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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Fusilamiento en palacio



El Real Madrid machacó al Bilbao Basket con dieciocho triples. Foto ACB

El Real Madrid machacó al Bilbao Basket con dieciocho triples. Foto ACB

El Bilbao Basket se mostró contemplativo en defensa y el Real Madrid le castigó con 18 triples

Fue algo premonitorio. En la primera jugada del partido, Rudy Fernández anotó el primer triple del Real Madrid. A partir de ahí, al Bilbao Basket le llovieron siete más en el primer cuarto y 18 en todo el partido en lo que supone un récord de anotación en la Liga Endesa desde que la línea de tres puntos se retrasó a 6,75 metros del aro. Después del partido y de la primera derrota de los bilbainos en los seis últimos enfrentamientos, Fotis Katsikaris comentó que era imposible ganar a un rival con ese nivel de acierto y negó que su equipo hubiera jugado al fallo del enemigo.
Pero las imágenes hablan por si solas. Los 18 triples del Real Madrid aparecen recopilados en un video en la página web de la ACB y se aprecia que muchos de esos lanzamientos carecieron de una oposición cercana. Luego también dijo Katsikaris que querían proteger la zona para evitar penetraciones y eso ya se acerca más a la realidad de lo que pasó. Con distintos dispositivos zonales y una defensa individual muy conservadora, que se tragó numerosos bloqueos indirectos, el Bilbao Basket invitó a tirar de lejos a su rival y éste aceptó el reto. Y eso que el fusilero madridista más cualificado, Jaycee Carroll, no apareció hasta el final.
Pese a que el técnico griego había manifestado su deseo de controlar los primeros minutos y evitar que el Real Madrid cogiera ese ritmo demoledor que le hace estar aún invicto, al cabo del primer cuarto los de Pablo Laso habían sumado 24 de sus 28 puntos de tres en tres. Sin embargo, los bilbainos seguían en el partido, más cuando mediado el segundo parcial igualaron a 33. En ese momento, tenían que haber dormido el partido, haberlo trabado. Pero tampoco lo consiguieron. Entre Martynas Pocius, 15 puntos en ese cuarto, y Felipe Reyes, ocho, estiraron la diferencia antes del descanso al aprovechar un rato de debilidad de los hombres de negro, que habían jugado unos buenos minutos con Roger Grimau como base improvisado.

Ya se sabe que el Real Madrid no espera a nadie, que si no se le cierran los espacios jugadores como Llull o Rudy son letales. Con doce puntos de desventaja, la segunda mitad fue un quiero y no puedo por parte del Bilbao Basket. Los jugadores de Katsikaris no se entregaron, tuvieron momentos de lucidez ofensiva, pero mostraron muchas debilidades en defensa. Los blancos siguieron moviendo el balón con mucha facilidad y tirando a la mínima oportunidad. Los vizcainos no podían contrarrestar tal avalancha porque ellos sumaban de dos en dos y no siempre y no conseguían provocar que su rival tuvieran que alargar sus posesiones.
Además, el Bilbao Basket se manejó con solo siete jugadores. Ni siquiera las bajas de Raúl López y Adrien Moerman llevaron a Katsikaris a abrir una ventana de más minutos a Fran Pilepic y Mamadou Samb. Así era imposible elevar la intensidad, asumir más riesgos porque, de forma inconsciente, el jugador tiende a guardar fuerzas que le van a hacer falta más adelante en este tramo de la temporada en que el calendario se ha apretado. Aún así, el Bilbao Basket logró colocarse a diez puntos con todo el último cuarto por delante, pero el Real Madrid no perdió el control porque siempre guardaba un triple en su variada munición y el ataque bilbaino solo apostaba por los balones interiores. Un dato ilustrativo: los tres estadounidenses del conjunto blanco solo llevaban dos puntos al inicio del último cuarto. Y aún así, 98 puntos facturaron los de Laso, algo que en tiempos pretéritos habría sido impensable.
El Bilbao Basket ganó el año pasado en el Palacio de la Comunidad por 90-93, pero ahora no está preparado para seguir ese ritmo de más de 20 puntos por cuarto. La derrota en el Palacio de los Deportes entraba dentro de lo previsto, pero dio la impresión de que los hombres de negro nunca tuvieron demasiada fe en la victoria. Al final, la lucha fue estéril, aunque para el recuerdo quedó un soberano tapón de Hervelle a Begic que demostró que el belga ha vuelto por sus fueros. El coliderato de la Liga Endesa tendrá que esperar porque mañana mismo aguarda en Charleroi el Spirou, un choque que el Bilbao Basket afrontará con poco tiempo de recuperación. Algunos jugadores han acumulado muchos minutos en las citas recientes y eso supone un riesgo para encarar un encuentro que puede acercar a los bilbainos al Last 16 de la Eurocup.
Según parece, la confianza en Fran Pilepic es mínima y solo los problemas económicos frenan la posible llegada de un jugador que pueda llenar minutos en el perímetro. Entonces, Katsikaris tendrá que encontrar la manera de que el croata se sienta útil en los minutos de que disponga porque no se puede afrontar una temporada y tres competiciones a pleno rendimiento con solo nueve jugadores. La derrota ante el Real Madrid, el fusilamiento sufrido en el Palacio, son un mal menor en estos momentos; lo otro puede condicionar el futuro si no se encuentra la manera de repartir mejor los esfuerzos.

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