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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

¿Qué fue del jugador número 12?



El fútbol comercial que padecemos está acabando con el fútbol que descubrimos un día en nuestra infancia y del que nos enamoramos para siempre. Lo que ocurrió en San Mamés en la última jornada de Liga merece una reflexión aunque solo sea para que seamos conscientes de que estamos asistiendo a un cambio que si nadie lo remedia antes de que sea demasiado tarde, acabará con el fútbol tal y como lo conocimos y lo transformará, si no lo ha hecho ya, en un espectáculo de consumo, huérfano de pasión y ajeno a los valores que hicieron este deporte el más seguido en todo el mundo.

Un día, ya muy lejano, fuimos aficionados; después, nos convirtieron en espectadores y ahora estamos a punto de ser simples clientes o algo peor, figurantes, secundarios sin papel, mero atrezzo para que las gradas luzcan repletas de gente en la televisión. El día en el que lo de los hologramas esté al alcance de cualquiera (el Bayern acaba de dar una rueda de prensa utilizando esta técnica) sobraremos hasta como decorado; nos sustituirán por dibujos hechos en el ordenador y sonido ambiente pregrabado, como las risas enlatadas de las series americanas. Los aficionados de bota y bufanda dejarán paso a los monigotes de playstation. Así, el realizador de televisión podrá hacer sus propios mosaicos en las gradas.

El fútbol de sudor y pasión, barro y taco largo, donde las figuras lo eran porque eran capaces de hacer en el campo cosas que el resto no alcanzaba, ha dado paso a un deporte parecido solo en el reglamento,  en el que las figuras, llenas de tatuajes y peinados raros, brillan más por sus cambios de look, por las novias y los coches que nos enseñan en los diarios deportivos (¿qué fue de ellos?) y por los colorines de unas botas magníficas para el marketing pero pésimas para sujetarse sobre el siempre perfecto verde, como se puede comprobar en los constantes resbalones de quienes las calzan.

Se acabaron las señas de identidad. Se acabaron los terrenos secos y pelados del sur y el barrillo perpetuo de los del norte, el estilo propio de cada zona y de cada país. Antes sabías que el Sevilla no tenía ninguna oportunidad en San Mamés en diciembre; ahora el Sevilla puede venir con tres rusos, dos suecos y un alemán; cuéntales a esos algo de la escuela andaluza y de Campanal  Antes sabías de dónde era un equipo solo viéndole jugar y organizarse en el campo. Vete ahora a distinguir un equipo italiano de uno inglés entre tanto tatuaje.

Nos están vendiendo un fútbol plastificado, sin alma, pasteurizado y liofilizado, tan digestivo como insípido. Hay que digerirlo rápido porque hay fútbol todos los días de la semana, sin tiempo para asimilar un partido, sin tiempo para el descanso de los protagonistas. Lo que antes era un acontecimiento que ocurría cada quince días, ahora es una rutina diaria. La caja registradora tiene que funcionar todos los días.

Todo está organizado y pautado. Han inventado las gradas de animación, ese triste sucedáneo de lo que antes conocíamos como general, para que en todos los campos se repitan las mismas rimas con las mismas musiquillas. A tope con Guantanamera,  desde Rosario hasta Kiev. Todo en orden. Decidme qué se siente.

El Athletic también está cayendo en este modelo. No hay más que ver la evolución que está experimentando San Mamés. Y no se trata de hablar de la animación o de su ausencia. Eso es solo la espuma de una corriente más profunda. Lo que ocurrió el pasado domingo en el campo fue demoledor para quienes todavía defienden el carácter diferente del Athletic como club y de su cuerpo social. Si al menos sirviera para abrir los ojos a tiempo, hasta podría darse por bien empleado.

Por supuesto que cada uno es muy libre de entrar o salir del estadio cuando considere oportuno y de comportarse como le parezca más conveniente, para eso paga y el cliente siempre tiene razón. Pero del aficionado se esperan otro tipo de respuestas, más acordes con la ceremonia que se está oficiando en el césped, con más protagonismo en el desarrollo del partido.

Filias y fobias al margen, se despedía al tercer portero que más partidos ha jugado en la historia del Athletic, y hablar de porteros y de historia del Athletic son palabras mayores. Es un hecho que Iraizoz no ha conectado con el público durante estos diez años y que siempre ha vivido bajo sospecha para una parte de afición, pero una década en la portería, 392 partidos jugados, merecían al menos un respeto, especialmente en una comunidad como la rojiblanca, tan celosa de sus cosas. El ramo de flores a Pichichi de los equipos que visitan San Mamés por primera vez es una tradición que muchos quisieran para sí. Pero un club capaz de mantener una ceremonia como esa, tan importante en su sencillez, entra en una flagrante contradicción noventa minutos después, dejando prácticamente solo al que ha sido su portero los últimos diez años.

Es verdad que el resultado no ayudaba y que la frustración fue grande. Pero es que con el equipo volcado en busca del gol que le daba medio billete para Europa, cientos de espectadores abandonaban el campo a falta de más de cinco minutos, absolutamente indiferentes a lo que se estaba dirimiendo, como si la cosa no fuera con ellos, renunciando a jugar su papel de jugador número 12, tantas veces decisivo en el fútbol. A lo peor es que eso del jugador número 12 ya empieza a ser solo una antigualla, como cuando las camisetas iban del 1 al 11 y no llevaba un nombre escrito en la espalda porque la camiseta era de todos y la vestíamos en nuestra imaginación; no nos hacía falta comprar una en la tienda para sentir los colores porque tampoco las vendían, claro. Al campo se iba con gabardina, porque en invierno, en Bilbao, llovía.

 

 

 

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5 Comentarios

  1. Perfecto el análisis, Juan Carlos.
    Perdido el punto romántico, si se quiere, el espectáculo como tal no me resulta atrayente.

    PD Puedes ver que años después sigo comentando 😉

  2. Amén

  3. El colista de primera ha sido el equipo con má extranjeros de la historia , 27 ha tenido el Granada está temporada , todo para que saquen pasta los agentes moviendo jugadores #odioeternoalfutbolmoderno .

  4. Ir a San Mamés de crío tenía algo de ritual, de mágico. Te pasabas la semana aguardando impacientemente al domingo, contando los días, las horas……37 años después, más de 25 como socio, tengo que buscar motivaciones para acudir al campo.
    Ya sé que me diréis que es la monotonía del matrimonio, pero siento un profundo desapego por ese fútbol de Primera, como los llamábamos antiguamente y no Liga BBVA, Santander o Voltarol Emulgel…..Mis sentimientos por el Athletic Club nunca cambiarán, pero todo lo que rodea a este deporte me empieza a aburrir y hastiar. Por eso, sigo buscando refugio en los campos de Regional, en los que también me crié y sigo encontrando algo de aquella esencia del fútbol, cuando acudía de la mano de mi aitite a La Florida.
    Aún así, confío que un día un ‘tsunami’ se lleve toda esta mierda que nos están imponiendo desde los diferentes organismos que rigen este deporte, y volvamos a disfrutar de una jornada simultánea el domingo a las cinco, seguida con interés y emoción en algún carrusel radiofónico.

  5. Habría que hacer como en él colegio. Hasta que no pite él arbitro no se va nadie a no ser que tenga un parte medico. Da igual los atascos. Yo desde que salgo de sanma hasta que llegó a Victoria tardo una hora y me da igual él trafico. Él athletic necesita a su gente en él minuto 1 y en él 90. Da igual que él marcador sea 1-0 que 0-8. Y uno de los problemas de Sanmames es que ira mucha gente, pero la media de edad cada vez esta mas cerca a la media de un geriátrico. Ningún veinteañero mileurista puede ser socio del athletic si quiere hacer 3 comidas al dia. Entonces convertimos a los socios del athletic en ricos y viejos. Gente que puede saber cuanto cobra él crack del equipo visitante o quien es la novia de nuestro extremo goleador, pero no saben como se llaman las personas que se sientan a su lado, todo el rato pendiente del movil cuando el arbitro para el juego. Pero no pasa nada, la foto en él campo ya esta subida a instagram. Ahora a esperar likes. Ya aplaudir y animar a mi equipo otro dia.
    Y esta genial vender lo del hijo que va con el aita ver el partido los domingos. Pero luego ese hijo tiene 20 años y no hace lo mismo cuando va al campo con la cuadrilla que cuando va con su padre. Es un equipo tan familiar que ahora solo hay abuelos.

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