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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic sigue enredándose



De Marcos volvió a activar al Athletic con su salida tras el descanso. Foto AC

De Marcos volvió a activar al Athletic con su salida tras el descanso. Foto AC

Si de los fracasos se aprende, Valverde debió de salir anoche de San Mamés hecho un pozo de sabiduría. Vaya en su descargo el calendario, con tres partidos en seis días, que le obligó a introducir algunos cambios para que el equipo mantenga la frescura. Pero su elección de salida no resultó acertada, y esa es una obviedad que ni él mismo podrá negar a la vista de lo que ocurrió durante los primeros cuarenta y cinco minutos del partido ante el Elche.

Se decía para explicar los fichajes de este verano que si bien el Athletic no adquiría ningún crack que marcara la diferencia, se hacía a cambio con un interesante fondo de armario para afrontar una larga temporada. Se discutió entonces sobre la advertencia del entrenador saliente, “ningún jugador de menos de veinte millones mejora lo que tenemos”, y su empecinamiento en disputar toda la temporada con apenas catorce jugadores, circunstancia que a juicio de la mayoría era imprescindible corregir. De ahí lo del célebre fondo de armario. Es verdad que ahora mismo el entrenador del Athletic tiene más para elegir, no hay más que ver el banquillo de ayer; otra cosa es que la elección le merezca la pena. Por lo que hemos venido viendo a lo largo de estos diez partidos, y en contra de la impresión inicial, empezamos a comprobar que el equipo funciona bien con una serie de jugadores y deja de hacerlo con otros; que, en definitiva, en el Athletic sigue habiendo unos titulares imprescindibles que tendrán que jugar muchísimos partidos si se quieren alcanzar las metas fijadas. Se dirá que eso ocurre en todos los equipos salvo en dos, y se dirá bien. Así que será tarea del entrenador afinar en la elección y sacar del armario los calcetines emparejados y las camisas planchadas.

Ante el Elche Valverde apostó por Toquero como delantero centro y recuperó a Muniain para la banda izquierda. En consecuencia se quedaron en el banquillo De Marcos y Aduriz, dos futbolistas decisivos en la remontada, ¡qué casualidad!. No es cuestión de señalar, pero que Toquero no es un delantero centro para jugar como referencia, se sabe desde los tiempos de Caparrós, que fue su descubridor y gran valedor. Bielsa también lo probó en esa posición en alguna situación de emergencia con idéntico resultado. Toquero tiene una tendencia natural a caer a la banda y desde ahí llega su mejor aportación. Para jugar como referencia hacen falta más cualidades que un físico potente y una entrega incondicional. Hay que saber moverse en ese espacio minado alrededor del punto de penalti, buscar la espalda del defensa, adivinar el sitio donde caerá el centro, facilitarlo con un desmarque… Nada de eso hizo Toquero ante el Elche durante todo el primer tiempo aunque corrió y se fajó como siempre. Luego, cuando salió Aduriz y a él le tocó un papel que está más habituado a interpretar, la cosa mejoró ostensiblemente. Incluso tuvo en su cabeza la ocasión de marcar el tercer gol. El remate se le fue por poco, pero ahí estuvo. Blanco y en botella…

El Athletic del que tras mantener la puerta a cero ante Villarreal y Getafe, se decía que había recuperado la solidez defensiva, encajó un gol de corner a los nueve minutos, continuando con al pésima costumbre de conceder ventaja en el marcador que ha adquirido desde que se ha trasladado a su nuevo campo. El equipo no había pintado nada bien hasta entonces y pintó mucho peor desde el gol. Al Elche le bastó con defenderse con orden con dos líneas de cuatro muy pegadas y con mover el balón con solvencia en el centro del campo para paralizar a los rojiblancos. Por la izquierda Balenziaga subió mucho más que en Getafe aprovechando el espacio que le dejaban los ilicitanos, pero cuando se terminaba el espacio, se acababa la excursión. Muniain volvió a repetir su repertorio. Pone ganas pero no le sale nada. A estas alturas de su carrera empieza a dar la impresión de que su problema es que no comprende el juego, que no sabe jugar al fútbol, que es algo mucho más complejo que driblar y pretender llegar con la pelota pegada al pie hasta la portería contraria.

Por la derecha Susaeta, que empezó midiendo a los defensas rivales con dos penetraciones amagando con la cintura, se fue transformando en un futbolista torpe y fallón, lo mismo que Iraola, que apenas acertó a doblarle. Tenían por dentro la compañía de Herrera o de Rico. El segundo tuvo un día especialmente negado; el primero volvió a dejar en evidencia a la secretaría técnica de un Manchester United que dicen que es un club muy serio. En fin…

El Athletic fue una desesperante nulidad en ataque hasta el descanso y las causas eran tan evidentes que hubo algunos voluntarios que se las soplaron a Valverde a grito pelado desde la tribuna. Tras el descanso De Marcos sustituyó a Rico y Muniain desperdició la ocasión más clara hasta entonces en la primera jugada. En la siguiente marcó el Elche en una jugada absurda y desafortunda con rebote incluído. Pudo ser el gol que mataba el partido, pero le duró poco la ventaja al equipo ilicitano porque dos minutos después, Susaeta llevaba el balón a la red con un remate bastante más complicado que el había tenido antes Muniain.

La presencia de De Marcos activó a la pareja Susaeta-Iraola que recuperó sus automatismos de antaño. Salió Beñat con ganas de reivindicarse y finalmente lo hizo Aduriz para empatar prácticamente en el primer balón que tocaba. El silencioso San Mamés que había asistido al funeral de la primera parte, despertó con el equipo, que a punto estuvo de dar la vuelta al marcador. Hubiera sido injusto para un Elche que hizo las cosas bien y hubiera sido un premio excesivo para un equipo que hizo demasiadas cosas mal durante mucho tiempo.

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