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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Bilbao Athletic lo tendrá complicado



Guillermo abrió el marcador con un espectacular cabezazo. Foto MITXI

Guillermo abrió el marcador con un espectacular cabezazo. Foto MITXI

Niños contra hombres, o así. Pase lo que pase en esta eliminatoria contra el Huracán Valencia, a los chavales del Bilbao Athletic la experiencia les vendrá de perlas. En los noventa minutos del partido de Las Llanas han tenido ocasión de conocer eso que se ha dado en llamar el otro fútbol, ese en el que la técnica individual, el golpeo con empeine total y con el exterior, el tocar y salir y todas esas cosas que les han dicho que son tan importantes en el fútbol, se convierten en zarandajas ante el codazo disimulado, el toquecito liviano pero suficiente para desequilibrar al rival, la simulación y la presión constante sobre el árbitro. Les quedan otros noventa minutos en el campo de hierba artificial del polideportivo municipal de Manises, donde tendrán que defender con uñas y dientes, y algo más, el golito de ventaja que lograron en el histórico campo del River, una diferencia que a primera vista se antoja demasiado corta ante lo que les espera.

En Las Llanas se vieron las dos caras del fútbol. A un lado los cachorros que dirige Ziganda, un grupo de prometedores meritorios que crece poco a poco al calor de Lezama, oteando un futuro en el fútbol profesional y tratando de ganarse una oportunidad en el primer equipo. Al otro, una brigada de jornaleros sin más horizonte que cobrar puntualmente la nómina del mes, futbolistas de vuelta con currículums que abarcan largos listados de equipos de medio pelo, que un día ya bastante lejano en el calendario fueron como los rojiblancos, aspirantes a la gloria, pero que se quedaron en la mitad del camino.

El encuentro tuvo todo el sabor de este deporte. Nada que ver con el partido de vuelta de la eliminatoria anterior ante el Levante en San Mamés. Las Llanas fue el marco perfecto para un partido de estas características, con unas gradas llenas de aficionados de los de verdad, nada de bebés vestidos con el equipaje completo, ni padres ni madres haciendo fotos como si no hubiera un mañana. La lluvia incesante puso el marco perfecto a un día de fútbol de aroma antiguo.

El Bilbao Athletic no pudo empezar mejor, adelantandose en el marcador a los dos minutos gracias a un cabezazo de Guillermo tras un saque de falta de Aketxe que ya era medio gol. La falta, por cierto, solo fue el anuncio de lo que estaba por venir: una entrada en la banda de esas que cortan la respiración al extremo más arrojado.

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Tuvo un gran arranque el equipo de Ziganda y por un momento pareció que el Huracán no era tan fiero como lo pinta su estadística de la temporada, en la que solo ha sufrido dos derrotas. Su defensa sufría cuando los rojiblancos movían el balón de lado a lado y los centrales lo pasaban mal ante la velocidad de los delanteros del Bilbao Athletic. Guillermo crecía y Eizmendi creaba muchos problemas en la banda.

Pero, equipo veterano a fin de de cuentas, los valencianos consiguieron parar el empuje inicial, enfriando el partido a base de picardía y jugando siempre al borde el reglamento. Todos los presentes en Las Llanas se dieron cuenta entonces de que el Huracán será un rival de cuidado en su campo.

Contemplando solo sus aspectos técnicos puede afirmarse sin temor a caer en la exageración, que no hay color entre el Bilbao Athletic y este equipo de aluvión. De hecho, los cachorros tuvieron la ocasión de encaminar la eliminatoria mediado el segundo tiempo, cuando dispusieron de un penalti con el bonus de la expulsión de un rival. Pero Guillermo falló desde los once metros y minutos más tarde Omar no falló en su turno y clavó la pena máxima, logrando el gol que había venido a buscar su equipo.

Claro que una cosa son los aspectos técnicos y otra todo lo demás, que es mucho si hablamos de fútbol. Llueve sobre mojado, así que aburre un poco volver sobre las eternas cuestiones que sobrevuelan sobre el Athletic y su cantera. Todo eso de la falta de competitividad, el no saber aprovechar las oportunidades cuando llegan, la discusión entre los que apuestan por el fútbol en toda su pureza y quienes abogan por entubiarlo con malas artes…Lo de siempre, vamos. El hecho es que Guillermo, que completó un buen partido, falló en la ejecución del penalti y se pasó de un esperanzador 2-0 a un pésimo 1-1 en un abrir y cerrar de ojos.

Pero los chavales rojiblancos tuvieron arrestos para levantar la cabeza y poner cerco al área rival, facilitado, eso sí, por el repliegue total de un equipo en inferioridad numérica que ya tenía en el bolsillo el tesoro de un gol en campo contrario. El tanto del recién incorporado Guarrotxena a falta de dos minutos para el final, hace justicia a lo que ocurrió en el mojado césped de Las Llanas, pero apenas sirve para dulcificar el trago amargo que tendrán que pasar los cachorros en Manises dentro de siete días, donde se tendrán que encomendar a algo más que su buen fútbol si quieren superar una eliminatoria que se les ha complicado mucho.
Reportaje gráfico: MITXI

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Un comentario

  1. Viejo aroma a fútbol hasta por la posición que ocupé en el campo, cerca de aquella donde ha crecido mi libreta forofogoitia.

    La misma impresión que tú, Juan Carlos. Duro el partido de vuelta que les espera a los cachorros.

    Por cierto, el penalty en contra, buena zancadilla a sí mismo del jugador levantino. Precedido de un par de caídas, en las que el trencilla no cayó. Pero fútbol es fútbol ¿no?

    De todos modos, vi lentos en el movimiento del balón a los nuestros. En los ratos que se dio un poco de ritmo sufrían los del Huracán.

    Esperemos que haya otro partido cerca de Bilbao. Aunque estará difícil.