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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El nuevo contrato de televisión no es una buena noticia para el Athletic



cámara LFP

La aprobación del Decreto que regula la comercialización de los derechos de explotación de contenidos audiovisuales de las competiciones de fútbol profesional, según reza el texto oficial, no es una buena noticia para el Athletic. Como prueba, baste recordar que el club de Ibaigane fue el único de los 42 que forman la Liga de Fútbol Profesional, que votó en contra de la fórmula de la venta global de los derechos.

El retraso en aprobar el Decreto Ley por parte del Gobierno, y las presumibles reticencias del Real Madrid y el Barcelona, hacían concebir la esperanza de que el asunto se dilatara en el tiempo, al menos hasta después de las elecciones legislativas previstas para noviembre de este año. Sin embargo las prisas de los liderados por Tebas, que no dudaron en insinuar hasta una paralización del fútbol, han surtido efecto y la semana pasada el Consejo de Ministros dio luz verde a la nueva fórmula.

No es el Athletic el único en desacuerdo. La idea tampoco gusta a la Federación que preside Villar, que teme quedarse en fuera de juego con el nuevo reparto. A la Federación Española le corresponden los derechos de la competición de Copa y de la selección. Si los cede, conseguirá el 2 por cien de la suma total que aporten las televisiones. En caso contrario solo recibirá el 1 por ciento, lo que, de hecho convierte a la LFP en el verdadero mandamás del fútbol. La Federación Inglesa, por acudir a un modelo que tanto se mira en los últimos tiempos, recibe el 20 por ciento del dinero. Villar tiene razones para amenazar, también él, con paralizar el fútbol.

Pero volvamos al Athletic. Resultó significativa la ausencia de un portavoz rojiblanco en la rueda de presidentes y directivos que improvisó la televisión que ahora ostenta los derechos, en los palcos presidenciales de los estadios de Primera este fin de semana. No cabían en sí de gozo y satisfacción todos los directivos encuestados. Quien no anunciaba el advenimiento de la edad de oro del fútbol patrio, se congratulaba porque por fin su equipo tendría los recursos necesarios para competir al más alto nivel.

Según el Decreto, en el nuevo reparto nadie cobrará menos de lo que cobra ahora mismo, pero las diferencias se recortan. En la actualidad mientras que Barcelona y Real Madrid se llevan 140 millones cada uno, los recién ascendidos Eibar, Córdoba y Elche cobran 15 millones. De acuerdo con el nuevo modelo, la proporción entre los que más cobran y los que menos, no excederá de 4,5 veces, 3,5 si el contrato global superara los 1.500 millones de euros.

De acuerdo con el nuevo sistema, el monto total (se prevé un primer contrato de 1.000 millones) se repartirá, una vez descontados porcentajes mínimos destinados a la Segunda, al fondo de compensación para los que desciendan, Federación, y otras partidas, de la siguiente manera: El cincuenta por cien del importe total se distribuirá a partes iguales entre los 20 equipos de Primera División, lo que garantizaría un mínimo de 22,5 millones a cada uno. Del cincuenta por ciento restante, la mitad se repartirá en función de las clasificaciones obtenidas en las últimas cinco temporadas y la otra mitad, de acuerdo a criterios de incidencia social de cada club, incidencia que se calcula en función al número de abonados y recaudación en taquilla en las últimas temporadas. Esta partida, explicaría, por ejemplo, el desconcertante interés de equipos que no llenan sus estadios actuales por reformarlos o construir otros de mayor capacidad.

El Athletic cobrará más con el nuevo modelo, pero es evidente que su beneficio será relativamente menor que el de sus competidores. El club rojiblanco vuelve a encontrarse con la paradoja a la que le destina su peculiar idiosincrasia. Tendrá más dinero, pero su mercado potencial seguirá siendo igual de pequeño por lo que sus posibilidades de mejora apenas crecen. Todo lo contrario les ocurrirá a todos sus competidores, grandes y pequeños, que volverán a encontrarse con la caja llena para gastar a manos llenas, como si no hubiera un mañana.

Ahora mismo, después de diversas puestas a cero, amnistías, reconducciones y financiaciones extraordinarias, el fútbol español debe un total aproximado 600 millones de euros a la Hacienda Pública y la Seguridad Social y hasta 3.000 millones diversos proveedores y bancos. Dice Tebas que los primeros ingresos del nuevo contrato televisivo se dedicarán a amortizar esta deuda; nadie lo diría viendo cómo brillaban los colmillos de los directivos que salían en la tele este fin de semana. Por no hablar del efecto invernadero que pueden provocar intermediarios, agentes, representantes y demás buhoneros frotándose las manos a la espera del diluvio de billetes que se les viene encima. Cuando en la década de los noventa llegaron los primeros millones de la televisión al fútbol español, los clubes apenas jugaron el papel de mediadores. El dinero se les escurrió entre los dedos y fue a parar a los bolsillos de los agentes y los futbolistas

Un ejercicio tan simple como repasar las clasificaciones y compararlas con las oscilaciones del PIB, nos dice que las cosas le van mucho mejor al Athletic en tiempos de crisis económica. No es casualidad que el equipo juegue cuatro finales y sea un habitual en Europa justo cuando los constructores se han ido del fútbol dejando un reguero de deudas a sus espaldas. El famoso bienio negro del Athletic coincidió, mira por dónde,  con Seseñas y ciudades de vacaciones. Como respondiendo a una ley física, el hueco de los constructores lo han rellenado potentados llegados de tierras lejanas y ahora este Decreto que anuncia una especie de Jauja para el común del fútbol.

 

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