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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

En el principio fue Iribar



Iribar junto a otros porteros del Athletic en su último homenaje en San Mamés. Foto MITXI

Iribar junto a otros porteros del Athletic en su último homenaje en San Mamés. Foto MITXI

El pasado domingo San Mamés estalló contra Iraizoz. El público de la catedral la tomó con el portero del Athletic señalándole como culpable de los dos primeros goles que encajó el equipo. Sin embargo, el diapasón de la protesta no alcanzó su grado máximo hasta después del tercer gol. La proverbial paciencia de San Mamés se mantuvo a duras penas hasta que la cosa adquirió tintes catastróficos. Solo entonces estalló una tormenta cuyos ecos no se apagarán tan fácilmente.

Se ha dicho que San Mamés es una plaza dura para los porteros. Puede ser. A lo mejor es cosa de la memoria colectiva que visualiza un Athletic protegido siempre por un gran guardameta. Pero no es más que una realidad que se ha quedado vieja y la afición mitifica el recuerdo de lo que le contaron sus mayores. La leyenda de los grandes porteros vascos empieza a ocupar el mismo sitio en la estantería de la memoria que el barrillo de San Mamés bajo el sirimiri. Ya no hay barro en San Mamés, ni sirimiri sobre Bilbao…y hace muchos años que el Athletic no se reconoce en un portero.

Si tomamos como punto de partida el final de la guerra civil descubrimos que entre la temporada 1942-43 y la 1979-80, la portería del Athletic estuvo cubierta por tan solo tres porteros: Lezama, Carmelo e Iribar. Tres guardametas en 38 años. Y si nos remontamos al comienzo de la Liga, temporada 28-29, comprobamos que Blasco fue el único ocupante de la portería hasta el inicio de la contienda, con algunas apariciones esporádicas de su suplente, Ispizua. Cuatro porteros le bastaron al Athletic para cubrir medio siglo de Liga. La leyenda de los grandes porteros del Athletic tiene una base muy sólida.

Desde la retirada del Txopo en la 79-80, hasta el pasado domingo han transcurrido 33 años en los que han pasado por la portería del Athletic 14 porteros, 15 si contáramos los anecdóticos dos partidos que jugó Pampín en la 2004-05. La comparación abruma y está instalada en el subconsciente colectivo de la afición del Athletic que añora su historia de grandes porteros. Iribar se retiró hace 33 años, así que la mayoría de los que pitaron el domingo a Iraizoz no llegaron a verle jugar, pero la leyenda del arquero que defendió al Athletic durante 17 temporadas está esculpida en las porterías de San Mamés. La afición sigue esperando el advenimiento del Mesías y la toma con los falsos profetas a los que uno tras otro ha ido arrojando de la catedral.

Muchos de los que protestaron el domingo tienen una memoria más viva de Zubizarreta como portero del Barcelona que como guardameta del Athletic, pero en su día el de Aretxabaleta fue el elegido como sucesor de Iribar y así lo asumió la afición, no sin antes superar grandes dudas en su primera temporada. Su presencia en el equipo coincidió con los últimos títulos del equipo, lo que enriquece la memoria. Sin embargo, Zubi solo estuvo cinco temporadas en el Athletic, de la 81-82 a la 85-86. Su traspaso fue uno de esos errores históricos cuya trascendencia solo se calibra con el paso del tiempo. Para cuando se retiró en el Valencia en la temporada 97-98, 17 años después de su debut en Primera, por la portería del Athletic ya habían pasado Biurrun, Iru, Kike, Valencia, Aizkorreta e Imanol Etxeberria. El proceso de descomposición que sufría el Athletic tras los títulos, agravado por la crisis Clemente-Sarabia, y una oferta económica importante del Barcelona complementada con el señuelo de Biurrun, propiciaron el traspaso de un portero que perfectamente hubiera podido continuar como rojiblanco de haberlo querido así el club.

Los que ahora se sienten huérfanos de portero, podrían consolarse recordando que Zubizarreta cerró la crisis que la temporada posterior a la retirada de Iribar se tragó tres porteros. El curso 80-81 alternaron en el Athletic Agirreoa, Meléndez y Cedrún. Todo un barullo aderezado por aquel sangrante 7-1 del Benabéu. Aquello sí que fue orfandad.

Vicente Biurrun llegó al Athletic como parte del pago del Barcelona por Zubizarreta y mantuvo el nivel durante los cuatro años que permaneció en la portería rojiblanca. Le tocó apechugar con un periodo un tanto convulso del equipo, lo que, sin duda, condicionó su trayectoria. Si bien Iribar había llegado en su día del Basconia con 20 años y Zubi fue captado del Alavés a la misma edad, se puede considerar a Biurrun como el primer portero fichado por el Athletic, puesto que llegó con un currículum ya contrastado en Osasuna a sus 27 años. Sin duda significó un cambio de tendencia. El puesto ocupado por los mitos rojiblancos, Blasco, Lezama, Carmelo, Iribar, se vulgarizaba.

Con la excepción de Juanjo Valencia y Dani Aranzubia que permanecieron cinco temporadas seguidas como titulares, la portería del Athletic ha vivido un constante trasiego, hasta la llegada de Iraizoz, que cumple este año su sexto curso como titular, lo que le convierte, a mucha distancia del cuarto eso sí, en el quinto portero más longevo del Athletic, paradojas del fútbol.

Iru, temporada y media; Kike, no llegó a una temporada completa; Aizkorreta, ocho partidos; Imanol Etxeberria, dos temporadas; Lafuente, ocho años en el primer equipo aunque solo dos como titular; y Armando, otro fichaje, suplente de Iraizoz, completan la extensa nómina de los que se han puesto los guantes en estos últimos 33 años. Buenos porteros casi todos ellos, homologables a la clase media de la categoría, que acabaron devorados por la comparación.

Tal vez ha llegado la hora de renunciar a la llegada de ese mirlo blanco que retome el hilo de la leyenda y de asumir que hace mucho que el primer nombre de la alineación del Athletic es tan intercambiable como el de los onces de los demás equipos. Los tiempos de Iribar y diez más ya son historia. Pero es tan difícil renunciar a una de las señas de identidad que es comprensible que en el inconsciente colectivo el Athletic lleve más de un cuarto de siglo con porteros titulares provisionales. Porque, en el fondo, todos sabemos que el que está bajo los palos, llámese como se llame, no es el bueno; es solo un interino que está ahí haciendo tiempo mientras en algún equipo juvenil se está fraguando el que continuará con la leyenda de los grandes porteros rojiblancos. Y así llevamos más de tres décadas, que se dice pronto…

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2 Comentarios

  1. Iribar solo hay uno, irrepetible. Esperar que alguien lo emule es una ensoñación. Ese no es el problema, sino que el actual titular es del montón. Es más, parece que Bielsa ha reiventado el fútbol con el planteamiento de jugar sin portero.
    No tengo idea de lo que pueden hacer Raúl o Kepa, pero seguro que no lo hacen peor. El actual guardameta está descentrado y los pitidos no ayudan, precisamente.

  2. Carmelo Murga, gran entrenador del futbol base, amateur, dedicación y afición 100%, decía: “un buen portero tiene que parar TODAS las fáciles, y de vez en cuando, alguna de las difíciles”.
    Aprovechando tu artículo, JCL, quisiera reflejar mi opinión sobre el tema este de la portería y el portero del ATHLETIC. No voy a hablar de estilos de juego, sistemas, entrenadores, ni defensas. Tampoco de goles encajados, remates recibidos, paradas realizadas, etc. Que evidentemente, TAMBIEN importa.
    Antes y ahora. Soy de los que opina que al portero en San Mames lo tendríamos que tener en palmitas. Por ser un puesto tan específico, por su dificultad y por los grandes porteros que hemos tenido en nuestra historia, como bien comentas, JCL.
    El puesto de portero es el que menos dudas o debate me generan su elección y rendimiento. Es tan de especialistas que nunca he dudado de la elección de los profesionales. Cuando los han puesto y cuando los han cambiado. En cuanto al rendimiento, podemos hablar de tal o cual jugada o partido concreto, de acuerdo, pero también, hay que valorar su rendimiento más a largo plazo, su trayectoria. Un portero tiene que ser apuesta a largo plazo. Así lo veo yo.
    Sólo queda confiar en los profesionales. En los que saben. Había mejor opción en la elección de los anteriores?
    Difícilmente un chaval tendrá ganas de ser portero, si ha visto el apoyo que han recibido los porteros del ATHLETIC en los últimos años en San Mames. Todos esos porteros fueron silbados. Sin entrar en situaciones del juego y características particulares, por no extenderme. Ingrata y no reconocida labor, la suya, la del portero.
    Habrá que tener en cuenta también la evolución de las reglas en estos últimos 25 años. Balón y cesiones no han facilitado el trabajo de los porteros. Su menor peso, cambios de dirección, parábolas, etc., provocan entre otras cosa que las salidas y los blocajes sean más difíciles y el trabajo debajo de portería sea bastante incierto. Y las cesiones, qué? Ahora ya no vale “sólo” eso de, para las fáciles… has de saber jugar con el pie.
    Los años pasan y “… como Iribar, no hay ninguno.”
    Seguimos triturando porteros, varios ejemplos comentados por JCL, y alguno más, esperando a que salga alguien como Iribar… como si simplemente se tratará de plantar un chopo en Lezama… En fin.
    Por mi parte, apoyo incondicional en el campo al que esté!!!