Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Mundial del 7-1



Alemania es el justo campeón del mundo, pero Argentina tuvo sus opciones en el Mundial

Alemania es el justo campeón del mundo, pero Argentina tuvo sus opciones en el Mundial

Alemania es el campeón del Mundial 2014 y es el más justo campeón de acuerdo con el desarrollo de todo el campeonato. La final la pudo ganar cualquiera, porque Argentina volvió a demostrar que podrá jugar mejor o peor, que tendrá más o menos inspiración, pero que sabe competir en cualquier circunstancia. Los de Sabella tuvieron sus ocasiones, hasta tres muy claras y en las botas de tipos tan cualificados como Messi, Higuain o Palacios, pero no anduvieron finos en el remate y eso es un pecado que se paga muy caro cuando todo el plan pasa por jugar siempre con ocho futbolistas por detrás del balón y confiar en la inspiración de los de arriba en un par de jugadas.

Fue una de las mejores finales de los últimos tiempos a pesar de que los noventa minutos acabaron sin goles y con poquitas ocasiones. Pero pasaron muchas cosas de esas que gustan al aficionado. Hubo tensión, equilibrio táctico, despliegue de estrategias opuestas e incertidumbre; nada que ver con el desastre de la semifinal entre Argentina y Holanda. Los argentinos fueron menos mezquinos en la final que en la semifinal, como si una vez alcanzado el objetivo de llegar al último partido, jugaran algo más liberados, jugaran por fin para ganar, no para no perder como habían hecho a lo largo de todo el campeonato.

Fue un empate sin goles al final del tiempo reglamentario, pero los aficionados disfrutaron del fútbol. Conceptos como empate y sin goles siguen siendo incomprensibles para los espectadores de Estados Unidos, de ahí la escasa penetración de este deporte en aquella sociedad. También en este Mundial el aceptable papel de los estadounidenses, añadido a la propaganda a la que se sumó hasta el presidente Obama, ha hecho concebir esperanzas sobre la colonización del fútbol en el único territorio del mundo en el que apenas despierta interés. Veremos en qué acaba todo pero lo más probable es que dentro de cuatro años se volverá a escribir sobre la inminente llegada del fútbol a los EE.UU.
Alemania fue fiel a su estilo, a sus virtudes y a sus defectos. Los alemanes aplastaron a Portugal y Brasil, pero solo pudieron ganar por la mínima a EE.UU en el grupo y a Francia en cuartos, sufrieron mucho para ganar a Argelia en octavos, hasta el punto de que el portero Neuer fue el mejor de su equipo, y no pudieron con Ghana en la fase de grupos. El equipo de Löw supo sacar partido y brillar cuando encontró facilidades, como ante Portugal y Brasil, pero se atascó contra rivales ordenados. En la final le volvió a suceder, pero era previsible que ocurriera así con Argentina enfrente.

Alemania ya ocupa su sitio en el palmarés como campeón de la Copa de 2014 pero esta selección pasará a la historia más que por el título, por el 7-1 que endosó a Brasil. De hecho, este Mundial pasará a la historia como el del 7-1, como el del año 1950 quedó en la memoria colectiva como el del Maracanazo, o el de 1966 como el del gol fantasma de Inglaterra en la final contra Alemania.

El fracaso de Brasil no admite paliativos y pone al descubierto la paradójica decadencia del fútbol sudamericano, una fábrica de futbolistas destinados a la exportación de elevadísima productividad que fracasa cuando reune sus productos. Todos los titulares de Argentina están enrolados en equipos europeos. Solo Gago, que empezó como titular y acabó como suplente, apura los últimos años de su carrera en River después de pasar su mejor época en Europa. Como casi todos los titulares de la canarinha juegan también fuera de su país. La excepción es el delantero centro Fred, que milita en Fluminense, y su suplente natural, Jo, del Atlético Mineiro. Es ésta una buena pista para entender muchas de las cosas que le han pasado al equipo de Felipao Scolari en su Mundial.

Sudamérica exporta futbolistas a mansalva pero cuando se reunen en sus selecciones, ya no parecen rendir igual. El caso del Messi brillante en el Barcelona y mediocre en su selección ha sido paradigmático en el último lustro.

La evolución salta a la vista. Cuando empezó el Mundial de Italia en 1990 el palmarés de títulos era de 7-6 favorable a los sudamericanos. Aquel Mundial lo ganó Alemania imponiéndose a Argentina en la final gracias a un penalti más político que polémico. Desde aquella cita en Italia los europeos han ganado cinco Copas por tan solo las dos que se ha llevado Brasil en este periodo. Ahora el resumen es de 11-9 favorable a Europa. Algunos datos añadidos ayudan a sostener la teoría de la superioridad del viejo continente. Por primera vez en la historia del Mundial un pais europeo se hace con el título en Sudamérica. También por primera vez, tres títulos consecutivos han ido a parar a paises europeos: Italia, en 2006; España, en 2010; y Alemania, en 2014.

El pentacampeón Brasil sigue siendo el más laureado, pero ya le siguen de cerca Alemania e Italia, con cuatro títulos cada uno. Luego están Argentina, con dos Copas, la última en 1986, y Uruguay que ganó las suyas no ya en blanco y negro sino cuando las cámaras apenas llegaban a los estadios. Inglaterra, Francia y España completan el palmarés con un título cada uno. Está claro que la Copa del Mundo es cosa de muy pocos y que de entre esos pocos, Brasil, Alemania e Italia destacan por encima del resto.

El Mundial de Brasil se resume en el fracaso de los anfitriones y del los llamados a ser las estrellas. Los cracks no han estado a la altura. Cristiano Ronaldo se fue con Portugal a las primeras de cambio; Neymar ha padecido la presión que ha sufrido todo su equipo hasta que un rodillazo le dejó fuera de combate y Messi, que marcó goles que decidieron un par de partidos, ha decepcionado a la hora de la verdad.

No deja muchos nombres propios este Mundial. El que más suena es el de James Rodríguez, sobre todo porque le pretenden algunos clubes de gran recorrido mediático. Klose se ha convertido en el máximo goleador de la competición, su compañero Neur y Keylor Navas, con dos estilos completamente opuestos, han sido los mejores porteros, y Robben ha vuelto a ser el futbolista que le falta un solo paso para entrar en el Olimpo.

Los asistentes han estado mejor que los árbitros, con un porcentaje de acierto rozando el pleno en los fueras de juego, y el spray para situar a las barreras será motivo de conversación en la próxima Liga. El árbitro español fue el único que lo utilizó mal, que ya es difícil. El ojo de halcón para evitar goles fantasmas se usó en un par de partidos al principio por aquello de la novedad. Y es que por mucho que digan los amigos de la técnica, en el fútbol hay muchísimos menos goles fantasma que fantasmones en los palcos.

Share This: