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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El partido contra el Hapoel Kiryat pone a prueba la sensatez de San Mamés



Los aficionados rojiblancos que acudan el jueves a San Mamés al estreno de la fase de grupos de la Uefa Europa League, tendrán que apelar a todo su sentido común. Por si el debate abierto sobre la presencia de Llorente no fuera suficiente como para prever una reacción de la grada al margen del partido en sí, la identidad del equipo rival complica las cosas en lo referente a los aspectos ajenos al juego. La presencia de equipos o de deportistas de Israel suele ser, en no pocas ocasiones, fuente de problemas y no precisamente porque los visitantes o sus seguidores los provoquen de entrada. Las especiales circunstancias políticas que rodean al Estado de Israel desde su fundación al término de la Segunda Guerra Mundial provocan que sus representantes no siempre sean bienvenidos allá donde acudan. Las simpatías que despierta la causa palestina en amplios sectores de las sociedades occidentales, combinadas con la animadversión que provoca el estado israelí a esos sectores, suelen degenerar muchas veces en conflicto.
Ya circula por Bilbao una convocatoria anónima llamando a una concentración de repulsa al estado de Israel en una de las calles adyacentes a San Mamés. No hace falta ser Sherlock Holmes para prever que las banderas palestinas menudearán en algunas de las gradas de San Mamés. La circunstancia no debería causar sorpresa ni despertar ninguna alarma en una sociedad democrática. Cada uno es muy libre de manifestar sus ideas políticas mediante la exhibición de una bandera o de una pancarta. Otro debate será si un estadio es el escenario idóneo o un equipo de fútbol, ni siquiera una selección, tiene que ser el destinatario de la crítica política, por no entrar en el manido debate sobre si se deben mezclar deporte y política, discusión zanjada desde el primer momento precisamente por quienes más énfasis suelen poner en separar ambos conceptos mientras ocupan palcos de honor, lucen bandera o atronan con himnos, siempre y cuando sean los suyos, claro.
Ocurre, sin embargo, que la UEFA tiene a veces una peculiar forma de entender la libertad de expresión y de interpretar la intencionalidad política. El mismo organismo que se ha puesto de perfil cuando el Athletic ha sido agredido de palabra y de obra en algunos campos, recuerda entre sus normas disciplinarias más destacadas la prohibición del “uso de gestos, palabras, objetos o cualquier otro medio para transmitir cualquier mensaje no apto para un evento deportivo, en particular si se trata de un mensaje político, de carácter ofensivo o provocativo”.
Hace algunas temporadas, la exhibición de una bandera kurda en San Mamés durante un partido contra el Galatasaray, fue motivo suficiente para que los dirigentes del equipo turco protestaran de forma algo más que airada. El hecho de que fuera el último encuentro que disputaba aquella temporada el Athletic en Europa, quizá influyó decisivamente para que la cosa no pasara a mayores.
Con toda la fase de grupos por delante, que alguien pretenda aprovechar la visita del Hapoel Kiryat para reivindicar la causa palestina puede tener consecuencias no deseadas para el Athletic.

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