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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Haciendo el ridículo



El auto del juez Pedraz emitido tras la final de 2009

El auto del juez Pedraz emitido tras la final de 2009

Nada menos que dos Secretarios de Estado comparecieron ayer para mantener encendida la llama que prendió nada menos que el Gobierno con el comunicado emitido instantes después de que se produjera en el Camp Nou lo que todo el mundo esperaba que se ocurriera, entre otras cosas porque ya era la tercera vez y porque los mismos que se indignaron tanto, fueron los que anunciaron lo que iba a pasar en el momento mismo que acabaron la semifinales de Copa hace más de un mes y supieron quiénes serían los equipos protagonistas de la final.

Nada menos que dos Secretarios de Estado se vieron en la tesitura de sostener la falacia y, obligados por el cargo y por el sueldo, se pasaron casi media hora tratando de explicar lo inexplicable.

Todos sabemos que quien menos razón tiene es el que más argumenta. En cualquier discusión que se soluciona con un monosílabo, quien tiene las de perder es capaz de recitar el cantar del Mío Cid con tal de no dar su brazo a torcer.

Los dos Secretarios de Estado recurrieron a una panoplia de leyes, decretos, reglamentos y artículos, desde la FIFA a la FEF, pasando por la UEFA o el Código Penal para apoyar su penoso discurso; todo para no decir nada, porque nada podían decir.

Lo tenían muy fácil si hubieran querido cerrar el asunto. El juez Pedraz, de la Audiencia Nacional, se lo explicó en 2009 en un solo párrafo. Es el siguiente, copiado literalmente: «Al efecto, la pitada efectuada durante la llegada de Rey, durante la interpretación del himno nacional, así como la colocación de pancartas con el lema ‘good bye Spain’, están amparadas por la libertad de expresión, y no pueden considerarse difamatorias, injuriosas o calumniosas, ni mucho menos que propugnen el odio nacional o ultraje a la Nación; no siendo merecedoras de reproche penal, teniendo además en cuenta el principio de intervención mínima«.

La conclusión de la reunión de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte,  fue que no podían concluir nada porque nada había que concluir, así que pasaron el trago pidiendo, recabando, inquiriendo, preguntando a los dos equipos, a la Federación, a la Guardia Urbana, a la Policía y a todo bicho viviente en general, información añadida antes de emitir una sentencia.

Si todavía queda un gramo de sensatez, es de esperar que esa petición de información añadida sea el primer paso para que la cosa se vaya diluyendo en el tiempo, se olvide y el expediente acabe archivado en una papelera. Seguir adelante con esto es, además de ridículo, el mejor  sistema para que la próxima final que jueguen estos dos equipos, el Gobierno se vea en la tesitura de incluir los silbatos, tanto los de plástico como los metálicos, en la lista de armas prohibidas, y decretar la ilegalización y cierre preventivo de las tiendas de chuches y jugueterías. Claro que, pensándolo bien, tampoco nos extrañaría tanto si lo hicieran.

 

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  1. Jo vaig estar allí | Josu Orbe - […] Zelaira sartu bezain pronto dena prest taldea animatzeko; beroketatik hasi eta “referee-ak” partida amaitutzat eman arte. Baita txistua jotzeko…