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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El grano y la paja



Alex Mumbrú tuvo ocasión de rememorar sus inicios en la Penya. Foto ACB

Alex Mumbrú tuvo ocasión de rememorar sus inicios en la Penya. Foto ACB

Partidos como el último en Badalona son los que separan el grano de la paja, los que marcan la diferencia entre un equipo que aspira a incrustarse en la élite y otro que estuvo en ella hace unos años y ahora trata de rearmarse con mucha voluntad y poco dinero. El Uxue Bilbao Basket tenía un reto ante el Fiatc Joventut y lo superó sin excesiva brillantez (70-81), pero con mucho oficio, que es el arma con la que cuentan quienes tiene que redoblar esfuerzos en apenas tres días. Los hombres de Fotis Katsikaris podían haberse distraído pensando en que mañana tienen lo que ellos califican como el partido más trascendente de la temporada. Sin embargo, se pusieron a la tarea porque la tarea del Palau Olimpic tenía su importancia. El Joventut apretaba desde el noveno puesto a los candidatos al play-off y con este triunfo, el Uxue Bilbao Basket refuerza su posición entre los ocho primeros y podrá volcar todos sus esfuerzos en la competición europea sin preocuparse por unas semanas de la clasificación en la Liga Endesa.

Visitar Badalona no es un partido más. Es pisar la cuna del baloncesto, una cancha donde tan importante es el encuentro de los mayores como disfrutar de los niños de la cantera verdinegra que entretienen los parones con breves partidillos. Un ambiente así tiene que motivar a cualquiera y bien lo saben Álex Mumbrú, Raúl López y Roger Grimau, que se criaron en la Penya y debutaron en la Liga ACB con la camiseta verdinegra hace ya más de una década. Ellos pusieron algunos de los ratos de cordura en un partido que, sobre todo en la primera parte, transcurrió descontrolado, a un ritmo de frenopático.

Gran parte de la culpa fue del Fiatc Joventut, un equipo que quiere correr y tirar, cuantas más veces mejor. El problema fue que los verdinegros erraron infinidad de tiros, de hecho no anotaron su primer triple hasta el decimoctavo intento, y así se jugó una primera parte de correcalles en la que el Uxue Bilbao Basket perdió la oportunidad de lograr una ventaja más amplia que los cinco puntos que reflejaba el marcador por su incapacidad para cerrar el rebote, un mal que ya le ha afectado en varios partidos de esta temporada. El Joventut falló 26 tiros hasta el descanso, incluidos 16 triples, pero cogió nueve rebotes ofensivos para seguir tirando sin desmayo. El conjunto bilbaino se hizo con una pequeña renta gracias al buen hacer de Mumbrú y Moerman. El francés, en ausencia del lesionado Hervelle, reivindicó su figura y con sus cuatro triples, cumpliendo la misión para la que ha llegado a Bilbao, fue clave en que su equipo terminara haciéndose con el control.

Con cinco puntos de ventaja, el Uxue Bilbao Basket tuvo que conjurarse para corregir sus errores defensivos y cerrar su rebote tras el descanso porque en algún momento el Joventut tenía que empezar a meter. Los de Katsikaris lo hicieron, se anticiparon elevando su intensidad, pero además lo acompañaron con una mucha mayor clarividencia y pausa en su ataque. Nikos Zisis, quizás por primera vez desde que está en el equipo, tomó el mando claramente y se jugó a lo que él quiso. El griego se encontró con situaciones tácticas a las que está muy acostumbrado e hizo fluir el juego. Fue, precisamente, el acierto en el tiro exterior, recuperado tras varios partidos, lo que permitió a los bilbainos encarrilar la victoria. Tres triples consecutivos al inicio del tercer cuarto elevaron la ventaja a los once puntos (38-49), aunque el Joventut contestó con un parcial de 7-0.

No obstante, el Uxue Bilbao Basket tenía el partido en sus manos. Con otros tres triples, incluido el que fue la única canasta de Vasileiadis en nueve intentos, se marchó al inicio del último parcial (53-68) de una forma que parecía definitiva. Parecía, porque ya se sabe que este equipo es especialista en complicarse la vida. Súbitamente, el Joventut encontró la inspiración y aprovechó cierto relajamiento de los vizcainos para colocarse a minuto y medio del final a cinco puntos (68-73) y con un par de posesiones para estrechar aún más el margen. No pasó de ahí y el Uxue Bilbao Basket selló el partido desde la línea de tiros libres. Solo había lanzado dos en toda la segunda parte hasta el minuto final, pero lo compensó desde la larga distancia y con la valiosa participación de algunos jugadores que estaban en un bache de confianza.
Al margen de los citados Zisis y Moerman, también Pilepic y Samb sumaron en positivo en los pocos minutos de los que dispusieron. En un día discreto de los dos cincos ante un rival que carecía de una sólida referencia interior por la baja de última hora de Ognjen Kuzmic, Katsikaris encontró soluciones con quintetos inhabituales con los que su equipo no se resintió, al contrario.

Junto con la victoria, fue la mejor noticia del partido. Porque todos los hombres de negro van a llegar al compromiso de mañana con la confianza necesaria para afrontar un partido de la máxima exigencia. El VEF Riga, evidentemente, no es el Montepaschi Siena o el CSKA Moscú, aquellos que provocaron noches históricas en Miribilla en la pasada Euroliga, pero el partido tiene idéntica trascendencia o más porque en la Eurocup han depositado el club y la plantilla muchas expectativas. La afición va a responder rozando el lleno porque sabe que el conjunto letón no es ninguna perita en dulce. Los bálticos tienen mucho peligro porque, como el Joventut, basa su juego en el tiro exterior. Hablando de grano y paja, es una final en la que al Uxue Bilbao Basket le vale con ganar por un punto para meterse entre los ocho equipos que seguirán vivos en la Eurocup. La meta está cada vez más cerca y, en esta ocasión, la motivación no debe faltar. Si Hervelle llega a tiempo, Fotis Katsikaris tendrá a todos los jugadores mentalmente a tope después de sumar en Badalona un triunfo que hacía falta.

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