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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Espectáculo a escondidas



Hamilton fue protagonista en el triunfo del Bilbao Basket sobre Estudiantes

Hamilton fue protagonista en el triunfo del Bilbao Basket sobre Estudiantes. Foto ACB

El Bilbao Basket se impuso de forma agónica al Estudiantes en uno de los mejores partidos de esta temporada que nadie pudo ver por televisión

Escribo esto el domingo por la mañana y todavía la ACB no cuenta con imágenes del que, probablemente, haya sido uno de los mejores partidos de lo que llevamos de temporada, si no el mejor. Así están las cosas en esta Liga que se empeña en autodevaluarse y alejarse del aficionado. El Bilbao Basket ganó de nuevo de forma agónica a un Asefa Estudiantes que demostró que su buen inicio va a tener continuidad y que es un candidato a las plazas de Copa y de play-off. Hubo mucho que jugar, un partidazo con muchos alicientes y matices que solo pudieron ver quienes se desplazaron a Miribilla.

Para que se vea un buen espectáculo, aunque sea a escondidas, tienen que contribuir los dos equipos. Y eso no lo determinan los escudos ni los colores de las camisetas, sino el buen hacer de los protagonistas. El Bilbao Basket  comenzó mandando dentro de un alto ritmo de juego, pese a que el Estudiantes empezó sorprendiendo por su apuesta por los lanzamientos triples de Kirksay, que hasta ahora no era especialista en la materia. Con 16-10, Txus Vidorreta paró el partido y a partir de ahí comenzó otro distinto en el que el técnico bilbaino llevó la iniciativa táctica.

La consigna fue surtir de balones a Germán Gabriel en el poste bajo. El pívot nacido en Caracas cambió la tónica del duelo porque pudo con todos sus pares. Metió en faltas a Moerman y Hervelle y eso forzó al Bilbao Basket a tener que utilizar antes del descanso a sus cincos (Hamilton y Rakovic) al mismo tiempo, algo poco habitual hasta ahora. En ese segundo cuarto, Gabriel se hizo el amo mientas que los locales abusaban de las situaciones de Mumbrú en el poste bajo sin que se generaran espacios ni juego para los compañeros. El Asefa Estudiantes controlaba, podía correr y anotar fácil y pudo gozar de dos ventajas de once puntos, 34-45 en el minuto 18 y 43-54 al poco de empezar el tercer cuarto.

El partido no pintaba entonces nada bien para el Bilbao Basket y algo había que hacer para romper esa tónica que solo conducía a la derrota. Aunque Nikos Zisis también se puso con cuatro faltas, los hombres de negro dieron un paso adelante en defensa y provocaron unos minutos de esa anarquía en la que se suelen desenvolver tan bien. El Estudiantes se descompuso, forzó tiros y el Bilbao Basket encontró lo que necesitaba: un parcial de 11-0 que le puso de nuevo por delante con todo el último cuarto por jugar.

Entonces, el protagonismo cambió de manos. La defensa bilbaina hizo desaparecer a Germán Gabriel mientras en el otro lado surgió Lamont Hamilton. Que en estos tiempos en un partido dos pívots sean protagonistas es una noticia en sí misma por inhabitual. El neoyorkino soportó al Bilbao Basket en sus anchas espaldas durante todo el último cuarto, pese a ir algunos ratos con la lengua fuera, en complicidad con Raúl López. Vidorreta trató de aprovechar la ausencia del cuatro tirador del Bilbao Basket para ordenar defensas en zona y rodear a Hamilton, pero el genio de Vic no dejó de encontrar a su compañero que sumó once de los últimos 18 puntos de su equipo.

La sentencia a un duelo de gran nivel la puso Kostas Vasileiadis, que antes ya había destacado por su gran trabajo defensivo ante Carl English, el máximo anotador de la Liga hasta ahora. Como ocurrió ante el Barcelona con Moerman, Raúl encontró a otro compañero libre tras la línea de 6,75 metros, en este caso al griego, que clavó el triple que suponía la primera derrota de ese Asefa Estudiantes al que Txus Vidorreta ha devuelto las constantes vitales tras la peor temporada de su historia.

El triunfo del Bilbao Basket, tercero consecutivo, tuvo mérito y le llevó a conseguir el mejor inicio de su historia en la ACB. Nunca había estado 3-1 tras cuatro jornadas. Seguramente, llama más la atención ganar al Barcelona que al Estudiantes, pero la propuesta de los colegiales no desmerece en nada a la de los campeones. De hecho, si los de Vidorreta no ganaron en el Bilbao Arena fue solo por su desacierto en los últimos cinco minutos desde la línea de tiros libres, donde se dejaron muchos puntos. Los hombres de negro, por el contrario, contaron con un pívot (Hamilton) que anotó nueve de diez y que sumó en aquellas facetas que se le reclaman a un jugador interior. Algo que aún debe aprender Milovan Rakovic, a quien alguien debe recordarle que una de las obligaciones de un pívot es coger rebotes, sobre todo con ese corpachón. El equipo de Fotis Katsikaris está sufriendo en esa faceta. Ceder una media de doce rebotes por partido en la canasta propia es regalar posesiones extras a los rivales y reducir las posibilidades de cerrar antes los partidos. De momento, el Bilbao Basket ha sabido cerrar con éxito los últimos tres partidos y con tres victorias luce un +3 en su average particular. Pero alguna vez la moneda tendrá que caer de cruz.

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