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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic vuelve a estrellarse contra la evidencia



Un pase equivocado de Iturraspe en el centro del campo propició el gol del empate del Atlético. Foto AC

Un pase equivocado de Iturraspe en el centro del campo propició el gol del empate del Atlético. Foto AC

No es buena idea dejarle al Atlético de Madrid la oportunidad de jugar a los espacios y mucho menos si la velocidad no es la mejor virtud de tu defensa. El Athletic se volvió a estrellar contra una evidencia que ya tuvo ocasión de comprobar en el partido de vuelta de la Copa. Los colchoneros tienen en Diego Costa un estilete que se clava a la menor oportunidad en la espalda de la defensa rival. No necesita que le den las facilidades que le dieron ayer Valverde y los suyos; ya se basta y se sobra él solito para eviscerar el sistema de contención de cualquier rival.

No era el mejor partido para un jugador de las características de San José. Es un futbolista de buena técnica pero lento de movimientos y en carrera. Ponerle a marcar a una flecha que además disfrutaba de espacios por todas partes era condenarle al fracaso. Todo el esfuerzo del Athletic, todo su despliegue físico, todo su derroche de voluntad, se fueron por el sumidero que se abrió en el eje de su defensa. Se podrá decir que partido fue igualado, que lo fue; que hubo más batalla que fútbol, que también; que el Athletic se adelantó y que tuvo sus ocasiones, es obvio, y que el árbitro no colaboró en hacer las cosas más fáciles. De acuerdo. Pero con la mano en el corazón, solo los muy forofos negarán que si hubo un equipo que se hizo acreedor a la victoria, ese fue el Atlético.

Al Athletic le sigue faltando un peldaño para alcanzar el nivel actual del equipo de Simeone. Y no solo en lo que se refiere a fútbol, que quizá sea donde menos distancia haya entre ambos equipos. Al Athletic le falta, por ejemplo, una plantilla algo más compensada para que dos bajas como las de Herrera y Gurpegui no se acaben notando tanto. No puede decirse que la solución de De Marcos por detrás de Aduriz fuera un éxito precisamente. A los leones también les falta toda la picardía que les sobra a los colchoneros para tener siempre la razón en todas las situaciones dudosas a ojos del árbitro. Les falta entender que a veces no queda más remedio que sacar el colmillo retorcido. En pocas palabras: no se puede ser tan pardillo ante un rival que dispone de todo el catálogo de trampas, trucos y demás habilidades que comprende eso que llaman el otro fútbol.

Claro que a los de Simeone también hay que reconocerles una intensidad y un espíritu de combate propios de la legión extranjera. Ganaron todos los choques porque siempre entraron con la pierna más fuerte que el rival; se llevaron todos los balones en disputa porque fueron a por ellos con más fe que los contrarios. Eso también se entrena pero, fundamentalmente, viene en los genes. La mayoría de los hombres de Valverde se emplearon con un candor impropio para semejante partido. Mikel Rico, Laporte o Aduriz fueron los únicos que entendieron a la primera de qué iba aquello. Si pierdes todos los choques, si te desplazan con un resoplido, si vas con la pierna encogida, tus posibilidades se reducen a la mínima expresión cuando enfrente te encuentras con un rival que hace exactamente todo lo contrario. Se dirá que el árbitro no juzgó igual unos choques y otros, pero también para eso hay que andar más listo, sobre todo si estás jugando en casa.

El Athletic se equivocó al intentar superar la presión del rival a base de toques cortos por dentro. Había demasiados rivales ahí, y todos dispuestos a robar el balón a mordiscos. Así perdió Iturraspe la bola que Diego Costa transformó en el empate. Fue una jugada decisiva porque el Athletic había conseguido adelantarse pronto y parecía que al Atlético le estaba costando entrar en harina. El brasileño ya había desperdiciado una ocasión clara, ya había dejado en evidencia a San José en otra carrera y no falló a la tercera.

Valverde no vio la manera de tapar el boquete que se veía desde la grada. La verdad es que la cosa tenía mala solución porque la única alternativa que había en el banquillo era Etxeita, un jugador con el que no ha contado para nada. Cabía quizá algún cambio posicional entre los que estaban en el campo, pero probablemente hubiera sido desnudar a un santo para vestir a otro. La alternativa fue proteger a San José haciendo que Iturraspe y Laporte, e incluso Balenziaga, le echaran una mano, pero Diego Costa fue una pesadilla todo el partido.

Susaeta tuvo el gol en una jugada similar a la que Muniain aprovechó para abrir el marcador, pero el balón se le fue fuera por poco. La cosa sirvió al menos para mantener viva la llama de una esperanza que perdía consistencia a medida de la evolución de los dos equipos. Cada vez más impreciso el Athletic con un Iturraspe que sufría el acoso de tres lobos hambrientos en cuanto hacía amago de recibir un balón, y tal vez lastrado por su grave error; cada vez más convencido de lo suyo el Atlético, explotando las debilidades del rival. Simeone tenía claro cómo se anula el juego del Athletic; Valverde no acertó a darle la réplica adecuada.

El segundo tiempo se abrió con una nueva escapada de Diego Costa que cruzó demasiado su remate. Mal asunto. Los de Simeone se fueron convencidos a por la victoria mientras que los de Valverde se consumían en sus propios errores y falta de contundencia. Quizá no hubiera estado de sobra algún pelotazo largo para rebasar una barrera que se veía insuperable con toques cortos y a ras de césped. Pero los leones no lo intentaron por esa vía hasta los minutos finales, cuando Aduriz obligó a Courtois a un paradón en la escuadra y cuando probablemente se produjo un penalti en el área colchonera. Pero ya era demasiado tarde.

La derrota vino además con la mala noticia de la expulsión de Laporte, uno de los pilares sobre los que el Athletic ha estado sosteniendo su excelente trayectoria. De la noche a la mañana Valverde ha perdido a sus dos centrales titulares y tendrá que improvisar la defensa para jugar contra el Levante. Nadie dijo que esto iba a ser fácil.

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Un comentario

  1. Siempre parecía haber más amarillos en el campo… indicador de lo que apuntas en la crónica.
    Txingurri lento de reflejos ayer; igual le afectó que no fuera lunes noche.
    En fin; a ver qué pasa con el equipo de Caparrós la próxima jornada.