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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Bilbao Basket suma y sigue en Europa



Rakovic destacó en el rebote en el fácil triunfo ante el Lukoil. Foto GBB

Rakovic destacó en el rebote en el fácil triunfo ante el Lukoil. Foto GBB

El Bilbao Basket continúa aumentando su cuenta de victorias esta temporada y ya son once en trece partidos oficiales. No podía ser de otra manera cuando el último equipo que se cruzó en su camino fue el Lukoil Academic, un grupo de jugadores incalificable, de lo más peculiar que ha pasado por el Bilbao Arena en estos años. Los hombres de negro liquidaron sin contemplaciones (82-60) al campeón de Bulgaria de la misma manera que la semana pasada: un ratito de tanteo y conmiseración con el débil, un par de cuartos con el pie en el acelerador para abrir distancia y unos cuantos minutos finales para que los propios vieran premiados sus esfuerzos y los ajenos maquillaran sus estadísticas.

Quedaron de manifiesto en Miribilla dos formas de entender el baloncesto, muy alejadas la una de la otra. El Bilbao Basket movió el balón, tuvo paciencia en ataque y logró que once de los doce jugadores que utilizó Fotis Katsikaris anotaran. En cambio, el Lukoil Academic se puso en manos de sus cuatro estadounidenses, que consiguieron todos los puntos menos uno de su equipo y lanzaron todos los tiros menos siete. Cuando a ellos se les sumó el sueco Thomas Massamba, el conjunto búlgaro llegó a juntar en cancha durante algunos minutos a cinco jugadores de raza negra, lo que viene a decir que si la globalización es un problema, lo es para todos.

Sin aportación de su banquillo y sus autóctonos pasando como alma en pena, el Lukoil solo resistió en el marcador cuando se jugó a ritmo de partido de Liga de verano: llegar y tirar, con las defensas a  un metro. Watkins, con diez puntos en el primer cuarto, volvía a aprovecharse de la discreta vigilancia de Hamilton y los visitantes llegaron a mandar por seis puntos (7-13) cuando el Bilbao Basket y su público, en la peor entrada de la temporada, aún no habían entrado en calor.

Fue aparecer Roger Grimau en el parqué y el partido se colocó en el carril que le interesaba al equipo bilbaino. El catalán elevó la intensidad defensiva y con un par de robos y su superioridad en el poste bajo trazó la ruta que iba a seguir el partido desde ese momento. Como ocurrió hace una semana, el equipo búlgaro empezó a ceder terreno. Los rebotes eran todos del Bilbao Basket que podía así solucionar sus errores en los lanzamientos. Rakovic destacó en esta faceta ante el día libre que se tomó un Hamilton fallón y poco intenso.

Adrien Moerman y Raúl López, ovacionado en su regreso tras cinco partidos de baja, ya habían aparecido en la cancha para sumar fuerzas y elevar la potencia de la rotación. Nueve puntos de Grimau en el segundo cuarto permitieron abrir una ventaja de once al descanso para dejar la sensación de que el objetivo ya estaba cumplido. El granizo que golpeaba el exterior del Bilbao Arena se había convertido dentro en una tormenta de intensidad que dejó al Lukoil sin capacidad de respuesta, probablemente porque no tenía con qué. Bozidar Avramov, uno de sus ejes, era baja por una rotura en la mano y el resto de jugadores de nacionalidad búlgara no están para estos trotes.

Pero faltaba algo para rematar la faena, para dejar constancia de esa clara superioridad del Bilbao Basket. Y de ello se encargó de nuevo Kostas Vasileiadis. El de Salónica, en un partido que para él podía ser rutinario, enganchó cuatro triples seguidos en el tercer cuarto que levantaron al público de sus asientos y elevaron la ventaja de los locales a veinte puntos (58-38).

Si en ese momento alguien hubiera decretado el final del choque por clara inferioridad de uno de los equipos, la gente lo habría agradecido. Pero había que justificar de alguna manera los quince minutos que quedaban. Los americanos del Lukoil Academic se anotaron un parcial de 0-9 como si quisieran amenazar con algo imposible, pero un tiempo muerto de Katsikaris sirvió para recuperar la seriedad en el juego y evitar sustos innecesarios. Zisis, Vasileiadis, Mumbrú, Hervelle y Hamilton, el reconocible cinco titular del Bilbao Basket, recibió merecidos minutos de descanso y toda la parte final del partido quedó para gente en recuperación y meritorios que, aún así, consiguieron cerrar la desigual pelea con una victoria un punto más amplia que la del encuentro en Bulgaria.

El público abandonó Miribilla con la sensación de que su equipo está de dulce, en uno de esos momentos en que todo sale de cara. La plantilla tiene claro que llegarán las vacas flacas y por eso quieren aprovechar para hacer acopio ahora de esos triunfos que pueden llevarles lejos. Además, los doce jugadores de Katsikaris, por primera vez en la temporada, pudieron participar del triunfo que coloca al Bilbao Basket en el Last-16 de la Eurocup. El primer paso ya está dado sin conocer aún lo que es la derrota en Europa, lo mismo que les ocurre al Triumph Lyubertsy, el Spartak San Petersburgo y el Estrella Roja, ya clasificados también para la siguiente fase, y el Unics Kazan.

La próxima semana los hombres de negro visitarán al Buducnost con la posibilidad de asegurar el primer puesto del grupo. Los montenegrinos han confirmado lo que se vio en el duelo inaugural y se han convertido en los principales rivales de los bilbainos en el grupo y saldrán a la cancha sabiendo que un triunfo por más de siete puntos les permitiría depender de sí mismos en la última jornada para ser primeros. El Bilbao Basket sabe, por tanto, que ese encuentro no va a ser un paseo y quizás le venga hasta bien, solo por quitarse esa sensación de que todo está siendo demasiado fácil. El calendario es propicio y el optimismo se eleva al comprobar que el equipo ha encontrado la manera de superar obstáculos en cualquier circunstancia. “Los jugadores están disfrutando y ahora no queremos que se cansen de ganar”, dijo Katsikaris tras el partido ante el Lukoil. Ambición y compromiso, no hay más.

Y con la bonanza deportiva ha llegado la noticia del acuerdo con Gescrap que da por finiquitado el patrocinio de la empresa de residuos férricos. Después de una primera ruptura a la vista y oído de todo el mundo, sucedieron semanas de negociaciones que han concluido de la mejor manera para las dos partes: con un acuerdo que evita llevar la cuestión a los tribunales. El Bilbao Basket recibe un dinero que le viene muy bien para ganar liquidez en estos difíciles momentos, pero no todo el que esperaba. Y Gescrap, que quería salir indemne del contrato consensuado, al final ha tenido que desembolsar una cantidad, aunque inferior a lo que estaba, en teoría, acordado. Nadie ha ganado del todo, nadie ha perdido del todo. Es de lo que se trataba para dar carpetazo a un asunto que se había salido de los cauces más lógicos. Aquí paz y, después, gloria.

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