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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El reto de Urrutia



Josu Urrutia asegura que no ha escuchado la grabación de Bielsa

Josu Urrutia asegura que no ha escuchado la grabación de Bielsa. Foto Mitxi

A estas alturas Josu Urrutia debe de ser el único ciudadano a este lado del Mississippi que no ha escuchado las grabaciones de Marcelo Bielsa, según manifestó en su comparecencia ante la prensa. Es su personal forma de estar en el mundo, como personal es su forma de estar de presidente del Athletic, diferenciando, como hizo nada más llegar al cargo, los verbos ser y estar. Otra cosa es que quienes le rodean o los que tiene enfrente entiendan su postura o capten la esencia de su discurso. Josu Urrutia afirma que no ha escuchado las grabaciones porque pertenecen al ámbito privado del vestuario, intimidad que él quiere respetar hasta las últimas consecuencias. El de Lekeitio es una rara avis en este mundo en el que el precio de la intimidad está a niveles de saldo.

El presidente del Athletic volvió a pronunciar un discurso cargado de mensaje aunque a una buena parte de la audiencia le parecerá todo lo contrario porque, a fin de cuentas, no dijo nada de lo que ésta quería oir, fundamentalmente en relación con el último asunto que ha agitado la vida del Athletic. Urrutia se limitó a manifestar su perplejidad ante el sabotaje, que calificó de lamentable. “No entiendo que alguien tenga algo así en la cabeza; a él le hago responsable, pero también al que sabe lo que está haciendo el de al lado y no le para“, dijo en euskera. Y es que es tan incomprensible lo que ha sucedido que roza lo surrealista, sobre todo porque no se entiende a quién beneficia aunque está claro a quien perjudica.

Pero después de quince meses en el sillón de Ibaigane, Urrutia ya tiene claros los límites del terreno que pisa. De ahí alguna ironía que se permitió en algún momento de una comparecencia en la que por momentos se le vio irritado y no le faltan razones para estarlo. El Athletic lleva cuatro meses en el ojo del huracán por culpa de una concatenación de sucesos cuya responsabilidad no es siempre atribuible solo al club aunque éste haya sido la víctima principal.

En un par de ocasiones pronunció la palabra calumnia para calificar algunas informaciones o rumores que han rodado en los ambientes rojiblancos: cuando desmintió que el club pactase algo con el grupo que irrumpió con pancartas y bengalas en un entrenamiento en Lezama, y cuando también desmintió, por absurdo y contrario a la lógica más elemental, que algún estamento del club esté detrás de las últimas filtraciones. Ambas historias han circulado profusamente por algunos medios de comunicación y sucedáneos.

Es en ese apartado donde se encuentra la esencia del discurso de Urrutia. Por qué, se pregunta, esa insistencia en recordar una y otra vez situaciones que ya están superadas o arregladas. Por qué todo el mundo coincide en censurar como canalladas la grabación y posterior filtración de las palabras del entrenador, pero todo el mundo insiste una y otra vez en repetir la historia. Por qué prácticamente a diario se recita como una letanía la lista de sucesos desde el ya lejano lío de las obras. “Hay quien quiere dar esa imagen de conflictividad; hay un interés en remover esos llamados conflictos“, concluye. “Hasta cuándo vamos a seguir hablando de algo que es contraproducente para el Athletic“, se pregunta el presidente.

Urrutia entrando en la sala de prensa de Ibaigane

Urrutia afirma que acusar al Athletic de estar tras las filtraciones es una calumnia. Foto Mitxi

Y es en este punto donde lo que pretende hacer Josu Urrutia al frente del Athletic choca con la realidad que le rodea. No es difícil encontrar algunos paralelismos en la forma de encarar las cosas que tienen  el presidente y del entrenador. Ambos tienen en común una cierta perspectiva romántica del Athletic y del fútbol. Bielsa ama el juego por encima de todo y es muy capaz de arriesgar un resultado por no renunciar a su idea. Urrutia ama al Athletic por encima de todo y también es capaz de arriesgar su propio prestigio personal por no claudicar de sus principios. El balance deportivo y económico de su primer año de mandato no se compadece de ninguna manera con la virulencia de algunas críticas que está recibiendo por su gestión.

Urrutia pretende que el Athletic sea en la realidad del día a día la plasmación del imaginario colectivo. Esto es, un club regido por un estricto código de valores en el que no todo vale ni se pueden permitir ciertas actitudes. El Athletic también es una rara avis en el mundo del fútbol; si sus seguidores quieren que siga siéndolo no pueden pretender que se rija por los parámetros que son habituales en otros clubes. Y eso implica una forma de estar ante el mundo y la obligación de tomar decisiones no siempre comprendidas. Señorío, distinción, excepcionalidad, diferencia… son conceptos gaseosos que solo se solidifican  cuando se ejercitan. Si queremos tanto al Athletic, y tanto queremos que el Athletic siga siendo un club único tendremos que actuar en consecuencia, viene a decir Urrutia. En ese sentido su recado a algún expresidente es suficientemente significativo como para que no quepan dudas de lo que quiere decir.

Es una paradoja cruel que cuanto más se ha hecho desde Ibaigane por preservar al club de la primera línea de fuego mediática, más ha frecuentado la sección de sucesos. Si la idea de Urrutia era que el Athletic volviera a ser aquella institución en la que nunca pasaba nada, se ha encontrado precisamente con todo lo contrario. A su gestión cabe atribuirle el asunto de las obras de Lezama. Que el Bayern de Munich decida pagar 40 millones por un jugador o que a éste se le ocurra entrar en Lezama saltando una valla, son asuntos que no están bajo el control del Athletic por mucho que haya quien los haya manejado como prueba del desbarajuste del club. En el caso Llorente se pueden discutir algunas cosas, pero habrá que repartir la responsabilidad al menos al  cincuenta por cien. En el asunto de las filtraciones el Athletic ha sido la principal víctima.

Urrutia, y quienes diseñan su política de comunicación quizá se hayan equivocado al mantener contra viento y marea la línea establecida de antemano, sin admitir que en ocasiones se producen situaciones excepcionales que requieren cierta flexibilidad. Pero este mutismo no puede ser razón suficiente para explicar que el ambiente esté tan enrarecido.

Tampoco es cosa de empezar a pergeñar teorías conspiratorias ni a señalar enemigos ni operaciones encubiertas. Pero a nadie se le escapa que en torno al club existe toda una red de intereses creados, ambiciones personales, vanidades ofendidas, agravios comparativos, tráfico de influencias presuntas o reales y toda una serie de mezquindades inherentes a una institución de las dimensiones y del arraigo social del Athletic. Ocurre hasta en las mejores familias. En la otra cara de la moneda hay también grandeza, generosidad, fidelidad, entusiasmo, y orgullo de pertenencia hasta en los momentos más difíciles. Una mezcla todo eso, aliñada con unas gotas de sensacionalismo y un poco de internet en una sociedad y en una época en la que valores como los que representa el Athletic no están precisamente de moda, ha podido desembocar en el actual estado de cosas. De que se capte el mensaje que se emite desde Ibaigane dependerá que se recuperen los viejos valores y el Athletic vuelva a reconocerse como la institución respetable que siempre ha sido. Ese es el reto de Urrutia.

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4 Comentarios

  1. Estoy en todo de acuerdo salvo en la frase “el Athletic vuelva a reconocerse como la institución respetable que siempre ha sido”. Sinceramente, pienso que las 4 tonterias elevadas a la enésima potencia por mor de la prensa interesada y el anonimato internauta no han sido suficientes para restar respetabilidad al club, que después de 114 ańos está muy por eencima de acontecimientos puntuales.

  2. Saludos, a Urrutia no se le censura su gestión, sino el silencio perpetuo ante “situaciones excepcionales” señaladas en el artículo. El haberle otorgado el voto está llevando a algunos sectores a anestesiar su espíritu crítico, cuando también el club y su junta directiva son objeto de censura cuando las cosas no salen bien. ¡Ni siquiera dijo nada cuando el ayuntamiento de Madrid decidió multar al Athletic por los “desperfectos” causados en la final de Copa! La afición que allí estuvo merecía que se saliera en su defensa. Eso, que puede ser un hecho muy menor visto lo sucedido desde entonces, es el paradigma de que no se puede estar agazapado siempre esperando a que escampe. Porque, se está viendo, el silencio es el mejor abono para teorías conspiranoides, especulaciones, dimes y diretes. Urrutia es una institución por sí mismo a todos los niveles, con lo que salir de vez en cuando a dejar clara la postura del Athletic hubiera ahorrado muchas páginas de periódicos y tertulias de enredo. El enemigo, si es que lo hay, no siempre está fuera. Y tampoco ha de ser enemigo el que critica determinadas cosas que son censurables. Querámoslo o no, el que ha dado la cara siempre, haya acertado o se haya equivocado, es Bielsa. Pasar por encima de la filtración con eso de que “no la he oído” es otro intento de esquivar una ola muy dañina para todos.

  3. Esta vez no estoy muy de acuerdo con tu artículo Juan Carlos. Creo que la suma de sucesos negativos, han demostrado la gravedad del asunto. Personalmente me pareció que Urrutia solo deseaba pasar la página de forma rápida.

    No hay que olvidar que existió una campaña de desprestigio enorme en contra del técnico, y el Athletic no demostró interés en salvaguardar el honor, o la imagen, de ese empleado del Club.

    Algo similar sucedió con Llorente y Javi Martínez, se dejo formar verdaderos tsunamis informativos, que dañaron cualquier forma de entendimiento y alimentaron el morbo de la gente.

    El Athletic ha salido perjudicado, porque ha demostrado que por un lado tienen estándares muy altos y por otro lado pareciera faltarle maquinaria, estructura u organización, para lograr que se cumplan… no se si me explico, o por ahí ofendo.

    Ahora pretender que el tema de las filtraciones es tan lamentable, que es mejor ignorarlo, es precisamente lo que deja mal parado al Athletic como institución.

  4. JUANAN, si tú consideras TONTERIA ELEVADA POR RUMORES por ejemplo el que el entrenador del primer equipo cometa una agresion física sobre alguién desde luego inferior, indefenso, y en la propia casa del entrenador….. pues nada, date un abrazo crack.
    De acuerdo totalmente con lo que dice DANI.
    GUSTAVO; ya no se cuantas veces te lo he repetido, no te admito que escribas que esta JD no ha defendido al entrenador. Acaso no es defenderlo NO DESPEDIRLO inmediatamente, con toda la razón y denunciando su contrato ( y te afirmo que esa denuncia estaba ganada) te parece poca deferencia?????? un poquito de cordura GUSTAVO que pocas veces en 114 años el club ha pasado tanta vergüenza!!!!