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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic sigue en modo autodestrucción



Muniain empezó bien pero acabó diluyéndose como todo el equipo

Muniain empezó bien pero acabó diluyéndose como todo el equipo

Gurpegui en Málaga, Laporte en Barcelona, Iturraspe contra el Granada, Iraizoz en Vallecas, con otro apunte última hora de Gurpegui. Lo del Athletic en este arranque de temporada es de traca. Los rojiblancos siguen empeñados en regalar puntos y partidos de una manera que empieza a bordear el ridículo. Y este Athletic no está para hacer regalos precisamente. Al contrario, empieza a dar la impresión de que lo que necesita es que le hagan la caridad de no apretarle demasiado.

Ya han pasado cinco partidos de Liga y Valverde sigue sin encontrar la forma de resolver la ausencia de Herrera en la media punta. Lo que parecía un problema menor empieza a lastrar a todo el equipo. En Vallecas Mikel Rico y Beñat intercambiaron sus puestos; el segundo jugó más retrasado, al lado de Iturraspe, y Rico se colocó en la media punta. El resultado fue que el Athletic no ganó un segundo hombre en punta para acompañar a Aduriz y perdió un medio centro solvente por delante de la defensa.

Derrotas como la de Vallecas son de esas que tienen que marcar un punto de inflexión. No hay excusas ni explicaciones medianamente creibles que justifiquen perder un partido ante un rival que mostró sus carencias a lo largo de los noventa minutos. Pero el ejercicio que firmó el Athletic tampoco puede sorprender demasiado. La jugada del gol fue la única que trenzaron los rojiblancos a lo largo de todo el partido. Ese remate y un cabezazo de Aduriz muy avanzado el segundo tiempo fueron los dos únicos remates de los rojiblancos durante los noventa minutos. Dos remates, dos, en todo el partido. Como contra el Granada, como contra el Shakhtar, algo mejor que contra el Barcelona, donde solo hubo uno. Esto ya no puede ser casualidad ni fruto de una mala racha. Ya es hora de que Valverde empiece a revisar algunas cosas que parecen inamovibles.

El Athletic perdió en Vallecas él solito. Al Rayo no le hizo falta ni rematar a puerta para empatar el partido antes del descanso. Los rojiblancos se encargaron de suicidarse cuando tenían el marcador a favor y el rival no sabía por dónde le daba el aire.

No fue mala la puesta en escena del Athletic, o tal vez habrá que reconocer que la salida del Rayo fue sencillamente penosa. Paco Jémez hizo el primer cambio cuando no se había cumplido la primera media hora. Su lateral Quini ya había visto la tarjeta amarilla y era un coladero por donde Muniain y Balenziaga se filtraban como querían. El Athletic dominaba en el marcador tras culminar Aduriz una buena combinación entre Susaeta, Beñat y De Marcos. El Rayo no pasaba del centro del campo y la lógica decía que hasta un equipo tan romo como el Athletic podía sentenciar el partido en cualquier momento.

Lo que ni la lógica indicaba ni nadie esperaba era que el Rayo empatara antes del descanso sin ni siquiera rematar a puerta. Iraizoz se tragó un centro de Lica que no iba a ninguna parte y Baptistao empujó prácticamente en la raya. Bien. Era una accidente, un contratiempo que el Athletic podía resolver en la segunda parte vista la superioridad que había manifestado durante todo el primer tiempo.

Pero tras el descanso llegó el desastre, el fracaso sin paliativos que acabó en catástrofe en el último minuto. El Athletic sencillamente se deshizo. El Rayo llevó el partido a su terreno, ese que tanto le gusta en Vallecas. El encuentro se convirtió en un cuerpo a cuerpo con todos los jugadores de los dos equipos metidos en una franja de veinte metros. El Athletic perdió la iniciativa, el balón y el sentido común. La entrada de Viguera en el lugar de Susaeta pareció que podría servir para abrir algún espacio, pero este equipo no está para nada porque la mayoría de sus componentes, en el banquillo y sobre el césped, están con la vista nublada y las ideas perdidas.

Una buena incorporación de De Marcos por la banda que acabó centrando para que Aduriz cabeceara algo forzado fue la última señal de vida de un equipo plano que nadie acertaba a reactivar. A medida que pasaban los minutos el Athletic se conformaba más con el empate y el Rayo crecía ante la apatía de lo que tenía enfrente. Parecía imposible, pero el Rayo llegó a crear sensación de peligro ante una defensa empeñada en complicarse la vida más de la cuenta. Hasta que a última hora, el enésimo balón mal defendido acabó en la red de Iraizoz. Esta vez no tuvo ninguna culpa. Al contrario, respondió con una gran intervención en el primer remate de Baptistao, como minutos antes había repelido un cabezazo a bocajarro de Manucho que había ganado la posición a Gurpegui como si el capitán del Athletic fuera un juvenil; como nada más empezar la segunda parte había respondido a otro cabezazo a bocajarro de Baptistao.

La derrota de Vallecas es de las que duelen de verdad pero bienvenida sea si sirve para reactivar a un equipo que, de pronto, se ha empeñado en hacer el canelo. La eliminatoria contra el Nápoles estuvo muy bien y pudo tener un efecto secundario en forma de cansancio físico y pérdida de concentración en medio del entusiasmo. Pero eso ya pasó. Ya es hora de espabilar y de centrarse en la cruda realidad. No puede ser que un equipo que hizo la temporada que hizo el año pasado y que este mismo verano parecía jugar de memoria, de ahora espectáculos tan lamentables como el de Vallecas o el de hace cuatro días contra el Granada.

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Un comentario

  1. En el segundo gol del Rayo, en mi opinión, no es Gurpegi quien falla, dado que despeja lateralmente un balón forzado, sino los dos laterales. Uno por no tapar adecuadamente el centro y el otro por estar desconcentrado, por no decir una barbaridad.
    Yo estoy con Valverde. Y sobre todo cuando subraya que este equipo tiene calidad de sobra como para remontar esta situación y llegar al final de temporada donde nos corresponde por aptitud y por actitud. Esta situación me recuerda, JCL, a la pasada temporada cuando escribiste “La tecla de Valverde”.
    A mi modo de ver, corremos más de lo debido porque perdemos una burrada de balones. Lo de la 2ª parte ayer, es para verlo en video 3 veces y sacar conclusiones. Por ejemplo, controla y pasa. De vez en cuando date la vuelta y pasa. De vez en cuando cambia el sentido del juego y no lo confundas con rifar la bola, etc., etc. Pero coño!!! no intentes jugarlo TODO al primer toque. Precipitados=imprecisos. Como corremos más de lo debido llegamos al final FUNDIDOS.
    Entiendo que controlar y pasar en Vallecas, campo botón y estrecho ante un equipo crecido puede ser más complejo. Pero no es normal con la calidad técnica de nuestros jugadores cometer tantas imprecisiones. 1 jugada un poco currada en toda la 2ª parte.
    Otro asunto, nuestra banda derecha era y debe ser un cuchillo en la mantequilla. Es cierto, que Herrera ayudaba a crear superioridades y pases en banda al lateral y extremo para poder centrar o entrar al área y ahora no ha aparecido nadie que lo haga. No sólo porque falta Herrera, y me alegro de que se haya marchado porque no quería seguir, sino porque Susaeta y el lateral derecho, un tal IRAOLA, fabricaban jugadas a punta de pala. Los años pasan y entiendo que el bueno de Andoni Iraola no está para jugar TODO. Comparto la elección de De Marcos porque ha de ser el futuro. Pero debemos recuperar la banda derecha y HACER un mediapunta lo antes posible.
    Lo positivo, el pressing de la primera parte fue perfecto. Los errores individuales de defensas y portero en los partidos jugados tienen solución.
    Calma, que trabajen los profesionales y a ver si ganamos el derby. Hay que animar en el campo, que son los NUESTROS!!!
    AUPA ATHLETIC!!!