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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Es imposible derribar un muro a cabezazos



Los jugadores del Athletic protestaron mucho el primer gol por una falta previa de Miranda a San José. Foto AC

Los jugadores del Athletic protestaron mucho el primer gol por una falta previa de Miranda a San José. Foto AC

El Athletic se va de la Copa sin agachar la cabeza. Se puede decir que su despedida fue frustrante porque hizo méritos para seguir. El problema es que el que estaba delante también puso lo suyo y además jugó con ventaja: la que traía del primer partido y la que en los últimos tiempos le concede el particular reglamento con el que le arbitran. El viejo ‘pupas’ vive ahora tiempos mucho más dulces en los que los árbitros se equivocan a favor, los rebotes son suyos y si cae algo del cielo siempre va a parar a su bolsillo. Mateu Lahoz confirmó en San Mamés que ni es un árbitro especial ni es distinto a los demás; que es igual de malo como la inmensa mayoría de sus colegas. Eso sí, se ha labrado una cierta fama y ahí lo tienes de estrellita. No es de recibo mostrar tarjeta amarilla a un central en la primera falta que hace, en el minuto tres. Una falta clásica en el fútbol: el delantero que corre y el defensa que va al balón y le intercepta. El inconmesurable ‘mister sigan, sigan’ no solo vio la falta sino que le pareció procedente dejar a un central colgado de la brocha para todo el partido. En cambio no apreció el empujón alevoso que le atizó Miranda a San José en la acción previa al primer gol del Atlético, mira tú qué cosas, ni le pareció procedente utilizar con tanto rigor la cartulina en acciones bastante más punibles que la que le costó la temprana amonestación a Laporte.

Pero sería exagerado e injusto achacar al árbitro la derrota de anoche. El Athletic cayó porque se encontró con la horma de su zapato, un rival a la medida de un equipo que últimamente estaba avasallando a sus contrarios. Simeone ha tallado un bloque de piedra berroqueña, una muralla que es absurdo intentar derribar a cabezazos. Lo del Atlético es un monumento al fútbol especulativo, que podrá gustar más o menos pero es tan legítimo como cualquier otro. El argentino se ha hecho con una guardia pretoriana que sigue ciegamente sus consignas porque ha comprobado que le va estupendamente. Simeone era así cuando vestía de corto. Intenso, de pierna fuerte, disciplinado en lo táctico, defensor eficiente y diplomado en el manejo de codos y tacos. El Atlético de hoy en día es un equipo formado por once simeones bañado por un cierto glamour capitalino que traviste a picapedreros en artistas del balón.

El Athletic consiguió menear semejante roca durante un primer tiempo memorable. Fueron cuarenta y cinco minutos de fútbol arrebatador, del que siempre ha gustado en San Mamés. El susto inicial propinado por un Diego Costa que se presentó solo, con tiempo y espacio, ante la portería del Athletic, lo solucinó un Herrerín que todavía tendría que hacer un par de paradas de mucho mérito. El Atlético tardó muchos minutos en volver a acercarse con peligro. Lo hizo en un corner que Costa cabeceó fuera por centímetros. El resto del tiempo, el balón estuvo en terreno colchonero. Dirigidos por un Iturraspe otra vez imperial, los leones se fueron al asalto con todo. Muniain buscó la jugada individual mejor secundado que nunca por un Balenziaga que crece por momentos, Susaeta e Iraola explotaban el costado izquierdo del rival, remendado con Insúa tras la grave lesión de Filipe Luis, Aduriz se fajaba con Godín y Miranda, y Herrera y Rico cubrían un extenso territorio, robando y acarreando balones.

El fútbol del Athletic fue experimentando un crescendo que acabó en apoteósis en los minutos previos al descanso. Aduriz marcó con un cabezazo de delantero centro que gana en buena ley la pugna con el central, y si el Athletic no volteó entonces la eliminatoria hay que achacarlo a la portentosa actuación de Courtois, incluida una parada inverosímil.

El portero belga mantuvo a su equipo en el partido y la eliminatoria. Ganó tiempo para que Simeone recompusiera líneas en el descanso y el guión del partido cambió considerablemente en la continuación. El Atlético regresó dispuesto a recuperar el terreno perdido y el Athletic salió más frío de lo que anunciaba su eléctrica despedida de la primera parte. Los colchoneros dieron un paso al frente, descubrieron algunas debilidades en la defensa rojiblanca y a los nueve minutos Raúl García dictó sentencia. La jugada vino precedida de un resbalón de San José que se convirtió en falta y tarjeta y un empujó alevoso de Miranda al propio San José dentro del área. Pero esas son aguas pasadas que ya no mueven molino.

Con el marcador global a favor el Atlético no tuvo rubor alguno en aparcar el autobús en su área. Durante el resto del partido, los diez jugadores de campo de Simeone estuvieron siempre entre el balón y su portero. Los de Valverde lo intentaron de mil maneras: por las bandas y por el centro, con paciencia o con algún pelotazo, y hasta consiguieron llegar un par de veces con peligro aunque les falló la resolución. Las leyes de la física hicieron el resto. Ya se sabe, aquello de la impenetrabilidad de los cuerpos. Decenas de pases murieron en las piernas rivales sencillamente porque no había espacio material para que pasara el balón. Los minutos fueron cayendo como losas que aplastaban la ilusión del Athletic y ponían plomo en unas piernas que acusaban los kilómetros recorridos.

Siempre es triste despedirse de la Copa, pero también la tristeza admite una gradación. No es lo mismo decir adiós como el año pasado que como anoche. El Athletic se va con la cabeza muy alta y con algunas certezas redobladas. Este equipo está para competir de igual a igual con cualquiera y no le van a faltar ocasiones para demostrarlo. La primera este mismo domingo.

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Un comentario

  1. Llegamos a tener cerca la remontada… pero, como bien dijera Txingurri antes de comenzar la eliminatoria, en Copa unos instantes (o minutos) de despiste pueden dar al traste con el resto. Creo que es lo que ha pasado, al margen de los distintos raseros de los trencillas en ambos partidos. Te hacen pensar que con estos sorteos para todo el campeonato y lo que deparan, que se plantean para que lleguen a la final ciertos equipos.

    Aún así, caímos con las botas puestas esta vez.