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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic tiene una gran oportunidad para sacar a relucir su identidad



A la espera de la rueda de prensa anunciada por Josu Urrutia para el próximo lunes, tenemos por delante unos cuantos días de rumores y especulaciones sin cuento. Los cuarenta millones de euros que ha aportado la salida de Javi Martínez animan al personal al fantasear sobre el destino de tanto dinero. Es el sino de estos tiempos de fútbol mercantilizado en el que las plantillas de los equipos se diseñan en buena medida en los despachos de los intermediarios. Nada más fácil hoy en día que hacer dinero moviendo futbolistas de aquí para allá. Incluso en lo más crudo de la crisis económica no falta quien esté dispuesto a gastarse una millonada en darse un capricho. Es cierto que el movimiento en el fútbol español ha sido escasísimo. Solo la llegada a última hora de Modric y Song al Real Madrid y al Barcelona ha animado un mercado en el que solo se había registrado el pase de Jordi Alba del Valencia al Barcelona. Pero si el mercado español está de capa caída, ahí siguen los ingleses y los alemanes para acudir al rescate de los agentes y los representantes, ávidos de cerrar operaciones que les reporten el diez por cien de comisión.
La operación de Javi Martínez ha sido el bombazo del verano a nivel continental. Desde Bilbao no se comprende qué ha vendido el Bayern a sus seguidores, pero mucho tendrá que jugar Javi Martínez para que la mentalidad alemana entienda el dispendio. El de Aiegi tiene mucho fútbol, pero no parece que ésta vaya a ser la mejor temporada para que lo saque a relucir después de un verano con Eurocopa y Juegos Olímpicos.
Pero Javi Martínez ya es historia en el Athletic. La actualidad rojiblanca pasa ahora por analizar cómo queda la plantilla de que dispone Bielsa, pendientes todavía del futuro de Llorente. Y la primera reacción de la hinchada, muy humana por otra parte, parece que está siendo la de especular sobre la identidad de los jugadores que se pueden incorporar a la disciplina rojiblanca ahora que la caja está aparentemente rebosante.
Vender y comprar, comprar y vender, es la dinámica en la que están metidos todos los equipos de fútbol, pero ¿no habíamos quedado en que el Athletic es diferente?. No lo parece a juzgar por lo que se lee y escucha por ahí. Si se obvia el nombre del club, podríamos estar hablando del Valencia o del Oviedo. Tenemos cuarenta millones, vamos a gastarlos.
Lo exiguo del mercado en el que se mueve el Athletic facilita las cosas a los especuladores en los dos sentidos del término, o sea a los que especulan con el nombre que pudiera ser elegido y a los que especulan en el mercado incrementando artificialmente el valor de su producto. Todo el mundo sabe que los futbolistas susceptibles de recalar en el Athletic son habas contadas, así que no hay que esforzarse mucho en hacer la lista. Lo que casi nadie se plantea es si en realidad es necesario hacer esa lista.
Esto es fútbol, lo que casi equivale a decir que todo vale. Por ejemplo, vale que los que hasta ayer se mesaban los cabellos porque el Bayern se lleva un jugador del Athletic por la fuerza de sus millones, se relaman ahora pensando con qué futbolista puede hacer lo mismo el club rojiblanco, y son los seguidores de otros clubes los que ven a los de Ibaigane con los mismos cuernos y rabo que desde Bilbao se veía a la gente de Munich.
Monreal, Beñat, Mikel Rico… y casi media Real Sociedad están en los papeles y en las tertulias. Nadie del Athletic ha pronunciado un solo nombre, ni ha demostrado interés salvo algún comentario puntual sobre la calidad de éste o de aquel. Pero eso es lo de menos. Unos que no sabían como colocar el producto dicen ahora que nunca estuvo en venta; otros proclaman amor eterno a quien les paga mientras recuerdan el precio de su cláusula a modo de etiqueta PVP.
Si se toma el discurso de Josu Urrutia en su última rueda de prensa, aquella en la que anunció la decisión de Llorente de no renovar, como la exposición de las líneas maestras de lo que esta directiva entiende que debe ser el Athletic, solo cabe deducir que el club rojiblanco procederá de una forma muy distinta a como apunta la voz de la calle, lo que quiere decir que en materia de fichajes estaríamos hablando de uno…o de ninguno.
Para empezar en el mercado no hay nadie que pueda interpretar el papel que jugaba Javi Martínez en el equipo, así que no hay sustitución posible. Reforzar el grupo en otras posiciones requiere otro análisis que pasa por conocer a qué dos puestos en concreto se refería Bielsa cuando dijo que había pedido esos dos refuerzos, que ni Aduriz ni Ismael López cubrían. Como el técnico no dio más pistas, todo lo que se pueda decir depende de la imaginación de cada uno. Habrá que analizar también, por qué el club no respondió en su momento a lo solicitado por el técnico, si fue por cuestión de precio, de disponibilidad o de cualquier otro factor, entre los que no cabe descartar que los responsables técnicos entiendan que Lezama puede cubrir esas necesidades a corto plazo.
No se observan, como pudo ocurrir en su día en el caso del propio Javi Martínez, promesas que merezcan la pena de hacer un esfuezo económico importante, ni jugadores de rendimiento inmediato que mejoren ostensiblemente lo que el Athletic ya tiene en plantilla y en Lezama. La desazón que ha provocado el mal arranque liguero puede distorsionar la imagen del equipo hasta el extremo de ver necesidades perentorias donde solo hay carencias momentáneas producto de circunstancias puntuales.
El Athletic está ahora mismo ante una excelente oportunidad de sacar a relucir su identidad, de demostrar que es un club con personalidad propia, capaz de tomar decisiones arriesgadas que a algunos les pueden parecer contracorriente. Un vistazo a la alineación y a la convocatoria que presenta esta tarde Bielsa debe bastar para ver las cosas de otro modo. A nadie se le oculta que el equipo ha perdido músculo y solidez defensiva con la salida de Javi Martínez, pero no ha ocurrido nada que no sea irremediable ni que no haya pasado otras veces. Se trata de confiar en lo propio, de transformar la necesidad en fortaleza. Si el Athletic quiere jugadores comprometidos, debe comprometerse con sus jugadores.

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