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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El rey de Copas…



El Athletic ganó su última Copa en 1984

El Athletic ganó su última Copa en 1984

Ahora que ya conocemos quienes serán los semifinalistas de la Copa del Rey, uno siente algo de “envidia deportiva” o nostalgia competitiva, al ver a estos equipos con la posibilidad de jugar algo tan atractivo e importante como es una final de “COPA”.

Y lo digo desde la certeza de saber qué es lo que significa esta competición para la Historia del fútbol, y para todos los aficionados del Athletic. Una competición con la que existe un especial y profundo vínculo que trasciende lo meramente deportivo, que se trasmite de padres a hijos. Hasta convertirse en una especie de idilio emocional que se prolonga desde hace mas de 100 años, allá por el año 1902. Y que no en vano, fuimos los ganadores de esa primera edición. Año de fundación de la competición “copera”.

Durante muchos años, décadas, fuimos reconocidos como el “Rey de Copas”, al ostentar durante un larguísimo periodo de tiempo la hegemonía en cuanto al número de títulos conseguidos. Se acuñó la frase “la final la juegan el Athletic y otro equipo…”. Y desde luego que no era gratuita, ni un ejercicio de forofismo….

Hace pocos años fuimos desbancados por el F.C. Barcelona en el número de títulos ganados, un equipo que esta fagocitando todos los registros y batiendo todo tipo  de records.

Pero ni ese detalle ha restado un ápice el vinculo emocional que los seguidores del Athletic sentimos hacia la Copa.

Si observamos los datos históricos de esta competición comprobamos que el Athletic es el equipo que más finales ha jugado. Ni más ni menos que 37 (solo igualado por el Real Madrid), y que todavía ostentamos algunos registros difíciles de igualar y que perduran con el paso de los años.

El mítico Piru Gainza tiene el honor de ser el jugador con más partidos disputados (99) y con más títulos ganados (7). Una leyenda de nuestro Club.

Y qué decir de Telmo Zarra. El goleador por excelencia del fútbol, y como no podía ser de otro manera, máximo goleador histórico de la competición copera con 81 goles. Otro mito del Club.

Y nos remontamos a Belauste, otra leyenda, que con 9 finales disputadas es el jugador con más presencias en este importante acontecimiento futbolístico.

Por todo esto, y por la emoción que despierta cada temporada en todos los seguidores rojiblancos, me atrevería a decir que la Copa se convirtió, desde hace ya mucho tiempo, en la competición fetiche de nuestro equipo.

Un evento que año tras año hace renacer las esperanzas, y despierta la ilusión de mayores y niños, de todos los seguidores del Athletic, allá donde se encuentren e independientemente de su origen y lugar de residencia.

Desde luego para mi es, sin duda alguna, mi competición favorita. Me gusta el sistema de eliminatorias. Pero eliminatorias a doble partido. “Como ha sido toda la vida” que dirían nuestros mayores. Soy de los que pienso que la importancia de esta competición demanda que lleguen a la Final los mejores equipos. Y año tras año así ha sucedido.

Solo basta tirar de hemeroteca y ver cuáles son los equipos que más veces han participado en esta Final. Athletic, Real Madrid, F.C. Barcelona, Atlético de Madrid, Valencia C.F., Real Zaragoza, Sevilla F.C.,…. “Casi nada al aparato” expresión que utilizaba José María García y que hoy ha hecho suya nuestro admirado Javier Alonso.

Por eso reivindico las eliminatorias a doble partido. Este año han llegado a semifinales equipos de la talla del F.C. Barcelona, Real Madrid, Sevilla F.C. y Atlético de Madrid. Que es en definitiva lo que los aficionados al futbol queremos ver, dejando a un lado, evidentemente, el corazón cuando no puede estar nuestro equipo del alma. Y dejando aparte también las fobias y manías persecutorias sobre determinados equipos.

Si hablamos solo de fútbol, el amante de este deporte, quiere ver equipos potentes aplicándose al máximo en la pelea por conseguir el título. Siendo consciente que solo se llega a la Final después de un ímprobo esfuerzo para superar a todos los rivales que el bombo designe en suerte.

Por todo esto, desde el más absoluto convencimiento, pienso que el equipo que llega a una Final es porque se lo ha merecido y ganado con mucho sufrimiento y no exento de dificultades. En la alta competición, el “nadie regala nada a nadie” se convierte en un axioma que se me antoja ineludible. Solo los que nunca han tenido oportunidad de llegar a una final, y de saber lo dura y difícil tarea que supone el pelear por conseguirlo, podrían cuestionar esta realidad.

Y comentaba antes la estructura del sistema de eliminatorias a doble partido. Y lo digo, independientemente de la categoría del rival de turno. El que pase la eliminatoria que se lo gane.

Hay quien le da un tinte ciertamente romántico a la posibilidad de ver a equipos de categorías inferiores avanzar en la competición. Ejemplos como el Numancia de Lotina o, en la temporada pasada,  el Mirandés de Pouso fueron capaces de eliminar a equipos de superior categoría cuando ambos estaban en Segunda B y sus rivales en 1ª División. Y en eliminatorias a doble partido lo que convirtió en épicas sus victorias.

Cada equipo tiene una categoría ganada a pulso por una trayectoria consolidada, en una competición dura y exigente como es la Liga. Y esa es la única realidad competitiva.

Entonces también podríamos cuestionar, la justicia o injusticia, que supone los enfrentamientos en las primeras rondas, donde se emparejan equipos de la misma categoría y se juegan el pase a la siguiente ronda a único partido. Evidentemente, el perjudicado es el equipo que actúa como visitante. O ¿no?

Porque ya puestos a equilibrar el potencial futbolístico de los contendientes, cuando estos son de diferentes categorías, podríamos proponer que el equipo superior juegue solo con 7 jugadores, el mínimo exigido. O 8, o 9. Y si no, con los medios centros atados por las piernas entre ellos,…. Para que la diferencia de categoría no sea tan ostensible. Esto me recuerda al chiste que cuenta un amigo mío, y que termina con el gladiador enterrado hasta el cuello y el pópulo gritando “lucha con nobleza”…

Yo, desde luego, temporada tras temporada me reafirmo en mi “enamoramiento” hacia esta competición, sobre todo cuando las eliminatoria se juegan a ida y vuelta.

El futbol me ha concedido el privilegio de haber participado en tres Finales de Copa del Rey como futbolista. En juveniles en el año 1979 y como profesional en los años 1984 y 1985, de la que salimos ganadores en el 84. En calidad de Delegado de equipo en la del año 2009. Y como aficionado en la del año 2012.

Por estas vivencias y por lo que de niño me transmitieron en mi casa, siempre diré que la Copa es mi competición sentimental por excelencia.

Todos coincidimos que la relación del Athletic con la Copa trasciende el aspecto meramente competitivo. Es un símbolo que se ha ido transmitiendo, con el paso del tiempo, generación a generación.

Y ya para terminar, y desde lo más profundo de mi corazón, siempre diré que en nuestro espíritu  rojiblanco, solo ha habido, hay y habrá un autentico “Rey de Copas”….

Nuestro Athletic…… Aúpa Athletic ¡!!!!

 

 

 

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