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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic sigue escribiendo la leyenda de San Mamés



Ander Herrera superó en muchas ocasiones a un Xabi Alonso que tuvo que recurrir a la dureza para frenarle.Foto AC

Ander Herrera superó en muchas ocasiones a un Xabi Alonso que tuvo que recurrir a la dureza para frenarle.Foto AC

Definitivamente este Athletic está para aspirar a mucho este año. De momento está escribiendo nuevos capítulos que agrandan la leyenda de San Mamés con la misma dedicación con la que los miniaturistas se dedicaban a iluminar sus códices. El espíritu del viejo campo se lo trajeron puesto al nuevo el equipo y su afición. Nadie nota el cambio porque, decorado al margen, la estructura, los pilares, siguen siendo los mismos. Entrega, pasión, identificación plena, valentía, intensidad, coraje…y también fútbol, mucho fútbol del bueno, de ese que algunos desprecian pero que encierra la verdad de este deporte. Los más grandes equipos del mundo saben lo que es sufrir ante un Athletic desatado en la catedral. El Real Madrid es de los que más sabe de esto y una vez más sufrió en sus carnes la fiereza del león sin que por el hecho de estar avisado lograra minimizar los daños.

Los choques entre rojiblancos y blancos son un clásico que casi nunca defrauda cuando se producen en San Mamés. Ultimamente en el Bernabéu es otra cosa, pero anoche estábamos en San Mamés y ahí la historia cambia sustancialmente porque el Athletic, arropado por su público, es un rival temible para el más pintado.

Venía el Real Madrid con la noticia de la derrota del Barcelona y el triunfo del Atlético y dio la impresión de que salió del vestuario dispuesto a marcar la rueda de los colchoneros para adelantar a los catalanes por la derecha. En los dos primeros minutos disfrutaron de tres llegadas ante un Athletic bastante despistado. Cristiano recogió un despeje defectuoso de Iraizoz y casi la clava a los veinticuatro segundos de partido. Di María disparó a la derecha del portero en la siguiente jugada tras un robo de Benzema y casi sin tiempo para respirar Gurpegui se cruzó en el área para interceptar un balón que era un pase de gol envuelto en papel de regalo y con el lazo puesto.

Al Athletic le costó entrar en el partido como si el cambio de campo en el sorteo inicial le hubiera estropeado la brújula. El guión decía que eran los leones los que tenían que empezar el partido arrollando, pero se las veían y deseaban para quitarse de encima a un Real Madrid que presionaba muy arriba y tenía el balón y los espacios. Un cuarto de hora largo le costó al Athletic enfocar la portería de Diego López. Fue Aduriz el que intentó una jugada individual. Acabó en nada, pero fue como la señal que necesitaban sus compañeros para entrar en el partido. Los de Valverde respondieron a la salida del Madrid con tres acciones consecutivas en el área blanca. Rico y Herrera combinaron para dejar solo a Aduriz, pero su remate se fue desviado; Herrera habilitó a Susaeta en la banda pero, con tiempo y espacio, centró mal. Finalmente, Muniain no acertó ni a rematar ni a controlar un balón franco el borde del área pequeña.

La verdad es que a lo largo de todo el primer tiempo no hubo un solo remate entre los palos en ninguna de las porterías, pero el partido iba camino de ser uno de los grandes de la temporada. Superado el susto inicial, el Athletic tomó el mando, se hizo con el balón y encerró a un Madrid que ahora era el sorprendido por la reacción de su oponente. Los leones completaron un primer tiempo del nivel que ofrecieron cuatro días antes frente al Atlético. Dirigidos de nuevo por Iturraspe, con un Herrera activísimo y un Aduriz que ultimamente no da puntada sin hilo, los de Valverde acabaron obligando a los de Ancelotti a no pensar en otra cosa que en defenderse. Xabi Alonso tenía que tirar de codos y tacos para frenar a Herrera, mientras que Benzema y Di María bastante tenían con dedicarse taponar las vías de agua que abrían De Marcos y Balenziaga subiendo por las bandas en apoyo de Susaeta y Muniain. Gurpegui y Laporte eran los dueños de su zona y aislaban a un Cristiano que apenas pudo entrar en juego.

Le faltó al Athletic acierto en los últimos metros, como otras veces. Quizá mereció alcanzar el descanso en ventaja, pero la defensa madridista tampoco dejaba muchas opciones. A los leones les faltó además un punto de pausa en el inicio de su juego. Rivales de la talla del Madrid plantean partidos de una altísima exigencia, donde se pone a prueba la calidad de todos y cada uno de los protagonistas y donde hay que funcionar con la finura y la precisión de un reloj suizo. Rico, por ejemplo, volvió a protagonizar un despliegue excepcional, pero perdió algunos balones por falta de recursos individuales o por errores en el pase, de esos que le parten el espinazo a un equipo por lo que supone de trabajo añadido su recuperación.

Pero fue uno de los que no está bajo sospecha en este aspecto el que acabaría perdiendo un balón que acabaría siendo una puñalada trapera en el corazón del equipo. Iturraspe no pudo con la presión combinada de Di María y Benzema, perdió el cuero y para cuando se dio cuenta del lío en el que había metido a su equipo Jesé ya había batido a Iraizoz.

Era injusto que el Athletic estuviera perdiendo, pero se estaba repitiendo la historia del partido contra el Atlético. A un primer tiempo sublime le siguió una segunda parte en la que el equipo parecía sufrir el desgaste y atravesaba una crisis de confianza. De nuevo el Madrid empezó tomando el mando. Los de Ancelotti dieron un paso adelante, probaron a Iraizoz en dos ocasiones y acabaron cobrando ventaja.

El Athletic acusó el golpe y durante unos minutos dio la impresión de que no se recuperaría. Pero salió Ibai Gómez del banquillo con el gol puesto. Botó una falta, rechazó de cabeza Ramos y el de Santutxu cazó el balón al vuelo para marcar uno de los goles más bonitos que se han visto hasta ahora en el nuevo campo. Bonito y decisivo porque dos minutos después Ayza tuvo los bemoles de resolver una tangana expulsando a Cristiano Ronaldo y la ausencia forzosa de su estrella noqueó a todo su equipo que ya solo pensó en defender el resultado con uñas y dientes en el cuarto de hora que le quedaba al partido.

El Athletic volvió a dar un recital de fútbol intenso, con una fe ciega en sus fuerzas y la convicción de que haciendo lo que sabe y como sabe se puede imponer a cualquiera. A lo mejor un punto sabe a poco premio para tanto despliegue, pero no hace falta recordar quién estaba enfrente.

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3 Comentarios

  1. Harro egoteko motiborik badaukagu

  2. Bien Athletic ¡,,,,
    Curiosa la estadística de Ibai . 16 partidos jugados de 22 jornadas de liga . 5 iniciales y 11 en el partido . Goles , 8 en 579 minutos . Realmente sorprendente .

  3. Ibai es el más rápido de la tabla de goleadores con 72 minutos por gol delante de Cristiano 84 minutos y Diego Ccosta con 83 .