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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El destino europeo, en sus manos



El juego interior de Milovan Rakovic fue decisivo en la victoria del Uxue Bilbao Basket. Foto UBB

El juego interior de Milovan Rakovic fue decisivo en la victoria del Uxue Bilbao Basket. Foto UBB

Al seguidor del Uxue Bilbao Basket le espera otra final el próximo martes en Miribilla. Su equipo ganó en Pardubice al CEZ Nymburk y se jugará la clasificación para cuartos de final ante el VEF Riga en un partido de esos que los americanos llaman como do or die, ganar o irse a casa, porque los dos equipos están en idénticas circunstancias. Si los hombres de negro ganan, serán primeros de grupo, algo impensable hace un mes cuando cayeron por 23 puntos en la capital de Letonia. Si los bálticos pierden, estarán eliminados. Hay una posibilidad de que el conjunto bilbaino pase como segundo en caso de derrota, pero debería coincidir con el mismo resultado del Valencia Basket, que ha sido el gran beneficiado de esta última jornada. El subcampeón de Copa hizo una demostración de carácter ganador y remontó 22 puntos en Riga para llevarse el partido en la prórroga apenas 48 horas después de disputar su tercer partido en el torneo del KO. De esta forma, los levantinos jugarán en casa contra el CEZ Nymburk, que ya está eliminado, sabiendo que si vencen se meten en la siguiente ronda.

Lo que ha hecho el Uxue Bilbao Basket tiene mérito porque ha jugado tres jornadas a la desesperada, sabiendo que una derrota le eliminaba, y aún le queda otra. Además, llegó a la República Checa con la decepción aún grabada en el rostro tras sus malas prestaciones en el partido copero ante el Gran Canaria. El golpe recibido en Gasteiz fue duro, pero había que olvidarlo rápidamente. La Eurocup ofrece la posibilidad más plausible de ganar un título porque por el camino aparecerán algunos muy buenos equipos, pero ninguno será el Real Madrid o el Barcelona. Eso lo sabe el club y lo saben los jugadores que afrontaron el duelo ante el CEZ Nymburk con la seriedad debida, la que les permitió establecer las diferencias que no se vieron en el partido de la primera vuelta en el Bilbao Arena.

Los de Fotis Katsikaris tardaron en arrancar, con su quinteto inicial muy fallón, pero que hizo una labor de zapa y cargó de faltas a los pívots del conjunto de Ronen Ginzburg. Con la entrada de los suplentes en ambos bandos, el partido se inclinó descaradamente hacia el lado del Uxue Bilbao Basket. La defensa provocó varias pérdidas de balón a los checos y los hombres de negro se lanzaron a un parcial de 10-34 en apenas nueve minutos, con Milovan Rakovic como referencia interior imparable para los locales, Roger Grimau como todoterreno y Raúl López como director de orquesta. Lo del base de Vic es destacable porque llegó a Pardubice apenas unas horas antes del partido ya que el lunes fue padre por primera vez y pasó la noche en el hospital junto a su pareja.

Ese parcial, que puso a los de Katsikaris casi 20 puntos arriba antes del descanso, parecía suficiente para conducir plácidamente el encuentro. Sin embargo, el descanso cambió las tornas. Los checos pensaron que estaban fuera y se decidieron a apretar, mientras que los bilbainos pensaron que no era necesario tener el acelerador a fondo. Pasaron cinco minutos y la ventaja seguía estabilizada en los 18 puntos (47-65). El CEZ Nymburk es un equipo alto y honrado, técnicamente limitado pero bien entrenado, que supo aprovechar la pájara del Uxue Bilbao Basket para colocarse a cinco puntos mediado el último cuarto con unos conceptos simples. El equipo bilbaino pasó de un 4 de 4 en triples en el segundo cuarto a un 0 de 8 en el tercero. Sin acierto, el ataque se quedó paralizado, pasó de anotar 54 puntos en dos cuartos a solo 16 en quince minutos para dar al choque una vida innecesaria. Suerte que los checos fallaron varios lanzamientos claros al inicio del último cuarto porque la inquietud por el resultado en las filas bilbainas pudo llegar antes.

Un triple del discutido Nikos Zisis, que encontró la brújula en el tramo final, cortó las alas al CEZ Nymburk y tranquilizó a un equipo que no está tan bien como se dice desde dentro. De lo contrario, no tendría estos vaivenes en su rendimiento, cuyo origen apunta más a lo táctico que a lo físico. El Uxue Bilbao Basket es especialista en caerse y levantarse, como esos boxeadores a los que hay que golpear muchas veces antes de dejarles KO, pero sus fieles seguidores esperan una mayor fiabilidad y menos sobresaltos. Esta última reacción ha dejado el destino europeo en sus manos, algo que habría firmado cualquiera después de que las dos derrotas iniciales pusieran en riesgo una parte fundamental de la temporada.

El duelo del próximo martes ante el VEF Riga, uno al que nadie hace ascos, va a exigir una versión del Uxue Bilbao Basket cercana a la de otras noches europeas memorables. Los letones son muy peligrosos porque su estilo de juego complica mucho las cosas a un equipo como el bilbaino. Será otra final con el factor cancha a favor y sin tener que hacer alardes para pasar. Bastará con ganar por un punto. Antes, el domingo, el Uxue Bilbao Basket tendrá que visitar al Fiatc Joventut y deberá demostrar que, en estos momentos de la temporada, es capaz de mantener la tensión competitiva en distintos frentes. En la Copa no lo consiguió y en la Liga Endesa no va tan sobrado después de dos derrotas consecutivas ante el Barcelona y el Real Madrid. Del primero al último de los diez jugadores que deberían componer la rotación principal de Katsikaris tendrán que apretar filas y tirar de oficio. Otra puerta a la ilusión de ganar un título puede abrirse en el plazo de una semana y hay cosas que mejorar para que el Uxue Bilbao Basket sea un equipo al que todos teman.

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