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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El penúltimo despropósito



Un fallo garrafal de Iraizoz le costó al Athletic el segundo gol del partido. Foto MITXI

Un fallo garrafal de Iraizoz le costó al Athletic el segundo gol del partido. Foto MITXI

El Athletic fue fiel a sí mismo hasta el ultimo instante de la Liga. O sea, fue un equipo impredecible capaz de amagar un suicidio, renacer de sus cenizas y acabar dejando a sus seguidores con esa sempiterna sensación de no saber qué versión es la auténtica, si la brillante o la autodestructiva. Y en medio de todo, Muñiz Fernández para animar un partido que tenía un interés comparable al de la final del torneo de la galleta. El encuentro de Vallecas pudo y debió ser un homenaje de los jugadores a Bielsa y a su propuesta de un fútbol generoso y atrevido, pero el intento quedó a medio camino por culpa, como casi siempre esta temporada, de los errores puntuales que han acabado matando la ilusión.

El Athletic regaló los dos goles después de quedarse con un hombre menos a los diez minutos de juego. Muñiz tuvo mucho que ver, pero más tuvo Aduriz, que se ganó dos amarillas prácticamente en las dos únicas acciones en las que intervino mientras estuvo en el campo. Se podrá decir que el árbitro se pasó de riguroso y que incluso entre una y otra tarjeta, dejó sin igual sanción una falta de un rayista si hubiera aplicado el mismo criterio, pero dicho eso, nada exime a un veterano como Aduriz de su parte de responsabilidad. Ni el partido estaba para la primera entrada, ni era imprescindible saltar con los codos abiertos a disputar un balón intrascencendente en el centro del campo, cuando sabes de qué pie cojea el árbitro y ya tienes una tarjeta anotada.

Las tonterías, lo son independientemente de quién las cometa. Si hace siete días fue Muniain el protagonista, en Vallecas fue Aduriz el que dejó a sus compañeros a la intemperie para casi todo el partido. Pero tampoco estamos ante una novedad. El Athletic ha cerrado una de las temporadas más accidentadas de su historia moderna y el último capítulo se desarrolló con el mismo guión de todo el año.

Con uno menos nada más empezar, el Athletic corrió un serio riesgo de acabar el curso en siniestro total. Y por un momento pareció que así iba a suceder. Iraizoz, que ya había dado algunos síntomas sospechosos, y Aurtenetxe, que también había empezado el partido empanado, fueron los colaboradores necesarios del gol con el que Vázquez abrió el marcador. Ya se sabe, falta lateral defendida con fiereza de ursulinas y cabezazo en el segundo palo con el portero cazando moscas.

Pero ya está dicho que este Athletic es impredecible. Apoyado en la seriedad de San José y Gurpegui y en el trabajo a destajo de De Marcos y Susaeta, el equipo se fue haciendo con el balón y con el partido, ante el asombro de un Rayo que lo debió de ver tan fácil que para cuando se dio cuenta se encontró superado de arriba abajo por un rival mucho más sólido y con las ideas más claras. Ibai Gómez ya había avisado con un buen tiro al poste cuando los equipos competían en igualdad de condiciones, pero fue sobre la media hora cuando bordó con De Marcos una pared al borde del área que permitió al de Santutxu regalar el gol a Susaeta.

Aurtenetxe se redimió de todos sus problemas en la primera parte cuando a los dos minutos de la reanudación, le robó la cartera a un rival para llevar a la red un balón que no iba a ninguna parte. El Athletic se adelantaba en el marcador, jugaba y combinaba mejor que un Rayo estupefacto que seguía sin entender cómo era posible que un rival en inferioridad aparentaba estabar jugando con dos o tres futbolistas más en el campo. En realidad era uno solo, Oscar De Marcos que, como esos personajes de dibujos animados, desaparecía aquí para aparecer allá, dejando una estela tras de sí.

El partido pareció entonces un homenaje al fútbol de Bielsa. El Athletic era un grupo que superaba la adversidad, creía en sí mismo y buscaba la victoria con descaro. Pero este Athletic que es capaz de desbordar con tanta facilidad al rival, ha solido sucumbir demasiadas veces ante sus propios errores. Unas veces es el fallo colectivo, otras el individual, en ocasiones es el golpe de mala suerte. Ha habido partido ganado que se ha ido por el sumidero porque un jugador se ha borrado, ha habido puntos que han volado por una enajenación colectiva transitoria o por un ataque de pánico grupal. Esta vez confluyeron la mala suerte y la torpeza individual en los guantes de Iraizoz, protagonista, otra vez, de la jugada tonta de la semana. Atrapó un balón fácil en un saque de esquina y lo dejó caer sobre la cabeza de un rival en el área pequeña. Siete minutos después del afortunado gol de Aurtenetxe, nuestro gozo en un pozo; adiós al fútbol estiloso y vuelta a las barricadas para defender al menos el resultado.

Paco Jémez sacó toda su artillería y Bielsa respondió retirando a un Herrera inoperante y perdido en cabriolas y regates innecesarios, para dar entrada a Castillo en el lateral izquierdo, ganando a Aurtenetxe para que echara una mano en el eje de la zaga a Gurpegui y San José. El Athletic reforzó así su línea de defensa, pero se quedó sin salida de balón a medida que se les iba acabando la gasolina a los encargados de la tarea. Susaeta, Iturraspe o De Marcos ya no tenían la frescura de los minutos anteriores, pese a que este último tuvo arrestos para intentar forzar un penalti en los minutos postreros, y Toquero ocupaba el sitio de un Ibai que se retiró agotado.

Fue suficiente para conservar un empate digno, aunque otra vez corto para los méritos contraídos. Marcelo Bielsa podría extraer de este partido material para disertar otra hora, pero seguramente el esfuerzo le resultaría inútil. Lo de Vallecas acabó siendo el penúltimo despropósito del año. Todos los indicios hacen sospechar que el fútbol que propone el argentino para el Athletic entonó su canto del cisne en el campo de la Avenida de la Albufera. ¡Qué pena!

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4 Comentarios

  1. Si se confirma que Bielsa se ha enterado por la prensa (ver Correo de hoy, 2 de Junio) que su sucesor es Valverde, es como para borrarse y quemar Ibaigane. ¿ Gure Estiloa ?…y una mierda. No dan la talla, son dirigentes de txoko. Me avergüenzo.

    Ahí tienen nuestro periodistas locales una buena pregunta en próxima rueda de prensa de Bielsa, si es que la hay.

  2. Yo espero que sea una jugada maestra de la directiva y un zas en toda la cara al cartero de Bolueta. Porque si se confirma la noticia, es lo peor que nos ha pasado desde el desmantelamiento del equipo de la gabarra.
    Primero, por prescindir del entrenador que nos ha llevado a jugar sin complejos donde sea.
    Segundo, por ceder por parte de la directiva a los inetreses de la oligarquia del cemento y el ladrillo.
    Y tercero, por apostar por un entrendaor mediocre donde los haya, capaz de tirar por la borda el porvenir de su equipo (como ayer) que fracasó rotundamente en su anterior etapa, con esperpentos como la eliminatoria de la EL frente al patético Austria de Viena (y menos mal que se lesionó Lafuente en la liguilla), la semifinal contra el Betis, la eliminación frente a la Gimnástica y el ridículo del fin de temporada con el estrambote de propicial la renovación autómatica de un jugador dándole minutos en un partido sin trascendencia.
    Creo que con Marcelo dejamos pasar un tren que nunca volverá por esta estación.

  3. Juan Carlos,

    Me gusta tu blog. Y de acuerdo contigo en lo de los despropósitos.
    Iraizoz estuvo de chiste.
    Aduriz fatal, peor sabiendo de sobra de qué pie cojea el amigo Muñiz. Pero la culpa es de Aduriz.

  4. Egun on

    Vivimos en una sociedad banderiza, en la que la purria divina impregna todos y cada uno de los ámbitos en los que se maneja tela pública… que paulatinamente van siendo todos.
    En esa tesitura, la única esperanza de la marinería y tropa es que los dirigentes que, en unos momento y tiempo determinados, tocan, no sean completamente estúpidos.
    “Única esperanza” por ahora.