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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El fútbol, esa pasión…



Luis De la Fuente reflexiona sobre la evolución del entrenador de fútbol

Luis De la Fuente reflexiona sobre la evolución del entrenador de fútbol

Con motivo de comenzar a impartir clases de la asignatura de Técnica Deportiva de la que soy profesor en la Escuela de Entrenadores Vizcaínos, desde hace ya siete años, y anteriormente otros cuatro en la Escuela de Futbol de Sevilla, he tenido tiempo para reflexionar sobre la evolución y los cambios que el mundo del entrenador ha sufrido en los últimos 20 años. Cambios en el modelo académico y formativo de las escuelas de entrenadores, en las metodologías de trabajo, en las relaciones profesionales dentro de los clubes y en el desarrollo del propio trabajo con nuestros respectivos equipos.

Han transcurrido ya 15 años cuando, allá por el año 1997, comenzaba mis estudios para la obtención del entonces Titulo Nacional, previa consecución de los cursos anteriores, como eran Titulo Juvenil y Regional. Hoy Niveles I, II y III, respectivamente. Titulación que, tras las correspondientes homologaciones, pasó a llamarse Técnico Deportivo Superior.

Uno recuerda el alto nivel docente que había en aquella época. Profesores como Irureta, Barasoain, Amorrortu, Azurmendi, Pujana, Terrazas, Abel Torrente, Carlos Ruiz, Txema Rubio…. que sin grandes medios materiales, en todos los casos con una pizarra y cuatro diapositivas o transparencias, hacían alardes de sus conocimientos y buen saber. Eran capaces de trasmitirnos esos conocimientos en base a unas explicaciones y demostraciones que aclaraban cualquier atisbo de duda que pudiera surgir, y conseguían que sus clases se convirtieran en lecciones magistrales. Clases amenas y efectivas de un alto nivel de enseñanza.

La Escuela Vizcaína de Entrenadores siempre se caracterizó por ser una de las más prestigiosas, en cuanto a nivel docente, de las escuelas de entrenadores de toda España.  Hoy, casi 20 años después, mantenemos el mismo espíritu que hizo a la Escuela ser puntera a la hora de  impartir conocimientos y preparar futuros entrenadores.

Pero los tiempos cambian. Y afortunadamente, hoy disponemos de medios audiovisuales que facilitan la explicación y la comprensión de las materias y nos posibilitan la posibilidad de intercambiar y contrastar información casi en tiempo real, con publicaciones de todo el mundo, textos más completos, medios materiales, etc.

Pero con todo esto, lo verdaderamente importante, es que la esencia sigue siendo la misma. La que heredamos de nuestros predecesores. El ser capaces de transmitir conocimientos, información, experiencias y una pasión por el futbol que es lo que realmente convierte el curso académico en un viaje hacia el descubrimiento constante de nuevas inquietudes y nuevos desafíos en el camino hacia la innovación y modernización de sistemas de trabajo y entrenamiento.

Aunque en el mundo del entrenador han cambiado tantas cosas…. Antes el entrenador era el máximo y, en la mayoría de ocasiones, único responsable en la confección de la plantilla. Y ahí comenzaba el arduo trabajo de seleccionar unos jugadores que él elegía, para conseguir un equipo competitivo acorde a las posibilidades económicas del club y, de vital importancia, para poder cumplir con las expectativas de los dirigentes, de los aficionados y de los medios además de, por supuesto, las suyas propias. Llegaba al equipo en cuestión, con su equipaje e ilusión como únicos acompañantes. En ocasiones, podía permitirse el lujo de incluir a un ayudante de su confianza en el organigrama técnico del equipo. El gestionaba la relación con los medios. Controlaba todas las parcelas de la preparación del equipo (técnica, táctica, preparación física, porteros, etc).

Hoy, el entrenador tiene un ayudante, un preparador físico, entrenador de porteros, encargados de seguimientos de rivales, responsables de scouting, jefe de prensa, un Dfrector feportivo que se encarga del seguimiento del mercado futbolístico y de la confección de las plantillas e incorporación de nuevos jugadores al proyecto del club. Esto último liberó al entrenador de esa responsabilidad, pero en ningún caso disminuyó ni un ápice el grado de exigencia en lo concerniente a sacar el máximo rendimiento a la plantilla y a la consecución de resultados. Aunque también vemos casos de entrenadores que se encargan de gestionar las operaciones relacionadas con las incorporaciones de jugadores, convirtiéndose así en manager general.  Los clubes se modernizan. Se han producido cambios en las estructuras profesionales que les han dotado de nuevos departamentos que complementan y ocupan de todas las áreas.

Pero como antes apuntaba, lo que no cambia es el grado máximo de exigencia que desde siempre marcan los dirigentes de cada club. Siempre ha estado claro que los resultados deportivos marcaron y marcan el futuro de los entrenadores. Hemos visto épocas de pasos efímeros de profesionales por los banquillos de algunos equipos. Banquillos que en algunas temporadas comprobamos que llegaron a tener varios inquilinos.

No cambia que, cada temporada, las urgencias clasificatorias y las desmesuradas expectativas deportivas se convierten en guillotinas que se mecen sobre las cabezas de los Entrenadores una jornada si, y otra también.

Esta circunstancia es algo común con el paso del tiempo, que desgraciadamente se mantiene inalterable, salvo rara excepción. La presión sobre el puesto del entrenador es directamente proporcional a las expectativas generadas en la construcción del proyecto deportivo.

Y ya sabemos que el papel lo aguanta todo, y a veces, ese proyecto dista mucho de la realidad futbolística, circunstancia que no altera esa exigencia y esa desmesura, por parte de los dirigentes, aficionados y prensa a la hora de evaluar las verdaderas opciones de la plantilla, y que suele desembocar en el cese del entrenador de turno al mínimo traspiés del equipo.

Desgraciadamente,  ni el paso del tiempo, ni el alto grado de profesionalización de las estructuras de los clubes han conseguido dar estabilidad a la figura del entrenador.

Sin embargo, esta circunstancia se ha producido, de alguna manera, bajo la presión de la coyuntura económica actual, que ha provocado un deterioro en la situación de la tesorería de la mayoría de los clubes, que ahora se lo piensan mucho más a la hora de realizar desembolsos económicos tan caprichosos como antaño.

Esta situación ha forzado una administración más racional de los recursos de los clubes. Las decisiones se toman con más calma a la hora de cambiar de entrenador, y eso ha permitido a muchos profesionales disponer de más margen y posibilidades para cambiar las dinámicas negativas de rendimiento y resultados, y ganar un tiempo precioso para poder ir madurando la idea futbolística que cada uno pretende implantar.

Está visto que nunca llueve a gusto de todos. Pero a veces no hay mal que por bien no venga….

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