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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Estatutos, la cuadratura del círculo



Los compromisarios discutirán le reforma de los Estatutos que propone Urrutia el 10 de junio

Los compromisarios discutirán le reforma de los Estatutos que propone Urrutia el 10 de junio

Seamos sinceros. En el abigarrado planeta fútbol el interés por los asuntos legales apenas sobrepasa lo que atañe a las Trece Reglas, las que regularon en origen la práctica de este deporte, y eso siendo generosos. El aficionado medio recela de los legalismos y apenas pone atención a los cambios de criterio que cada año convierten en un galimatías la regla del fuera de juego. Todo lo demás le sobra y tiende a minimizar no solo su trascencencia sino su expresión oral y escrita. Así ha convertido las suspensiones cautelares de las sentencias, tan habituales en los Comités españoles, en un ‘le han dado la cautelar’, que viene a ser en la jurisprudencia lo de ‘centra pierna derecha’ en la radiofonía.

El Athletic ha convocado para el dia 10 de junio una Asamblea extraordinaria que deberá aprobar, o no, el nuevo proyecto de Estatutos del club, que acaba de superar la fase de presentación de enmiendas. La Junta que preside Urrutia cumple así con su promesa electoral de abordar este árido asunto. Urrutia ya estuvo en la comisión que redactó la propuesta de Estatutos que presentó la anterior Junta, presidida por García Macua, y que no pasó el filtro de la Asamblea. Digamos que aquel proyecto acabó abatido por fuego amigo, o así.

La convocatoria de Asamblea no ha levantado pasiones, como tampoco la publicación del proyecto en la web oficial ha provocado un colapso en internet. Ya está dicho que los asuntos legales le importan más bien poco al aficionado medio al fútbol, que bastante tiene en su vida diaria como para, además, preocuparse de títulos, artículos y enmiendas. Al aficionado medio, del fútbol le interesa lo que hace su equipo en el campo cada domingo. Al socio medio le preocupa lo mismo que al aficionado y cuánto le van a subir la cuota cada año. Poco más. Las Asambleas de antes de la llegada de las cámaras de televisión morían un minuto después de que se fijara el porcentaje correspondiente de subida. En aquellos tiempos lo de ruegos y preguntas era cosa de dos o tres fijos de plantilla, y no ese remedo de salto a la fama en el que se ha convertido ahora. Luego están los fichajes, los traspasos, los árbitros y el entrenador, o sea, de lo que se habla en las barras de los bares y en twitter que, como dijo un día el gran Santi Segurola, vienen a ser lo mismo. En el caso del Athletic también tenemos lo de la mal llamada filosofía, pero eso tampoco entra en los Estatutos.

Estaría bien que el socio medio se preocupara más de estos asuntos estatutarios aunque solo sea porque el socio del Athletic es de los pocos que todavía puede disfrutar del privilegio de pintar algo en la vida de su club, pero el socio se conforma con expresarse cada cuatro años en las urnas y los domingos en la tribuna, como toda la vida.

Como los Diez Mandamientos, los nueve Títulos que conforman la propuesta de Estatutos se resumen en dos: los que regulan la Asamblea y las elecciones. Fue el asunto de la formación de la Asamblea el que tiró por tierra la propuesta de la anterior Junta. Pretender que los compromisarios resultaran elegidos por sorteo fue un ejercicio demasiado ingenuo para tanto colmillo retorcido. La nueva propuesta dice que aquel que quiera ser compromisario deberá ser avalado por solo tres socios, en lugar de los nueve actuales, pero acudiendo en persona a Ibaigane o dependencias que designe el club.
Tanto la idea rechazada como la que se propone ahora tienen sus pros y sus contras. Es verdad que el sorteo garantiza neutralidad y pureza, pero tan cierto como que el método no parece demasiado serio para formar uno de los órganos supremos del club. Mutatis mutandi sería como sortear los escaños del Parlamento entre todos los ciudadanos con derecho a voto. Introducir la obligatoriedad de que los avalistas acudan en persona a Ibaigane no añade una dificultad al candidato a compromisario y sí en cambio entorpece, cuando no imposibilita, la fabricación industrial de compromisarios por parte de la Junta de turno por el sencillo método de ir asignando nueve carnets a cada uno de sus futuros guardias de corps en las asambleas.

Y esto enlaza con una de las principal modificaciones en la regulación de las elecciones: el recuento de avales. La propuesta que se someterá a votación en junio establece que estos avales también deberán prestarse de forma presencial y, lo que es más importante, solo se contarán los estrictamente necesarios (un 3% del censo electoral) más 100, para prevenir que posibles nulidades impidieran al candidato alcanzar el número mínimo. Se acabaría por lo tanto con la competición por ver quién acumula más avales, que se había convertido en una especie de primera vuelta electoral y en un método magnífico para hacerse con una bolsa de carnets que convertía en poder fáctico a su poseedor.

La introducción de la figura del precandidato, obligado a registrarse como tal en Ibaigane con una lista mínima de seis directivos, limita también el campo de acción de oportunistas y buscadores de fama fugaz que aparecen siempre en los primeros compases de los procesos electorales.
La limitación del mandato a dos periodos (ocho años) para presidentes y directivos y la regulación de la presencia proporcional de mujeres en las listas son otras dos novedades a las que pocas objeciones se pueden plantear. Y lo mismo ocurre con el recorte del propio proceso electoral desde los 40 días actuales a los 22 o 25 que se proponen ahora.

Esta claro que el caballo de batalla de la reforma estatutaria es la formación de Asamblea y la Junta ha preferido allanar el camino permitiendo que quien quiera ser compromisario pueda seguir siendólo de una manera relativamente sencilla. Tal vez esta Junta hubiera logrado la cuadratura del círculo si hubiera introducido una limitación temporal al mandato de los compromisarios, del mismo modo que lo ha hecho para presidente y directivos. De haberlo hecho, probablemente dentro de ocho años como máximo, agotados los plazos de los compromisarios ‘de plantilla’, el Athletic estaría sorteando las plazas de la Asamblea por falta de aspirantes. Es una simple sugerencia fuera de plazo y de los conductos reglamentarios.

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