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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El centro del campo del Athletic: ni para adelante, ni para atrás



Oscar De Marcos es el jugador de campo que más minutos ha intervenido. Foto MITXI

Oscar De Marcos es el jugador de campo que más minutos ha intervenido. Foto MITXI

Si en el centro del campo se decide qué es lo que va a pasar en las dos áreas, está claro que en el centro del campo del Athletic hay mucha discusión pero muy poquitas conclusiones. Alrededor del círculo es donde un equipo empieza a hacer la vida más fácil a sus defensas y a catapultar a la gloria a sus delanteros. En esa franja de terreno se tienen que concentrar las múltiples características que definen el fútbol. Músculo, velocidad, inteligencia, precisión, anticipación, imaginación… El año pasado el centro del campo del Athletic fue un escaparate en el que se exhibió el catálogo completo. En la primera vuelta de este curso apenas se adivinan buena voluntad,  espíritu de sacrificio y generosidad en el esfuerzo, valores todos muy plausibles pero que por sí solos pocas veces alcanzan para ganar un partido.

Iturraspe, Herrera y De Marcos formaron el año pasado un triángulo que asombró a media Europa. Este curso los mismos jugadores provocan la perplejidad de una afición que no entiende cómo se pueden producir semejantes cambios, antes a mejor y ahora a peor. Las cosas no han funcionado en la zona ancha así que Bielsa también ha movido sus peones, ha probado y ha experimentado sin obtener apenas resultado. Ocho jugadores ha utilizado el técnico para cubrir esas posiciones, algunos repescados de otras líneas, y los ha colocado y recolocado en diversas combinaciones pero ni siquiera se ha atisbado, salvo en contadas ocasiones, el fútbol del año pasado.

El verano también ha castigado a esta línea. Herrera prefirió pensar más en su persona que en el equipo y participó lesionado en los Juegos Olímpicos con la complicidad de un seleccionador que le convocó a sabiendas de que apenas podría contar con él en el estado en el que se encontraba. El seleccionador ya no trabaja para la Federación y Herrera, después de ser operado en Munich,  no acaba de asentar su juego en una temporada que empezó tarde y mal. Su indiscutible calidad técnica y su visión del juego se pierden demasiadas veces en arabescos que casi nunca conducen a nada. Su barroquismo ralentiza el juego en muchas ocasiones en las cercanías del área contraria y, lo que es peor, provoca más de un incendio en la propia. Las dos tarjetas rojas que ha visto descubren un futbolista que necesita recuperar el equilibrio. Entre una cosa y otra solo ha participado en doce partidos y es el décimo jugador en cuanto a minutos jugados, 955, pocos para alguien que debe liderar al equipo.

Tampoco De Marcos es el del año pasado aunque para él algunas cosas no han cambiado. Por ejemplo su condición de comodín, que le lleva lo mismo a jugar en el centro del campo que en los dos laterales, a veces incluso en un mismo partido. Aquellos desmarques de ruptura que dejaban boquiabiertos a propios y extraños se prodigan menos este curso, entre otras razones porque los pases han perdido bastante precisión, las ayudas desde atrás tampoco han llegado con tanta frecuencia como el año pasado y los rivales le conocen mucho más. En cualquier caso, su polivalencia le coloca en una posición muy destacada en el orden de preferencias de Bielsa, hasta el punto de que es el jugador de campo que más minutos acumula. Los tres goles que ha marcado le señalan como el tercer artillero del equipo.

El Athletic echa mucho de menos a Iturraspe cuando no está en el campo, como se ha visto en los últimos partidos sobre todo en San Mamés, pero esta primera vuelta a veces también le ha añorado  cuando ha estado jugando. Probablemente Iturraspe eche en falta al escudero que tanto le ayudaba hace unos meses tanto para defender como a la hora de sacar el balón con criterio. Bielsa le ha señalado como culpable con un par de cambios fulminantes, uno de ellos a los veinte minutos de partido, lo que no hace sino poner de manifiesto la trascendencia de Iturraspe en el entramado táctico del equipo. Los problemas físicos que arrastra tampoco le están ayudando a recuperar el tono y la confianza

El entrenador ha buscado soluciones reclutando a jugadores de otras líneas pero, lejos de dar con la tecla, solo se ha mostrado contumaz en el error. Bielsa ha retrasado a Muniain al centro del campo bien para hacer de Herrera cuando ha faltado, o de De Marcos cuando le ha movido a otra posición. Muniain ocupó con éxito el puesto de Herrera cuando éste se lesionó a mediados de la primera vuelta del año pasado, pero Iker no ha vuelto a repetir aquellos partidos pese a la insistencia del técnico en seguir colocándole en esa posición. De hecho, este año Muniain no está repitiendo nada de lo mucho y bueno que había estado haciendo desde que Caparrós le subió al primer equipo, aunque en su descargo hay que subrayar que nunca se esconde. Personifica el desconcierto en el que está sumido todo el Athletic y el equipo lo acusa. Apenas aporta nada al juego de ataque y sus pérdidas de balón en el centro del campo empiezan a ser proverbiales. Alguno de los muchos goles que ha encajado este año el Athletic ha nacido en sus botas. La grada empieza a preocuparse y hasta ha llegado a censurarle cuando hasta hace bien poco era la niña de sus ojos. El Athletic se tiene que tomar en serio su caso para conseguir que Muniain sea un futbolista completo: de la cabeza a los pies.

Bielsa también ha adelantado unos metros la posición de Gurpegui y ha recurrido a San José para suplir a Iturraspe. Sobre el papel, las características de San José son las más similares a las de Iturraspe, pero no ha acabado de cuajar en esa posición pese a su buen manejo del balón y su criterio a la hora de jugarlo. La desaparición de Iñigo Pérez ha privado a Bielsa de un elemento a sumar a lo que en el baloncesto llaman rotación y el técnico ha llegado a probar con el joven Ruiz de Galarreta, aunque una grave lesión ha frustrado el experimento.

Ni para adelante, ni para atrás. El centro del campo del Athletic sigue cerrando poco y mal los caminos hacia su portería pero la cosa se agrava porque este año no acierta a compensar esa carencia con el potencial ofensivo que exhibió la temporada pasada. La presión adelantada que con tanto éxito practicó el Athletic entonces se la han copiado ahora todos sus rivales, que saben que cortocircuitando a Iturraspe los rojiblancos se quedan a oscuras.

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