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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Euskal Selekzioa, urge un debate a fondo



ESAIT y la FVF han hecho un llamamiento para que no haya bengalas en el partido de la selección

ESAIT y la FVF han hecho un llamamiento para que no haya bengalas en el partido de la selección

Ya está aquí el tradicional partido navideño de la Euskal Selekzioa, llamada así tras un arduo, largo y absurdo debate, uno más de los que se dan en este país, que no condujo a nada. En este caso sí se habla con propiedad cuando se califica el partido como tradicional. La aparición navideña de la selección es, en efecto, una tradición más dentro del calendario festivo de esta época del año, equiparable en algunos términos al mercado de Santo Tomás o a los cotillones de Nochevieja…y es que aquí, entre nosotros, todo tiende al botellón.

ESAIT, la plataforma que lleva casi veinte años abogando por la oficialidad de las selecciones vascas, lo explicó con pocas y precisas palabras en su última comparecencia pública: “Este partido se ha convertido en un desfase”, dijeron sus portavoces. Para tratar de corregir la situación, ESAIT ha hecho un llamamiento a la cordura pidiendo que no se usen bengalas ni otros artefactos, y ha organizado para la mañana del partido una excursión reivindicativa al Pagasarri como saludable lenitivo a la txozna y el jaialdi de anteriores ediciones. Su mensaje no puede ser más claro, otra cosa será lo que hayan captado sus destinatarios.

Pero el exceso de alcohol no es el único responsable de que este partido se haya convertido en el desfase que dice ESAIT. No hace falta remontarse a aquel histórico partido contra Irlanda de 1979, que significó la reaparición de la selección después de la dictadura de Franco, para observar la deriva. Lo de hoy en día nada tiene que ver con aquella explosión de ilusión colectiva, reivindicación y sentimiento que significó aquel partido. Lejos de evolucionar, la selección de Euskadi, sus apariciones más bien, han degenerado en un espectáculo que no hace ningún favor a la reclamación de oficialidad ni al prestigio del equipo.

Y esa degeneración tiene mucho que ver con la actitud de un público cada vez más joven y más interesado en la juerga que en el fútbol, pero también con lo que desde las instancias competentes se le está ofreciendo. El partido anual de la selección es un eficaz recurso recaudatorio para la Federación Vasca, que con espíritu mercantil, optimiza la relación de ingresos y gastos, escatimando en seguridad, por ejemplo, lo que favorece lo que después ocurre en el campo, y elige rivales con cada vez más escaso cartel, aunque en su descargo hay que admitir que ni las fechas ni las circunstancias del fútbol local y mundial son las idóneas para encontrar rivales atractivos.

Aquella ilusión colectiva de 1979 se ha estrellado en la cruda realidad actual, una muralla de contradicciones, falta de interés político, impedimentos e intereses contrapuestos, coronado por la afilada concertina de una legislación que prohibe el paso a cualquier selección que no sea la española. Y lo peor no es que haya alguien empeñado en derribar esa muralla a cabezazos sino que da la impresión de que algunos se sienten bastante cómodos viendo pasar la vida sentados a su sombra.

Si nos quedamos con lo positivo de este partido, hasta los más contrarios a la existencia de selecciones al margen de la española tendrán que admitir que la pervivencia de este partido constituye una prueba de que estamos ante una reivindicación sentida por un amplísimo sector de la sociedad. Nada queda de aquellos partidos de la selección de Murcia, Castilla La Mancha, o de Navarra, nacidos en su día de la nada al calor de una moda o por una evidente motivación política, y olvidados rápidamente en medio de la indiferencia general. Solo pervive el partido de la Euskal Selekzioa; con todos sus defectos, pero ahí sigue.

Pero la pervivencia de este partido en sus condiciones actuales solo conduce a la frustración permanente y a una paulatina devaluación de su significado. Ha llegado la hora de replantearse muy seriamente todo lo relacionado con la reivindicación de la presencia de Euskadi en el concierto deportivo internacional, empezando por una autocrítica muy seria de todos los agentes implicados. Cuando después de tres décadas el resultado es cero, parece obligada la reflexión. El fútbol es el deporte más mediático, pero tampoco le han ido mejor las cosas a Euskadi en sambo, surf, sokatira o pelota, por no hablar de la inacción más absoluta en lo relacionado con la formación de un Comité Olímpico propio.

Es evidente que desde el Gobierno de Madrid se han puesto todas las trabas posibles, pero tampoco las insitituciones vascas han tenido la oficialidad en las primeras páginas de su agenda, tal vez porque siempre habrá asuntos más urgentes o porque el bloqueo legal es inabordable a día de hoy. Para empezar, las Federaciones Vascas son solo un apéndice de las Españolas, un eslabón entre éstas y las provinciales en atención a la configuración del Estado de las Autonomías, con directivos que pertenecen a unas y a otras al mismo tiempo.

Estamos ante una pura cuestión de voluntad política que requiere de un consenso previo que brilla por su ausencia. El debate que hubo hace un par de años por el nombre de la selección es uno de los episodios más lamentables y sonrojantes de la historia reciente de este país. ¡Cómo vamos a reivindicar nada si no nos podemos poner de acuerdo ni en cómo se llama!

A la espera de que nos aclaremos, nos queda esta tradición navideña de nuevo cuño, con sus tradicionales debates previos en ETB, sus tradicionales post en blogs como éste, y su tradicional olvido hasta que los anuncios de turrón nos anuncien el año que viene que la Navidad ya está aquí y con ella el partido de la selección y sus tradicionales buenos deseos, como corresponde en tan señaladas fechas.

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2 Comentarios

  1. Añado algunos temas más para el debate:

    No puede ser que cuando jugadores dejan a “malas” el Athletic estos no vuelvan a jugar con al Euskal Selekzioa (Lizarazu, Javi Martinez y Fernando Llorente) entiendo que porque los jugadores ya no quieren jugar, lo otro sería gravísimo, no pasa así en el caso de jugadores que dejan a “malas” la Real (Etxeberria, Illarramedi), y por supuesto esto no pasa en ninguna selección del mundo.

    No puede ser que la Euskal Selekzioa tenga 2 entrenadores uno del entorno realista y otro que tienen que estar en el organigrama del Athletic y cuando deja el organigrama tiene que abandonar la selección (Javier Irureta)

  2. Creando tradición, folklore… estoy de acuerdo JCL, de momento es lo que hay. Por supuesto que sin la voluntad política, hace más difícil la materialización del objetivo: selección oficial ya!, pero conviene plantearse a nivel social que hacer/ hacemos para empujar, para sumar, ayudar en definitiva, a ese objetivo.
    El otro día 20.000 personas en San Mames, sin movidas, sí, pero floja entrada. Los precios entre otras muchas cosas, no ayudaron. Por este camino no veo futuro. Es una pena porque hay mucho nivel en nuestro deporte y el futbol es a quien más gente mueve.
    En mi humilde opinión, los deportistas, sobre todo los profesionales, esperan a que se muevan los políticos. Algunos políticos esperan a que les empuje la sociedad y otros se hacen los remolones, por describirlo suavemente. Los periodistas cuentan la historia de esta tradición y pocos metéis el dedo en el ojo. Mientras tanto nosotros leemos/vemos/oímos las pachangas esperando a que se muevan los deportistas y tengan voluntad algunos políticos y se organicen todos. Como para no echarse a la bebida!
    Sinceramente no veo que la oficialidad pueda materializarse si no es a través de la independencia. De la creación de un estado. Por lo tanto, si queremos la oficialidad de nuestra selección a corto plazo sólo veo la necesidad de apoyar, como mínimo, el derecho a decidir que por pura democracia nos corresponde como nación.
    Si quieres gestionar las fichas federativas y por ende llevar a cabo la organización de eventos deportivos internacionales y oficiales, (Espaniarrak ongi etorri!) y tener representación en los deportes que quieras, en las competiciones que te clasifiques, corregirme si me equivoco, no puedes llevarlo a cabo en este estado de las cosas. Hay que cambiarlo.
    El deporte vasco (deportistas profesionales y amateurs + clubes/empresas/federaciones y/o asociaciones deportivas + periodistas deportivos, pueden ser claves para ayudar a posibilitar ese cambio.
    Y el pueblo, qué? No podemos seguir mirando como si esto no fuera con nosotros.