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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Historias para discutir: Monreal



Monreal en su última visita a San Mamés con el Málaga. Foto MITXI

Monreal en su última visita a San Mamés con el Málaga. Foto MITXI

El presunto fichaje frustrado de Monreal, una comida de cuatro amigos en Bilbao y una entrevista de Llorente han sido los tres últimos focos de debate en torno a este Athletic condenado a estar siempre en el ojo de un huracán más virtual que real. El asunto de Llorente, con la coda de su reunión en Ibaigane con Josu Urrutia, no da más de sí, y lo de la comida de Bielsa, Valdano, Zubizarreta y Segurola solo sirve para establecer la medida de cierto periodismo deportivo en este país. Basura.

El presunto fichaje frustrado de Monreal tiene más recorrido, aunque tampoco tanto como quisieran quienes pretender hacer un casus belli de este asunto. La historia queda coja porque solo conocemos una versión: la del Málaga. Ni el Athletic ni el jugador se han pronunciado desde que el pasado verano comenzaron los rumores sobre su posible fichaje.

Hay quien asegura que fue Bielsa quien pidió la contratación de este jugador, algo difícil de probar porque el técnico no ha dicho absolutamente nada y su interlocutor (se supone que Urrutia o Amorrortu), tampoco, ni en público ni en privado. Si de algo han hecho alarde los responsables del Athletic en estos dos últimos dos años, es de su extrema discrección y más en temas de este tipo.

Partimos pues de una premisa tan endeble como la oferta de 20 millones de la Juventus por Llorente en agosto, una afirmación que la opinión pública ha acabado dando por buena a fuerza de repertirse, sin que a día de hoy nadie con autoridad la haya confirmado y a pesar de que el Athletic la ha desmentido.

El caso de Monreal es distinto porque es evidente que el Málaga sí ha contado su versión: la que dice que ante una oferta del Arsenal planteó al Athletic la posibilidad de hacerse con el jugador a un precio similar e incluso inferior en alguna de las combinaciones que presentó a Ibaigane el club andaluz. Dando por buena la fuente, el precio final del lateral rondaba los 13 millones de euros, siete menos que los 20 de su cláusula, que al parecer exigieron los andaluces en septiembre.

Llama la atención, por lo inhabitual, el interés del Málaga por vender a su jugador al Athletic, lo que al fin y al cabo significa reforzar a un rival directo con el que se va a encontrar al menos dos veces al año.

En cuanto al precio, si es verdad que el Athletic ofreció en su día 10 millones y la última demanda del Málaga ha sido de 13, estamos en una diferencia real bastante más importante que lo que aparentan esos tres millones que, a primera vista, pueden sonar a tan poco.

En cualquier caso a la hora de valorar un fichaje hay que manejar dos baremos: el económico y el deportivo y está claro que al Athletic no le han salido las cuentas en las cifras que se han manejado a última hora. Otra cosa es que la entidad rojiblanca no se decidiera a dar el paso cuando las dudas del jeque que aporta dinero al equipo de Martiricos puso a su plantilla prácticamente de saldo. Pero pocos confiaban entonces en que el Bayern se descolgara pagando los 40 millones de Javi Martínez.

Se podrá discutir si Monreal vale esos trece millones o no, o si el Athletic tiene una necesidad perentoria de cubrir ese puesto o puede seguir tirando a la espera de la cantera. Es una discusión muy futbolística, o sea de muy improbable resolución en un sentido u otro. Es indudable que Monreal mejoraría el nivel deportivo, pero es discutible que esa mejoría merezca la pena a un costo de trece millones, a los que habría que añadir una ficha que sería de las más altas del vestuario. Habrá quien defienda la idea del reforzamiento inmediato del equipo, y más tras las últimas salidas, y quien sostenga que el Athletic debe hacer hincapié en su apuesta por la cantera. Y las dos posiciones podrán recurrir a un amplio argumentario.

Pero la discusión se queda sin recorrido cuando reparamos en el silencio del jugador. Si Monreal hubiera mostrado un mínimo interés en recalar en el Athletic, a estas horas ya sería rojiblanco. Esa es la clave que resume esta historia y que derivaría la discusión hacia el abrupto terreno del amor a los colores, la profesionalidad, el sentimiento de pertenencia y todas esas cuestiones tan largamente debatidas durante todos estos meses.

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Un comentario

  1. Es un resumen perfecto, Juancar. Coincido plenamente.

    La clave está en si el jugador, en caso de haber igualado el Athletic la oferta del Málaga, hubiese preferido venir a Bilbao.

    Me temo que no. Primero, porque ya dijo en verano que le gustaría jugar Champions, segundo porque como llame a alguno de los navarros que huyeron saltando vayas no creo que se lo recomiende y tercero porque el coste que estamos pagando como consecuencia de la campaña de linchamiento al Athletic que encabezan los amigos de Llorente no favorece, ahora mismo, que nadie quiera recalar en un Club que algunos dicen que es una cárcel.

    Lo de la comida de los cuatro magníficos, lamentable. Entendí el cabreo de Segurola el otro día. Y el tal JJ Santos, cuando respondió a Santiago, se retrató como lo que es. Y no adjetivizo por respeto al dueño de este kiosco.