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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Huracán Hamilton



Hamilton olvidó su fallo en el último partido con una gran estadística ante el Murcia. Foto BB

Hamilton olvidó su fallo en el último partido con una gran estadística ante el Murcia. Foto BB

El Bilbao Basket buscaba un pagano de sus dos derrotas consecutivas en la última jugada del partido y el UCAM Murcia fue el pardillo que pasó por el Bilbao Arena para sufrir los deseos de revancha de un equipo que, con fuego en los ojos, quería espantar la posibilidad de entrar en una dinámica de derrotas justo cuando más había elevado las expectativas entre sus aficionados. Decíamos aquí tras el derbi ante el Caja Laboral que los hombres de negro deberían evitar llegar a finales igualados, por si era cierto el cambio de tendencia observado en estos últimos choques. Pues bien, su último partido no ha dejado lugar a las dudas ni a la emoción.

El Bilbao Basket ya ganaba por 10-2 cuando se llevaban poco más de tres minutos de juego y del UCAM Murcia, la segunda peor defensa de la competición, no hubo más noticias en Miribilla. Lamont Hamilton, como si se culpara de la derrota en Gasteiz, salió en modo destructor y convirtió en liliputiense al juego interior del equipo de Óscar Quintana, que ya de por sí no destaca por su fortaleza y altura. El pívot de Brooklyn anotó los seis primeros puntos del Bilbao Basket y empezó a firmar canastas de todo tipo que contribuyeron a romper el partido. Con quince puntos de ventaja ya en el primer cuarto (30-15), la única incertidumbre era ya la cuantía de la diferencia de puntos, importante en la lucha por la Copa.

El UCAM Murcia, blando en defensa y sin ninguna fe en sus posibilidades, apenas amagó en el inicio del segundo cuarto, apoyado en un Berni Rodríguez que, tras 16 años en Málaga, se ha redescubierto como referencia anotadora a la vera del Mar Menor. Pero como Hamilton seguía a lo suyo dentro y en los alrededores de la zona, el Bilbao Basket pudo recomponer su figura y conducir el partido sin ningún agobio y con Hervelle haciendo de perfecto escudero de su compañero. Lo que no cogía el estadounidense, se lo quedaba el belga. Lamont Hamilton solo se contuvo cuando Katsikaris le mandó al banquillo a descansar con 22 minutos de juego, 17 puntos, 8 rebotes, 5 asistencias, 2 robos de balón y 2 tapones en su zurrón. Sus 32 puntos de valoración global le colocaron, a falta de los dos partidos del jueves, como mejor jugador de la jornada y demostraron de nuevo que el neoyorkino ha sido un robo en el mercado de fichajes. Fue como un huracán que barrió al UCAM Murcia sin ninguna misericordia.

Sin emoción por el resultado ya que la diferencia se estabilizó en torno a los veinte puntos y los equipos se dedicaron a cambiar canastas, el partido sirvió para que Fran Pilepic, en el centro del debate por su escasa participación, buscara ese sitio en la rotación que le haga útil para el equipo y para que todo el Bilbao Basket engordara sus cifras estadísticas. La más destacada, esos 132 puntos de valoración global que suponen un récord del equipo bilbaino en la Liga ACB por encima de los 120 logrados contra el Obradoiro hace tres temporadas. Ya se dijo tras la derrota en Gasteiz que este apartado numérico, que se limita a contabilizar aciertos y errores sin atender a los momentos del juego en que se producen, es generalmente mentiroso. Contra el UCAM Murcia esa cifra confirmó la impresión de absoluta superioridad que dejó un partido en el que el Bilbao Basket se equivocó poco y cuando lo hizo, supo corregirlo.

El bilbaino Sergio Sánchez gozó de un par de minutos de juego en los que tuvo tiempo de anotar su primer punto en la Liga Endesa y, precisamente, un triple de Pilepic selló la victoria por 23 puntos (98-75), la séptima mayor renta y la octava mayor anotación en 298 partidos en la Liga Endesa. Son ya nueve victorias y un average general positivo de 72 puntos que dejan al Bilbao Basket en la cuarta posición y en el quicio de la puerta de la Copa. Habitualmente, un balance así suele ser suficiente para estar en el torneo que premia a los ocho mejores de la primera mitad de la competición, pero esta temporada, el Real Madrid al margen, la igualdad es grande y hay que sumar un triunfo más para asegurar la clasificación. El siguiente obstáculo será ese Blusens Monbus que también pugna por la Copa gracias a su excelente trayectoria. Para los despistados, el conjunto compostelano ha ganado en las canchas del Unicaja, el Caja Laboral y el Barcelona, tres equipos de Euroliga, perdió casi en la última jugada en Valencia y tuteó al Real Madrid. O sea, que pocas bromas con los gallegos, como ya se ha encargado de advertir Fotis Katsikaris.

El Bilbao Basket tiene cuatro oportunidades para lograr esa victoria que le coloque en la cita de Gasteiz. Hacerlo ante el Blusens Monbus puede provocar unas Navidades felices y facilitar la intención del técnico heleno de descargar físicamente a sus jugadores en la recta final de la primera vuelta. Además, el club presentará mañana su acuerdo con Uxúe Bioenergía, su nuevo patrocinador para las próximas cuatro temporadas. En apenas un mes, el Bilbao Basket ha pasado de los negros presagios a una realidad gozosa que le sitúa en una óptima posición en lo deportivo y con un importante colchón en lo económico que le permitirá hacer frente a los compromisos aplazados con la plantilla y a planificar un futuro en el que tendrá que apretarse el cinturón, pero que se presenta más halagüeño de lo que se temía hace unas semanas.

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