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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El juvenil, la cantera inagotable del Athletic



El último juvenil campeón. El Athletic busca este fin de semana su décima Copa de la categoría. Foto del libro Lezama, el corazón del Athletic

El último juvenil campeón. El Athletic busca este fin de semana su décima Copa de la categoría. Foto del libro Lezama, el corazón del Athletic

Ahora que parece que quieren poner de moda el llamado periodismo de datos y al hilo de la nueva final que disputará el equipo juvenil del Athletic, puede ser un buen momento para trasladar a números el eterno debate sobre Lezama y la cantera del Athletic. Se trata, ya lo sabemos, de un debate tramposo y oportunista, que aflora con fuerza en las épocas de vacas flacas y se difumina en los momentos buenos, cuando se producen la unanimidad, la adhesión inquebrantable a la idea y el ya lo decía yo. Lo peor de este debate, además de ser tramposo y oportunista, es que el funcionamiento de la cantera se analiza desde la óptica de los resultados del primer equipo en un momento concreto, sin reparar en que primer equipo y cantera trabajan con ritmos distintos, unos a corto plazo y los otros con una perspectiva temporal mucho más amplia. Las urgencias y la desmemoria hacen el resto. A título de ejemplo, apenas dos años antes de que el Athletic ganara su séptimo título de Liga con un equipo hecho prácticamente en su totalidad en Lezama, el primer equipo había atravesado una profunda crisis de resultados y de identidad, incluido aquel histórico 7-1 en el Bernabeú. Lezama sufría entonces las críticas más duras. No había portero, ni defensas, ni delanteros; nada funcionaba y el club se encaminaba directamente al desastre. Pero por debajo de ese escenario apocalíptico, en el Bilbao Athletic y en el juvenil se estaba fraguando un equipo campeón.

Vayamos a los números, centrados a partir de 1970, por redondear, un año antes de la inauguración de las instalaciones de Lezama. Desde entonces 116 jugadores de los equipos juveniles han llegado a debutar en el primer equipo. El ritmo de producción ha sido, además, constante y regular: 27 en la década de los 70; 29, en la década de los 80; 31, en los 90; y 29 en lo que llevamos de siglo. Un promedio de casi tres futbolistas por año debutando en el primer equipo, no está nada mal. Claro que en muchos casos estamos ante carreras efímeras, flores de un día que debutaron y nunca más se supo de ellos después de muy poquitos partidos. Pero en su mayoría, los futbolistas que han llegado al primer equipo desde Lezama han sustentado al Athletic con carreras largas e importantes en el seno de la entidad. Es verdad que Lezama produce un tipo de jugador de los llamados de club, de esos que hacen más virtud de su regularidad que del destello, pero no es menos cierto que prácticamente todas las estrellas que han brillado en el firmamento rojiblanco, han nacido para el fútbol en Lezama.

Otra cosa es que la propia evolución que experimentan los futbolistas, las circunstancias individuales de cada uno, las de sus sucesivos equipos y las de la propia competición, planteen paradojas que invitan a no establecer una relación directa entre los logros de los equipos inferiores, en este caso el juvenil, y la proyección de los futbolistas.

Volviendo a tomar como referencia las finales de categoría juvenil que ha disputado el Athletic desde 1970, comprobamos que muy pocos de los que alcanzaron el éxito en esa categoría confirmaron después una carrera brillante. Zaldua fue el único que llegó al primer equipo desde la plantilla juvenil que perdió la final de 1970. Aspiazu, Rubén Bilbao, Edorta Murua y Julio Salinas, perdieron la final de la 78-79 ante el Sevilla. Luis Fernando y Sarriugarte fueron los únicos que llegarían al primer equipo de la camada que perdió la final de la 86-87. Dos años después serían Kike, Crescencio Cuellar, Larrazabal y Tabuenca los que morderían el polvo ante el Barcelona. Ya en los tiempos actuales, del equipo que perdió la final ante el Sevilla en la prórroga, solo se han instalado en el primer equipo Aurtenetxe y Muniain. Por citar otros nombres que suenan mucho ahora, también jugaban en aquel equipo Morán, Peña, Saborit y Jonxa Vidal. Pero todavía les falta un paso.

Si nos referimos a los que lograron ganar el título, la cosa no cambia demasiado. De los campeones de la final de 1984, llegaron al primer equipo Agiriano, Alonso, Ayarza, Ayucar, Ferreira, Lizarralde, Roberto Martínez y Rementería. De la cámada de la célebre final de Soria contra el Betis llegaron a Primera Guerrero, Karanka, Gorka Bidaurrazaga, Cortina, Txutxi, Huegun, Lambea, Bolo y Suances. De los últimos campeones juveniles, los de 2010, han debutado en el primer equipo Ramalho y Aurtenetxe. Bustinza, Eguaras, Guarrotxena, Saborit y Jonxa formaron también parte de aquel equipo.

No hay futbolistas sin entrenadores y en este punto hay que recordar a otro de los olvidados por el gran público: Nico Estéfano, doce temporadas al frente del juvenil, una Copa y tres subcampeonatos en su palmarés, y 55 futbolistas de los que pasaron por sus manos en el primer equipo, seis de ellos internacionales absolutos.

Estéfano es,después del inigualable José Luis Garay, el entrenador que más temporadas ha dirigido al juvenil y el segundo con mejor palmarés. Se hizo cargo de los cachorros en la temporada 79-80 y permaneció bien en el primer juvenil o en el segundo, hasta la 90-91. Todavía tuvo una breve reaparición en la 94-95, antes de dedicarse a ojear figuras en ciernes en los campos de Bizkaia.

Nico Estéfano, fino centrocampista en sus tiempos de futbolista rojiblanco, es, como Garay, un exponente de los viejos tiempos, cuando las cosas eran mucho más sencillas y el fútbol olía más a hierba que a moqueta. Tiempos en los que se podía fabricar jugadores y disputar finales entrenando por la tarde en Lezama y trabajando por la mañana en el banco.

Estéfano fue un especialista en la categoría, como lo fueron después de él Kakel Iturregi y Kike Liñero y como lo había sido antes Gonzalo Beitia, otro fino futbolista que acompañó a Jesús Garay en su viaje a Barcelona, aunque no pudo hacerse con un sitio en aquel equipo liderado por Kubala. Apasionado del fútbol técnico y bonito, pero más defensor si cabe de la garra y el genio tan propios del Athletic. A Gonzalo Beitia, a su enorme paciencia y dedicación a las jóvenes promesas y a su ojo clínico para adivinar talentos escondidos, le deben mucho bastantes futbolistas que recibieron sus clases particulares en Lezama.

También merecen reconocimiento Iñaki Izaola, o Iñaki Izagirre e Hipólito Bizkarguenaga ‘Poli’, dos de los héroes de los primeros tiempos, que completan una galería de técnicos de base fundamentales pero mucho menos conocidos que otros ilustres rojiblancos como Clemente, Rojo, Sáez, Goikoetxea, Uriarte, Sarabia, Valverde, Rípodas, Sarriugarte, De la Fuente, Amorrortu, Txirri, Patxi Salinas, Urtubi y Guerrero, que también pasaron en su día por el banquillo del juvenil.

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Un comentario

  1. Los ciclos deportivos que ha vivido el Athletic han tenido unos condicionantes que son muy dificiles de equiparar o de homogeneizar . El Athletic que termina en la década de los 50-60 , es un club temido y respetado en todas partes . Hablamos de tiepos del Honved y Manchester Utd. o del Barcelona de Kubala o Real Madrid de don Alfredo. Aquel Athletic , tiene un condicionante autoimpuesto y que es sagrado : Todos los jugadores son vizcainos . Esta condición , le otorga un margen operativo muy limitado comparado con los criterios hoy manejados donde se puede fichar a un riojano , un navarro o un vascofrances. Además en aquellos tiempos el Athletic , restringe totalmente los fichajes de jugadores como Jesus Pereda que se moria por jugar en el Athletic o Jones del Indauchu por considerar que no eran vizcainos . Sólo hay una excepción : Merodio .
    Pues bien , la renovación que tanto se temía en los sesenta , se resuelve de un forma milagrosa con el equipo juvenil . No hace falta repetir de quienes formaron esos equipos juveniles pero además se contaba con nuestros segundas vizcainos que tanto le debe el Athletic en la formación de los Argoitia , Larrauri , Zorriqueta , ect…hasta la llegada de nuestro Iribar que supuso la marginación de aquel centenario Basconia que se atrevió a pedir un 1 millón de ptas. por él. En 1970 , se creó Lezama y el juvenil perdió su fuerza , su estilo y empezó a diluirse en favor de un Bilbao Athletic que entrenaba Garcia de Andoain . Más tarde en los setenta , se opta por repescar a base de importantes fichajes , a los Irureta, Churruca , Lasa , ect…y se consigue llegar a la final de la UEFA de la mano de Koldo Aguirre . Por cierto , Koldo debutó con 17-18 años ante el Real de don Alfredo y compañía en una final de Copa y se le ganó en el Bernabeu 0-2 . Era todo más fácil en aquellos tiempos ? . Después de Clemente como entrenador , comienzan los agujeros negros en la gestión deportiva . Fichajes como Rios , o jugadores de la Real a precios increibles , producen el desconcierto economico que llega hasta hoy . Con todo lo dicho quiero decir que gestionar hoy Lezama es tener un margen muy amplio para aportar mucho más de l que ha dado . Lezama ya no es futbol vizcaino . Es buscar en lo que hace Osasuna y el futbol navarro . Es pleitear con lo que se puede hacer o no con la Real y el futbol guipuzcoano Ee pescar en La Rioja o en Iparralde . Y con todo ello el resultado es muy bajo porque los Almunia , Arteta , Azpilicueta , Monreal …se escaparon o no se pudieron adquirir o el tecnico de Lezama , ni se enteró . Conclusión ; hoy podemos fichar , mejor recuperar a Beñat por 10 millones , financiados con la venta de los 40 de Javi Martinez que se crió el CD Lofroñés ,y se formó en Osasuna . Gracias a Ziganda y la decisión de Lamikiz , a pesar del tema Zubiarre. Saludos