, y por la entrada de Acuña por Cejudo apenas superada la media hora. Sea porque el cerebro rojiblanco se vio limitado en su juego o porque el cambio modificó la configuración de Osasuna, lo cierto es que los rojillos consiguieron que hasta el descanso el partido se convirtiera en un correcalles, lo que menos le convenía a un Athletic que se sentía superior.

La continuación comenzó con un fallo de Arribas que dejó solo a Aduriz para que el delantero rematara contra el cuerpo de Andrés. Todo un síntoma. Los rojillos interpretaron su particular canto del cisne con dos disparos de Damiá y Bertrand que se fueron por encima del larguero de Iraizoz cuando muy bien podían haber cogido puerta. El Athletic seguía mandando sobre el terreno y en el marcador pero siempre hace falta algo más para doblegar a Osasuna en el Sadar. Un tercer gol por ejemplo, que llegó tras un alarde técnico de Herrera que tuvo su continuidad en un cabezazo de Aduriz de los de toma pan y moja.

El recurso a Puñal fue la evidencia de que a estas alturas Gracia ya confiaba más en el capotillo de San Fermín que en el fútbol de sus jugadores. La segunda amarilla a Arribas fue la evidencia de lo errático del criterio de los árbitros con las tarjetas. Osasuna acabó con diez porque al colegiado le dio por practicar la virtud cristiana de la caridad en lugar de aplicar el reglamento. La cosa no pasa de la anécdota porque para cuando a los navarros solo les quedó el recurso de la patada o el agarrón para contrarrestar la superioridad del rival, la brecha en el marcador ya era un boquete de dimensiones más que considerables. Marcó Ibai, que casi siempre sale con el gol puesto y se estrenó Sola, lo que siempre es una excelente noticia.

El del Sadar era uno de esos compromisos que siempre se presentan ásperos y que sirven sobre todo para medir la fortaleza mental de un equipo. Osasuna siempre es un rival complicado en su campo y sale con una dosis extra de motivación cuando le visita el Athletic. Los de Valverde barrieron a los rojillos con un fútbol sólido, vertical y solidario. Este equipo es ahora mismo una apisonadora, una máquina que funciona en su punto óptimo de revoluciones. La fe y la autoconfianza de todos los protagonistas se traduce en una actitud positiva y en una ambición sin límite que está encontrando el premio de unas goleadas de los tiempos en los que los marcadores de los estadios eran de madera.

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2 Comentarios

  1. Destaco sobre todo la constancia y el trabajo permanente del equipo con la mira en ganar el partido. El equipo sale a ganar. Y juega para eso.Y encima empieza a haber finura y acierto.
    Competir, con más o menos acierto, pero siempre competir sin perder la cara al partido. Es lo que siempre le pido a mi equipo. Y si me lo da como ahora, fantástico.
    A disfrutar pues, y a competir. Aupa Athletic.

  2. Bien Athletic ¡,, y ahora la semana esperadá , miércoles Copa y domingo el Real .