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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El fútbol no es un juego de niños



La expulsión de Ander Herrera hundió al Athletic

La expulsión de Ander Herrera hundió al Athletic. Foto Mitxi

Después de una derrota tan dolorosa como la sufrida por el Athletic en Valencia, al aficionado le quedan dos vías de escape para aplacar su frustración: acusar al árbitro de sus desgracias, o apuntar con el dedo al jugador que considera máximo responsable del desastre. No suelen caber términos medios, ni se encuentran espacios para el matiz. La visceralidad suele poder con cualquier intento de análisis sosegado. Es hasta cierto punto comprensible.

En este caso árbitro y jugador confluyen en el epicentro de la discusión, porque la expulsión de Herrera cuando quedaban 23  minutos para la conclusión fue determinante en el desarrollo del partido. A estas horas una encuesta daría como resultado que el cincuenta por cien de los seguidores del Athletic pedirían la inhabilitación de Undiano Mallenco mientras que la otra mitad  exigiría una sanción ejemplar del club para Herrera por la acción que le costó la expulsión. En fútbol no suele haber ni indecisos, ni votos en blanco.

Herrera cometió una niñería (no es la primera) y le honra el reconocimiento de culpa y la petición de disculpas, y Undiano Mallenco tomó una decisión exagerada e injusta. Si admitimos que la patadita de infantil de Herrera es agresión a la luz del reglamento, la reacción de Rami merece la misma consideración y por lo tanto idéntico castigo. Sin olvidar que la patadita de Herrera se produjo como consecuencia de un plantillazo previo de Tino Costa, que a su vez venía precedido de una patada a Iñigo Pérez, un agarrón sin balón a Muniain, y otra patada al mismo Iker. Todo en la misma jugada para que el árbitro pudiera obrar con conocimiento de causa.

Claro que para entonces ya llovía sobre mojado. Undiano Mallenco y su auxiliar en la banda que cubría el ataque del Athletic habían dejado sin señalar en el primer tiempo un penalti clamoroso por mano de Víctor Ruiz cortando un remate a bocajarro de Aduriz en el área pequeña, mano idéntica a la de Ekiza en el otro lado del campo, justa y acertadamente señalada como penalti. Que ni árbitro ni línea vieran la mano del defensa blanco describe su capacitación profesional. No cabe acusarles de parcialidad pero sí llamar la atención sobre su nivel. Y lo que es más grave, mucho más grave, es que sobre Undiano Mallenco pesó durante toda la segunda parte el cargo de conciencia de ese error. Es lo que tienen los tiempos modernos de televisión y teléfonos móviles. Que en el descanso al árbitro ya le han dicho lo que ha hecho mal y lo que ha hecho bien. El derribo de Amorebieta a Soldado, no lo hubiera pasado por alto Undiano de no mediar la circunstancia anterior. La vieja y despreciable ley de la compensación. Aun así, Undiano no se privó de expulsar a Herrera aplicando el reglamento con la severidad del juez de la horca.

Pasemos al segundo protagonista de las oraciones del aficionado rojiblanco. Ander Herrera estaba siendo uno de los destacados de su equipo cuando cometió un error de infantil, de pardillo, como él mismo explicó después del partido. No es la primera vez que cae en una niñería y no es el único rojiblanco. Esta vez le cazaron y le debe servir de lección; a él, y a alguno más del equipo, que hará bien en escarmentar en cabeza ajena. Los pecados de juventud tienen la ventaja de que se curan con la edad.

La expulsión de Herrera dio un vuelco a un partido que el Athletic ganaba y controlaba con suficiencia ante un Valencia carcomido por la presión de su público. Pero la expulsión no puede justificarlo todo. El Athletic no es el primer equipo que se queda en inferioridad, ni será el último, y no habría papel suficiente  para anotar los nombres de todos los equipos que ganaron o empataron con diez, y hasta con nueve. Herrera cometió una estupidez personal e intransferible, pero los diez que se quedaron en el campo y el que les dirigía desde la banda le hicieron los coros.

Por muy importante que sea el papel del expulsado un equipo no se puede desmoronar como lo hizo el Athletic. Los rojiblancos perdieron el balón y casi los papeles en veinte minutos en los que echaron por tierra todo el buen trabajo que habían desarrollado durante la hora anterior. El repliegue intensivo, favorecido por los cambios que decidieron los dos banquillos, no podía traer nada bueno, como así fue finalmente. El Athletic no tiene ni jugadores ni mentalidad para jugar sin balón metido en su propia área.

Amorebieta, Ekiza e Iraizoz estuvieron inmensos. Pero algunos de sus compañeros adolecieron de una falta de oficio y una ingenuidad impropias de la categoría.  Muniain había abandonado el terreno renqueante tres minutos antes de la expulsión de Herrera y el Athletic acusó sobremanera la pérdida de los dos centrocampistas que más balón tenían en sus botas. Ibai Gómez no aportó lo que estaba aportando Iker y a Herrera, lógicamente, no podía tener sustituto. Cuando Bielsa decidió retirar al bigoleador Aduriz para reforzar la defensa con Aurtenetxe, envió un mensaje al equipo que resultó demoledor. Aritz estaba siendo una pesadilla para la defensa del Valencia y los dos goles que tenía en su cuenta sobrealimentaban su juego. Pero el técnico apostó por dejar a De Marcos como palomero con el apoyo de Ibai, dos jugadores que podrían contragolpear apoyados en su velocidad; la cosa no resultó porque no recibieron un solo servicio en condiciones.

El Athletic renunció a su fútbol y a su estilo y lo pagó muy caro. El equipo alegre y ambicioso de la primera parte, que tanto recordó al del año pasado, dio paso a un grupo timorato, preocupado solo de achicar balones y ni siquiera eso lo hizo bien. Para jugar como lo hizo el Athletic en el tramo final del partido hacen falta jugadores de otro corte, tipos de pierna fuerte y mentalidad para practicar eso que pudorosamente llaman ‘otro fútbol’ y no hay de eso en este equipo. Y también hay que estar más despiertos de lo que lo estuvo San José en los dos goles del Valencia, aunque tampoco se le puede achacar nada a quien está solo cinco minutos en el campo.

Parafraseando a Bielsa, vale más quedarse con el tránsito que con lo ocurrido en la llegada. El partido tuvo una resolución tan frustrante como la temporada pasada, pero el camino del Athletic fue esperanzador. Durante una hora larga los rojiblancos demostraron que siguen teniendo fútbol en sus botas e ideas para plasmar sobre el césped. Tienen además un delantero centro tremendo, con un instinto goleador del que carecía este equipo. El primer gol de Aduriz, como el que le hizo a Osasuna, es un gol de killer, de futbolista que tiene la portería contraria entre ceja y ceja. El equilibrio que aportó Herrera, el despliegue de Muniain, la ambicion y la confianza general hicieron incluso olvidar algunos errores defensivos que aparecieron en los primeros minutos.

Aunque la derrota llegó de la forma más cruel, hubo muchas cosas positivas. En lugar de perder el tiempo recordando el árbol genealógico del árbitro o autoflagelándose más vale aplicarse a extraer las enseñanzas de un partido que aportó algunas lecciones para el futuro. Las más importantes: que pase lo que pase el Athletic debe ser fiel a su estilo y que el fútbol no es un juego de niños.

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5 Comentarios

  1. Solo siento orgullo hoy, por el equipo y por el entrenador que tenemos. JUANCAR, no existe el error infantil. Lo de anoche fue lisa y llanamente un ATRACO. Bastante paciencia tuvieron los txavales. Desde el primer tiempo se veía que no podiamos ganar. Esta puta liga es asi.
    Repito, con este tipo de partidos voy hasta el mismisimo infierno, prefiero perderlos todos asi que ganar.

  2. Totalmente de acuerdo. El planteamiento de Bielsa atrasando al equipo para amarrar los tres puntos y los cambios hicieron sucumbir a un equipo que no acierta en sus condicionantes a la hora de ganar. Ayer el Athletic supo, una vez que Herrera cometió ese terrible error, que si estas son las alternativas estructurales con las que contamos, poco vamos a poder hacer. Ayer no fue el árbitro nulo en sus funciones, ni la actitud poco profesional de un jugador que cometió una absurda patada sin sentido. La culpa fue de un planteamiento especulativo de Bielsa que se equivocó por completo.

    Esperemos que esto mejore, porque a peor no puede ir.

  3. La verdad es que la primera parte se puede decir que estuvo equilibrada, cuando mejor estaba el Valencia, con dos o tres llegada clara sde gol y con Ekiza y Amorebieta un verdadero desastre, junto con iturraspe en la misma línea, llegó el primer gol del Athletic….

    posteriormente la jugada del penalti pitado, en una de las enésimas jugadas en las que una diagonal del rival de turno, el defensa que actúa de libre mal colocado qye llega tarde y que puede suponer peligro de gol, en este caso ekiza corta el balón con la mano y penalti….
    en esa misma jugada Inigo pérez desborda en banda contraria a su posición natural, con los marcjaes al hombre que por moentos se convierten en una verdadera locura para el equipo…..

    Posteriormente a esta jugada mejor el Athletic, con el segundo gol y el otro penalti no pitado por mano tras remate de Aduriz….

    Primera parte más o menos equilibrada pero con ocasiones más claras para el Valencia

    Resulta frustrante ver a Muniain siguien a su par hasta propia línea de fondo, desgsatándose en defensa de una forma que le supone que segundas partes esté completamente asfixiado (la defensa individual de marras)

    Los rivales lo saben, y con que el interior o extremo contrario centre algo su posición y deje vía libre al lateral es un martirio para los extremos del Athletic, que tienen un desgaste brutal y que eso con el paso de los minutos se deja notar en el rendimiento y en las jugadas de ataque del athletic….

    La segunda parte prácticemente un monólogo del Valencia ya antes de la expulsión el Athletic prácticamente no había pisado áera contraria, y desde la expulsión aún más…

    La salida de valdez y retrasar la posición de Iturraspe como tercer central, la zona del centro entre defensa y zona adelantada del equipo un coladero…porque ninguno delos tres centrales, en este caso el que está libre sale a tapar culaquier diaginal y al hombre que campa solo por esa zona, y ya con la salida de San José, la primera ruptura de Valdez se la come y tras tiro y rechace llega el gol…

    como casi siempre Amorebieta habilitando al último punta rival, no dan un paso adelante por esa obsesión en la marca al hombre y cuando da el paso (como en la jugada del primer palo de soldado en la primera parte) es ekiza el que se retrasa habilitándole….

    Ekiza y amorebieta ayer unos desajustes terribles y no salir a tapar los agujeros por banda y que pudieron costar más caros…..y saliendo tarde a la marca del delantero pars que este tire pared a quien llega de posición más retrasada…..

    Un verdadero milagro que se llegara ganando hasta el minuto 43….

    Del árbitro prefiero no hablar, pero compensando con cosas que no tenía que haber sido así…
    El penalti no pitado por mano del valencia, otro posible penalti cometido por iraola, la rojoa rigurosa pero tenía que haber habido también tarjeta para rami y Tino cota por plancha…el penalti de amorebieta no pitado…..
    En su línea, lamentable en algunas acciones….

  4. Ja, ja, ja….. por una vez en el foro no es michelle el critico, menos mal……

  5. A mí me pareció una buena primera parte, muy esperanzadora. Fuimos a más, y fue una lástima que en el último cuarto de hora pudimos meter el tercero y prácticamente cerrar el partido, pero no aprovechamos nuestra superioridad.

    En la reanudación todo se empezó a complicar a partir del cuarto de hora, y aunque nuestros jugadores y técnico contribuyeron a ello porque bajaron el nivel de juego y de efectividad, pienso que es de justicia reconocer que buena parte de culpa de lo que pasó hay que buscarla más en eso que llaman «el otro fútbol» que en el juego en sí. Porque no debemos obviar que a nuestros jugadores principales (Muniain y Herrera) los cosieron a golpes y a patadas con el consentimiento del trencilla hasta que consiguieron la lesión de uno y la expulsión del otro. De acuerdo que esta última era evitable, pero el sinvergüenza de Undiano estaba esperando su oportunidad para rematar su acostumbrado atraco cada vez que nos pita. Es intolerable que no expulsara a Rami en el mismo lance.

    Lo que pasó después fue preocupante porque, como el propio míster reconoció, este grupo ya lleva trabajando el tiempo suficiente como para saber minimizar estos contratiempos, en vez de agravarlos. No se puede jugar peor con 10. Aunque yo veo el motivo de la derrota más en la ausencia de nuestros dos mejores centrocampistas que en la inferioridad numérica. Sin Muniain ni Herrera el balón ni lo sabíamos sacar ni lo conservábamos más de unos segundos, y así no se puede aguantar un resultado fuera de casa contra un equipo necesitado. Y menos aún con Sanjosé en el campo, que lo de este chico es muy pero que muy alarmante. Y mira que me sabe mal cargar las tintas en él, pero es que, partido tras partido, cada vez que sale el desplome es brutal. Seguramente soy injusto, pero tras las últimas actuaciones del bueno de Mikel siempre llego a la misma conclusión: si la solución a la falta de consistencia del centro del campo ha de serSanjosé, estamos listos. Necesitamos un Beñat o lo tendremos que inventar. Si no, tocará seguir sufriendo en los tramos finales de los partidos.

    Y ahora a por el Olympique de Lyon. No queda otra.