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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Irreconocible, inasumible



El Uxue Bilbao Basket se despidió prácticamente de la Eurocup tras su derrota en Riga

El Uxue Bilbao Basket se despidió prácticamente de la Eurocup tras su derrota en Riga

Resulta difícil tragar, asimilar, asumir la derrota del Uxue Bilbao Basket en Riga por la manera de perder, por el momento en que se produce y por las consecuencias que puede traer. Y resulta fácil de explicar: el equipo bilbaino tocó fondo en sus prestaciones esta temporada y el VEF Riga, un buen equipo de una liga menor como es la de Letonia, le pasó por encima. Ni más, ni menos. El Uxue Bilbao Basket protagonizó uno de los peores partidos que se le recuerdan, seguramente el peor de la era de Fotis Katsikaris, y quedó a las puertas de la eliminación de la Eurocup, el que estaba considerado el principal objetivo del club para esta temporada tras la que muchos soñaban con retornar a la Euroliga. Aún es posible salvar los muebles, pero el Uxue Bilbao Basket necesita ganar los cuatro partidos que le quedan en esta fase y contar con la complicidad de otros resultados.

Vistas las prestaciones del equipo en la capital báltica, cabe preguntarse cuándo y por qué empezó la descomposición, esta estrepitosa caída que ha convertido al Uxue Bilbao Basket en todo lo contrario de lo que era hace un mes y medio. En un partido que tenía el calificativo de final, el equipo orgulloso, aguerrido, belicoso y determinado que habían sido los vizcainos en ocasiones similares no apareció por ningún lado. Al revés, el Uxue Bilbao Basket careció de recursos físicos y tácticos para oponer resistencia a la sencilla propuesta del VEF Riga que hizo, literalmente, lo que quiso. Cuando las piernas no responden, hay que encontrar la manera de que el equipo no sea vulnerable. Porque no siempre las piernas van a responder, como se está comprobando. En este sentido, el choque de Riga fue decepcionante y frustrante porque se manifestaron, cuando no se acentuaron, los mismos defectos observados en citas recientes.

La defensa del Uxue Bilbao Basket fue un desastre absoluto. Pese a que no asumió riesgo alguno, los letones lograron 99 puntos, casi 20 más de lo habitual en ellos. Si nadie es capaz de frenar a su par en el uno contra uno, provocar cambios y desajustes defensivos ante un rival que coloca a todos sus jugadores alrededor de la línea de tres puntos no conduce a nada. Si un base no puede parar a un base, ¿cómo un pívot va a parar a un base, o un base a un pívot? El VEF Riga tuvo el partido que quería y lo aprovechó, partiendo de lo básico: el uno contra uno. No es que los bálticos anotaran 13 triples con un gran porcentaje de acierto, sino que anotaron casi las mismas bandejas.

El conjunto bilbaino fue muriendo de pura impotencia, pese a que al inicio del tercer cuarto ganaba por 50-51. Era ese el momento de meter el partido en otro ritmo, de marcar las diferencias teóricas entre unos y otros. Pero en el lapso de los siete minutos posteriores a ese marcador, el Uxue Bilbao Basket cometió seis pérdidas de balón que el VEF Riga aprovechó para anotar a campo abierto y lograr una renta de catorce puntos antes del último cuarto gracias a un triplazo de Earl Rowland. El base estadounidense con pasaporte búlgaro, que pasó sin pena ni gloria por el Unicaja la pasada temporada, logró 23 puntos en la segunda parte para 30 en total, 17 más de los que promediaba en la Eurocup.

La derrota parecía en ese momento algo más que una posibilidad y el Uxue Bilbao Basket ni siquiera apretó los dientes ni supo jugar en esos diez minutos para sumar una derrota asumible desde el punto de vista del average. Los letones siguieron por su autopista mientras los bilbainos consentían canastas y más canastas. En cambio, el VEF Riga no rebajó su agresividad, cortó todo el flujo del ataque bilbaino a través del bloqueo y continuación, negó el balón todo lo que pudo a Vasileiadis y Mumbrú y dejó que el ataque del Uxue Bilbao Basket se quemara en un exceso de botes y de decisiones exentas de confianza de muchos de sus jugadores.

Porque la realidad sigue siendo tozuda sobre algo de lo que ya se advirtió hace un tiempo: la plantilla del Uxue Bilbao Basket se queda corta para pretender atender a muchos frentes. Ya se sabe eso de que el que mucho abarca, poco aprieta. En Riga, de nuevo, Pilepic no jugó y quedó claro que la confianza en él es limitadísima; Samb salió unos minutos, pero no pudo ser el factor determinante del partido anterior; Rakovic, débil tras un proceso vírico, salió al final cuando todo estaba vendido; y Zisis y Moerman demostraron que no están en su mejor momento. Sin defensa, sin fluidez en ataque y sin piernas que animen a ser valientes, el Uxue Bilbao Basket es ahora mismo un equipo irreconocible. Según su entrenador, “un partido como este le puede pasar a cualquiera al cabo de una temporada, pero a nosotros nos ha pasado en el peor momento”. El problema es que el estropicio ya tiene mal arreglo. Uno de los objetivos de la temporada quedó enterrado entre la nieve de Riga y lo que venga a partir de ahora dependerá de cómo el Uxue Bilbao Basket, todo él, asimile esta derrota.

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