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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El traje de plata lleva tiempo esperando



El Barakaldo puede lograr este domingo el billete para acompañar al Bilbao Athletic en el play off

El Barakaldo puede lograr este domingo el billete para acompañar al Bilbao Athletic en el play off

Hubo un tiempo en que la Segunda División era territorio vasco. Y siempre con representantes vizcaínos. La denominada categoría de plata (y no es por las cornada que supone dejarla para bajar a Segunda B) se vivía con naturalidad en la tierra del Nervión. Pero aquello pasó y hace varios años, desde la heroica respuesta de un Sestao Sport que se desangraba por las deudas, el segundo escalón de la LFP vive al otro lado de la frontera. La inercia del campeonato aumenta las posibilidades de que Euskadi vuelva a tener uno o varios representantes en 2ºA la próxima temporada, pero la pelea más fuerte es la de Bizkaia, que necesita crear una ilusión alternativa al margen de la querencia habitual hacia todo lo que mueve el Athletic.

La Liga de Segunda División B concluye este domingo y ya hay tres equipos con la vista puesta en la fase de ascenso. El Alavés, líder destacado y candidato eterno a vivir en el profesionalismo, tendrá dos opciones de asalto. Cara o cruz con una eliminatoria directa contra otro primer clasificado de grupo. Si la supera, jugará en Segunda A y si cae eliminado tendrá oportunidad de reengancharse al play off para tratar de subir a través de esa segunda vía. El Eibar, que hace no mucho tiempo peleó por ascender a Primera División, y el Bilbao Athletic están clasificados para las eliminatorias y la última plaza se la disputarán entre Barakaldo y Lleida. Los gualdinegros, que visitarán al Logroñés, dependen de ellos mismos para mantener la cuarta posición.

La lucha bizkaitarra por alcanzar la Segunda A se ciñe al Bilbao Athletic y a las opciones del Barakaldo, que en el partido decisivo de Logroño estará acompañado por más de medio millar de aficionados en el intento de alargar la campaña. El filial rojiblanco jugó su último partido en Segunda A en la campaña 1995-96. Manu Sarabia, ahora comentarista y analista de televisión, fue el técnico de aquel equipo que pagó un alto precio por la bisoñez de sus futbolistas y la exigencia de un torneo que estaba desatado.

Desde entonces, los cachorros están a la espera de conseguir el mismo premio que lograron el 22 de mayo de 1983: ese día ganaron 3-1 al filial de Osasuna y se proclamaron campeones de grupo de Segunda B con siete puntos de ventaja sobre el Tenerife. El regreso a Segunda A fue magnífico para el Bilbao Athletic, que guiado desde el banquillo por José Ángel Iribar terminó la campaña en segunda posición. Los hermanos Salinas, Genar Andrinua y Joseba Aguirre formaron parte de la plantilla. Perdieron el título de campeón en la última jornada tras perder 4-0 con el Elche.

Si el Bilbao Athletic tiene el ascenso como un objetivo añadido a su formación de futbolistas para el primer equipo, el Barakaldo lo contempla como una posibilidad increíble de crecimiento, negocio y captación de apoyos. El conjunto gualdinegro se la jugará frente al Logroñés. Cuenta con ventaja sobre el Lleida, pero no puede tropezar porque una victoria de los catalanes le apartaría del último vagón posible para el ascenso.

Vivir en Segunda División A ha sido moneda común para el Barakaldo, aunque suma tres décadas fuera del escaparate de la profesionalidad. Habituado a las carreras por el ascenso, el club de la margen izquierda quiere ser el último en colarse en el carrusel de emociones que siempre es un play off. Y, a menudo, los equipos que acaban subiendo son los que se meten en el último suspiro. Barakaldo está convencido de vestirse con el traje de candidato a Segunda División. La ilusión de los de Lasesarre también es la del Athletic, que consideraría el ascenso baracaldés como una buena opción de futuro para rodar futbolistas en el tramo final de maduración en el Bilbao Athletic o incluso alguno sin opciones en la primera plantilla a los que querría rodar hasta el mercado de invierno.

Eso sí, la disputa de un ascenso que más se recuerda en Barakaldo no es de un salto entre Segundas, sino de la última opción que tuvo el club de convertirse en equipo de Primera División. Ocurrió en la temporada 1977-78, que terminó en cuarta posición por detrás de Zaragoza, Recreativo de Huelva y Celta. Dos puntos le separaron del cielo competitivo.

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