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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El golazo de Viguera no oculta el ridículo



Borja Viguera marcó un golazo que confirma sus condiciones como hombre de área

Borja Viguera marcó un golazo que confirma sus condiciones como hombre de área

Los entrenadores de fútbol son los únicos animales que tropiezan en la misma piedra, no dos, sino doscientas veces si hace falta. El partido de Alcoi lo hemos visto en tantas ocasiones que nadie se puede llamar a engaño. Les ocurre cada año a varios equipos de Primera División. Algunos al final salen bien parados; otros acaban condenados a una de esas eliminaciones que se recuerdan por los siglos de los siglos. El Athletic tiene varias y el propio Valverde ha sido protagonista de algunas, como jugador y como entrenador. De corto le tocó vivir los ridículos históricos ante el Cádiz, con aquel gol de Dertycia desde el banquillo visitante, y el Xerez, con Casajuana Rifá anulando en el último minuto un gol de Luke que hubiera llevado la eliminatoria a la prórroga. Estos fiascos también engordan la historia de los equipos y constituyen una bonita oportunidad para que los viejos aficionados presuman de memoria ante los compañeros de fatigas más jóvenes.

Ya sentado en el banquillo, Valverde vio en primera fila aquel desastre de Torrelavega. No será que el técnico no estaba avisado. Pero no hay manera. Ya está dicho que ocurre cada año. Es como si el dios del fútbol estuviera atento para castigar la prepotencia. Y no se trata de que el Athletic tiene poco fondo de armario como para permitirse ciertos lujos. Alcorconazo es palabra que acabará siendo aceptada por la RAE como sinónimo de desastre desde aquello que le pasó al Real Madrid. Y el Barcelona también tiene las suyas, por citar a los que parecen infalibles.

Así que lo de Alcoi habrá que tomarlo como el peaje de vergüenza que se suele pagar en este tipo de eliminatorias. Y el golazo de Viguera habrá que considerarlo una excelente noticia en medio del espanto, no solo porque maquilla el marcador y facilita las cosas para el partido de vuelta, sino porque el delantero vuelve a confirmar que sabe muy bien lo que hay que hacer con el balón en el área y porque da la impresión de que, a día de hoy, junto con Aduriz, es el que mejor sentido de orientación tiene y sabe siempre dónde está la portería contraria.

Anunció Valverde que su equipo se tomaría el partido muy en serio y advirtió de la peligrosidad el compromiso. Ya queda dicho que tiene buenas razones para desconfiar. Pero después de dar la voz de alarma diseñó un equipo plagado de suplentes y de meritorios, una alineación insólita en todas sus líneas que acabó, como no podía ser de otra forma según demuestra la experiencia, haciendo el canelo.

Estos partidos plantean a los entrenadores un dilema tan difícil de resolver como aquellos de la Esfinge. Ponte en la piel de Ernesto y elige. Manejas una plantilla de Primera División que tiene que hacer frente a un calendario saturado. Vienes de ganar en Getafe y en el horizonte más próximo tienes la obligación de ganar al colista y después a un equipo bielorruso para seguir compitiendo en Europa nada menos. Enfrente tienes al Alcoyano, el de la moral, que es octavo en su grupo de Segunda B, la categoría en la que milita tu filial. La lógica te dice que con un par de titulares indiscutibles, media docena de suplentes y algunos meritorios, te tiene que sobrar para dejar resuelta la eliminatoria. Pues no.

En estos casos suele ocurrir que los titulares corren como pollos sin cabeza, los suplentes se empeñan en demostrar que donde mejor están es en el banquillo y los meritorios hacen dudar del futuro del club. Ante el Alcoyano volvió a ocurrir. De salida al Athletic le bastó con presionar para meter al rival en su propio campo, de donde no salió durante la primera media hora. Claro que cuando lo hizo fue para marcar en un tirito que desvió con fortuna el delantero centro Ferrón, que completó un partido con cuyo video un intermediario avispado lo podría colocar por lo menos en un Segunda con aspiraciones.

El Athletic se había pasado media hora moviendo el balón de aquí para allá porque era un partido de fútbol y se supone que hay que hacer algo con la pelota. Con Morán como medio centro fallando el noventa por ciento de los pases, Ibai haciendo como que hacía en la banda sin llegar a ningún sitio ni poner un triste balón en condiciones y Susaeta girando sobre si mismo como una peonza, el Athletic no tenía la mínima oportunidad ni siquiera de inquietar a un rival concentrado en evitar una avalancha que nunca se produjo. Súmale un Aketxe despistadísimo, un Rico que echaba en falta el apoyo que suele tener al lado dos laterales víctimas cada uno de sus circunstancias, y el paisaje rojiblanco fundía en negro cada minuto que pasaba.

Es verdad que el Alcoyano marcó en su única aproximación al área de Herrerín y, por ende, en su único remate. Pero es que el Athletic se fue al descanso sin cobrar un solo remate entre los tres palos. Aferrarse a la mala suerte o a lo injusto del marcador sería tan patético que se supone que nadie habrá caído en la tentación de hacerlo.

Los que se estaban rasgando las vestiduras en el descanso, se quedaron sin ropa para la continuación. El segundo tiempo empezó con un remate cruzado del Alcoyano que se fue rozando el palo y con el tobillo lesionado de Gurpegui, que se tuvo que retirar nada más empezar dejando su sitio a Bustinza. Valverde decidió entonces que había llegado la hora de dar un golpe de autoridad. Retiró al desafortunado Morán y al desaparecido Aketxe y dio entrada a Beñat y Aduriz. Una mera cuestión de jerarquía, vamos. Ahora empezará lo bueno y se darán cuenta estos de quién es el Athletic, pensaría más de uno. Error. En partidos así naufragaría hasta el equipo de Zarra. De hecho, un equipo con el mítico Telmo y los no menos ilustres Bertol, Panizo y Gainza, cayó eliminado por el Alcoyano, no lo olvidemos.

Fue entrar los titulares del Athletic y empezar a jugar el Alcoyano. A jugar y a crear ocasiones para golear. Ferrón tiró a la base del palo culminando un contraataque que empezó con la interceptación de un pase sencillo de Beñat. A falta de siete minutos fue el recién salido Perona, quien remató a bocajarro, solo en el área pequeña, para estrellar el balón en el pecho del desconcertado Herrerín. El ridículo alcanzaba a estas alturas cotas tan elevadas que el sufrido seguidor rojiblanco miraba angustiado el reloj musitando aquello de virgencita que me quede como estoy.

Afortunadamente, en el último minuto apareció Viguera para controlar con calidad el enésimo balón rifado, buscar postura y rematar con intención en el mismo movimiento. Fue un golazo que no redime un partido infame pero confirma la impresión de que el Athletic cuenta con un hombre de área muy interesante.

No hay que ahorrar calificativos para describir el partido que perpetró el Athletic ante un rival voluntarioso y muy bien organizado. Valverde y sus chicos hicieron el ridículo, como otros entrenadores y sus chicos lo han hecho y lo seguirán haciendo en esta competición que otorga a tantos David la oportunidad de cargarse a un Goliath de una pedrada. Estas cosas quedan en anécdota si acaban bien, así que Valverde se enfrenta ahora al segundo enigma que le plantea la Esfinge. ¿Qué equipo sacará en San Mamés para resolver la eliminatoria?. El aficionado se conformaría con poder enterarse si el portero del Alcoyano, Nacho Zabal se llama, es bueno o malo. Anoche no pudimos salir de dudas.

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2 Comentarios

  1. Creo que más moral que el Alcoyano lo han tenido los hinchas del Athletic que han ido al partido de hoy. Chapeau… por ellos.
    Lo de los jugadores, que se supone son (y cobran) como de primera división, para analizarlo de verdad. Ha habido momentos en que he pensado que, si el partido era ante un segunda B, no hubiera competido mejor el Bilbao Athletic.

  2. Sinceramente en el 88 daba por bueno el 1-0. El 1-1 me parece un resultado cojonudo.
    Ojo que en el primer gol fallan dos de los habituales, Iraola y Gurpe. Uno le “deja” darse la vuelta al que tira y el otro acompaña con la mirada la jugada.
    Tirando de tópicos no es fácil jugar en este tipo de partidos y campos, pero alguno que ha chupado bastante más grada que banquillo debería de haberle echado más ganas. Pienso que nos va a venir bien este partido para ganar al Córdoba.
    Lo de nuestros extremos me preocupa! El rendimiento que están dando los Muniain, pero sobre todo Ibai y Susaeta empieza a ser inquietante. Me duele decirlo pero Ibai ha de trabajar más si quiere jugar en 1ª División, debe ayudar más en tareas de presión y defensa. Susaeta está a tal nivel que no desborda a nadie. Casi ni lo intenta! No le conozco. Quizás haya que repescar a Guarrotxena del Tenerife?