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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Budivelnik Kiev, penúltimo obstáculo



Hamilton mantuvo a raya a Bryant y acabó imponiendo su calidad. Foto UBB

Hamilton mantuvo a raya a Bryant y acabó imponiendo su calidad. Foto UBB

Si a cualquier seguidor del Uxue Bilbao Basket le hubieran dicho en noviembre que su equipo iba a jugarse el pase a la final de la Eurocup ante el Budivelnik Kiev, habría firmado con los ojos cerrados y una mueca de satisfacción. El equipo bilbaino ha cumplido los pronósticos y se ha colocado donde ya había estado dos veces antes en la segunda competición europea. Pero a los ucranianos nadie les esperaba en la antesala de la pelea por el título. El Lokomotiv Kuban y el Valencia Basket jugarán la otra semifinal y de los cuatro que han llegado a estas alturas del torneo, solo el Budivelnik es una sorpresa.

El equipo que dirige el letón Ainars Bagatskis, un excelso tirador en su época de jugador, ha ido avanzando sin que nadie reparara en ellos porque casi todo el mundo pensaba que caerían antes o después. Líderes en la primera y en la segunda fase, los ucranianos remontaron en cuartos de final once puntos al Spartak San Petersburgo para salvar el honor del baloncesto de su país. El Azovmash Mariupol y el BC Donetsk, a priori más poderosos, se quedaron fuera a la primera. Sin embargo, el Budivelnik ha hecho camino con una plantilla más modesta, pero que el técnico ha hecho funcionar con las ideas muy claras y algunos interesantes recursos tácticos, como una zona de ajustes muy bien ejecutada, que les han hecho salir de algunos apuros.

La plantilla del próximo rival del Uxue Bilbao Basket mezcla algunos veteranos expertos como Dainius Salenga, que coincidió con Raúl López en el Akasvayu Girona en 2005-06, y Artur Drozdov, con jugadores que hasta ahora no han destacado en Europa como el georgiano George Tsintsadze, el gigante lituano Michalis Anisimov o el tirador letón Rihards Kuksiks, que empezó la temporada en el Lagun Aro GBC antes de ser cortado por bajo rendimiento. Se trata de una plantilla corta, pero equilibrada, según Fotis Katsikaris, en la que marcan las diferencias desde el punto de vista anotador dos jóvenes estadounidenses que pueden hacer una buena carrera a este lado del Atlántico: el base Malcolm Delaney, campeón de Liga y Copa la pasada temporada en Francia y muy bueno en el uno contra uno, y el versátil ala-pívot Leo Lyons, que jugó dos años en Israel.

El Budivelnik Kiev no es el primer equipo ucraniano al que se enfrenta el Uxue Bilbao Basket. En octubre de 2009, los jugadores entonces dirigidos por Txus Vidorreta tuvieron que sudar tinta china para eliminar al BC Donetsk en el cruce que daba acceso a la Eurocup. De aquella eliminatoria solo sobrevive el capitán Álex Mumbrú -Drozdov estaba también en el equipo ucraniano- en un bloque mucho más cuajado que parece superior a este sorprendente rival que le espera en semifinales. Porque el Budivelnik fue mejor en el pasado que en el presente.
En los años 70 y 80, cuando Ucrania formaba parte de la Unión Soviética, el club se llamaba Stroitel y en él militaron leyendas de aquel baloncesto como Anatoli Polivoda, Vladimir Tkachenko, Alexander Belostenny y Alexander Volkov. Con los dos últimos en la plantilla, logró en 1989 el título de campeón de la URSS en una época en que el TSKA Moscú y el Zalgiris Kaunas eran prácticamente inabordables. La desmembración de las repúblicas soviéticas limitó el potencial del Budivelnik Kiev que desde 1991 solo ha podido ganar siete veces la Liga de su país y que parece tener menos recursos económicos que otros clubes de esa parte de Europa.

Pero han llegado hasta las semifinales y, por ello, merecen un respeto y ninguna confianza. La eliminatoria se decidirá en los dos próximos miércoles, como deseaba Katsikaris para poder compatibilizar mejor el calendario de la Liga Endesa y el europeo. A ella llegó el Uxue Bilbao Basket tras liquidar al Ratiopharm Ulm con más autoridad de la esperada tras el resultado del primer partido. Los hombres de Katsikaris tenían claro que no cabían las prisas para remontar los cuatro puntos y jugaron cuarenta minutos muy serios, los mejores de la temporada, según el técnico heleno. Ni siquiera les importó que el equipo bávaro jugara un primer cuarto con un acierto espectacular que a cualquier equipo le habría provocado sudores fríos.

Pero el Uxue Bilbao Basket tenía claro el plan y liderado por un Nikos Zisis que ha rescatado su perfil anotador del baúl de los recursos, encontró la manera de responder a los triples del Ratiopharm. El ritmo anotador que marcaba el 28-30 del primer cuarto no podía mantenerse, sobre todo del lado de los bilbainos, que necesitaban ajustar su defensa, acortar recorridos en las ayudas sobre John Bryant, que volvió a marcar excelentes números, pero sin tanta influencia psicológica como en el partido de ida. Con esa premisa, los alemanes empezaron a sufrir y a partir del segundo cuarto, el Uxue Bilbao Basket hizo saltar sus costuras. Dado que el Ratiopharm Ulm es bastante flojo en defensa y que su ataque carece de paciencia en la elaboración, los hombres de negro hicieron lo que procedía: replegarse con rapidez y criterio para forzar a su rival a construir ataques largos a los que no están acostumbrados y ser agresivos en ataque contra las piezas claves del enemigo.

A partir del primero, todos los cuartos cayeron del lado del Uxue Bilbao Basket que hizo una labor in crescendo a la que sumó Raúl López, que había sido descartado, pero que por la mañana decidió poner a disposición del entrenador. Su aparición en cancha antes del descanso provocó un incendio en el Bilbao Arena y fue vitamina para el ánimo de sus compañeros y del público. Solo en el tercer cuarto algunas pérdidas absurdas permitieron al Ratiopharm un parcial de 0-9 que le colocó a ocho puntos, solo cuatro por detrás en la eliminatoria. Pero del banquillo salió Fran Pilepic para jugar sus mejores minutos del curso en una situación complicada que revaloriza su papel en el equipo. El croata anotó ocho puntos en dos minutos que volvieron a elevar la renta por encima de los quince puntos.

Roger Grimau estaba enchufadísimo y Lamont Hamilton quería cobrarse algunas deudas con Bryant de tal forma que el partido se rompió al inicio del último cuarto cuando los bávaros izaron la bandera blanca de la inferioridad. El Uxue Bilbao Basket no paró y se lanzó hasta los 30 puntos de ventaja para llamar a las puertas de las semifinales y confirmar que en su plantilla hay material para aspirar a algo muy importante. En un partido decisivo, de gran carga emocional, Vasileiadis y Mumbrú, los dos jugadores que más utiliza Katsikaris, a veces con exceso, jugaron casi menos que nunca. El técnico se olvidó de las jerarquías y tiró de su banquillo donde se encuentran los recursos y las alternativas. Los jugadores respondieron y la final ya está solo a dos pasos. En medio, hay un obstáculo ucraniano que se llama Budivelnik Kiev. Para ser sinceros, los había más altos.

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