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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El equipo de todos



San Mamés sigue estando en construcción, con todos los inconvenientes que provoca cualquier obra. Foto MITXI

San Mamés sigue estando en construcción, con todos los inconvenientes que provoca cualquier obra. Foto MITXI

San Mamés ya tiene su triunfo de inauguración. Ganó el Athletic al Celta con más emoción que fútbol, pero dejando la buena sensación de que el equipo se parte el alma por su ideal: se podrá discutir si el juego fue bueno, malo o regular, sí, aunque nadie restará un ápice a la intensidad con que se mostraron los leones en una jornada especial. Sumar los tres primeros puntos que se ponían en juego en el nuevo campo tenía mucho de tendencia. Por de pronto, rompe el catastrofismo que acompañó la despedida del arco en una campaña con señalamientos para olvidar en la que hubo un triste adiós en Copa, un paso atrás en el último encuentro de Liga y hasta un sopapo, indoloro eso sí, contra la selección de Bizkaia en el postre a cien años de historia del recinto rojiblanco.

La puesta en escena, con remontada incluida, permitió a la hinchada disfrutar de lo vibrante que siempre es la incertidumbre del resultado. Y lo hizo, además, con un equipo plagado de novedades, que tiene pinta de ser marca de la casa con Valverde en el banquillo. Acostumbrados a recitar casi de carrerilla las últimas 80 alineaciones, ya que Bielsa era de esos que dan galones y no los quitan, el Txingurri se ha destacado en este comienzo del campeonato por repartir minutos entre sus futbolistas, alternando titularidades sin temor. Su concepto de equipo va mucho más allá de tener fijo a su cuerpo de guardia. En su caso hay que tener claro que variará en función de lo que vea durante la semana y de lo que tenga por delante en el equipo rival. Por eso jugó Laporte en el lateral zurdo, Morán adelantó a Iturraspe y Rico como socio de Beñat y Herrera, y San José recuperó plaza en la zaga. Solo Toquero, Albizua y Etxeita están huecos de minutos en este tirón inicial de la campaña. Si fuese alguno de ellos me preocuparía por la falta de presencia con un entrenador que gusta de cambiar de sábanas todos los días.

De las goteras al baño

El equipo del césped se complementó con el ejército de almas que estuvieron al lado de los suyos en unas gradas que por televisión nunca antes habían lucido tan repletas. Como simple explicación valdría el ‘hau da San Mamés’ que popularizó Caparrós. Habrá que hacerse a la idea de que serán muchos lunes o viernes los que tocará desplazarse a La Catedral porque los programadores de televisión tienen un filón en los partidos del Athletic, que siempre aparece espectacular.

Eso sí, camino de la madrugada una vez acabado el choque, entre el reguero de gente que rodeaba el campo las conversaciones no solo circulaban sobre lo visto en la pelea deportiva. El pueblo estaba necesitado de convencerse de que el cambio había sido a mejor y de que el edificio cumple con lo esperado. La satisfacción de muchos contrastaba con las quejas de los que muy próximos a la tribuna por construir llegaron a casa con una mojadura tal que parecían haber estado descargando bonitos en Bermeo. Después de haberlos pescado en mitad del temporal, claro. Estar avisados de que allí se iban a mojar –aunque el aviso llegase tarde y casi a traición por el corto espacio de tiempo que quedaba para la inauguración- no exime para corregir errores. El principal de todos es que muchos de los que se mojaron no estaban ni avisados porque ellos sí creían que el cierre les protegería. Imposible cuando hay tantos metros abiertos al capricho del viento. Y lo que cayó el lunes fue una tormenta otoñal. Pesada, pero otoñal. Prepárense para el invierno.

Ahora bien, similar sensación tuvieron que experimentar los que sufrieron las goteras, que las había, sobre todo en la tribuna norte. Producía pánico el pensar que debajo de esa interminable gota malaya podía haber alguien. ¡Y vaya si lo hubo! Imagine a ese alguien de la gotera empapado (con gesto serio y el convencimiento de que todos los vecinos de localidad le están mirando por ser el que nadie quiere ser) decidiéndose a ir al baño aprovechando el descanso. Quizá le sirviera para convencerse de que la gotera iba a ser algo pasajero. Los baños, con una capacidad extraordinaria en urinarios y lavabos, se quedan cortos en los accesos, que se realizan por una sola puerta incapaz de absorber el movimiento que allí se produce. Efecto embudo lo llaman. Y dicen que molesta.

Las sensaciones del postpartido, por tanto, fueron contrapuestas. Es lo que tiene entrar en la modernidad. Lo mismo ocurrió con el speaker, que de súbito ha sufrido un cambio a un modelo más centroeuropeo. Así que ha pasado de limitarse a ofrecer las alineaciones, anunciar cambios y reflejar visitas de peñas a corear los goles. Habrá que acostumbrarse. Es el progreso.

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Un comentario

  1. Los periodistas son la leche… les da tiempo a estar en todas partes, en su localidad o garito de prensa, urinarios, distintas tribunas,… jajaja.
    Pero bueno, refleja muy bien el sentir de muchos. Falta decir, que el Club tome nota (aparte de las molestias lógicas de cualquier obra) y en algunos casos responda a los socios/as como lo merecen.
    Respecto al speaker, puestos a modernizar y prograsar…. que vaya cantando cada 5 minutos anuncios de publicidad… tipo…. Quieres un coctel british british Churchill Pub…. quieres tu momento de relax club gobelas te lo dará….
    Ponemos eso y como dicen los jovenes… lo petamos!!!