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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Juan Manuel Lillo: “Estamos acabando con la esencia del fútbol”



Juan Manuel Lillo

Juan Manuel Lillo

Juan Manuel Lillo es un tipo diferente, un entrenador que se sale de la norma dentro y fuera del campo. Su discurso siempre ha huido de los tópicos, desde que con apenas veintiseis años se hizo cargo de aquel Salamanca que deambulaba por la Segunda B y lo llevó hasta la Primera División donde llamó la atención tanto por su juego como por las ideas que defendía aquel entonces desconocido entrenador tolosarra. Lillo fue en su día uno de aquellos entrenadores jóvenes que asaltaron la élite arrollando con unas ideas novedosas y un argumentario muy estudiado. Xabier Azkargorta, Benito Floro, Rafa Benítez, Juanma Lillo… Casi todos tienen en común una corta o inexistente carrera como futbolistas profesionales, una falta de prestigio previo que en el microcosmos de los vestuarios constituye un serio contratiempo compensado por ellos en su día con una propuesta alejada de los lugares comunes que les llevó al éxito casi inmediato. Tienen también en común su pasión por el estudio y el análisis teórico del fútbol y unas pautas de comportamiento inusuales hasta su llegada en los banquillos y en las salas de prensa.

Alejado de la primera línea desde su última experiencia en el Almería, Juanma Lillo está ahora mismo enfrascado en un repaso exhaustivo de la historia del fútbol a través de las imágenes que va rescatando de aquí y de allí. “Estoy viendo todo el fútbol que está grabado y cuando digo todo, es todo hasta el último minuto del último partido de un Mundial. He empezado por lo más antiguo que hay disponible en documentales y películas de la época, que la verdad es que no hay mucho,  y ya voy por la década de los setenta”. Está dispuesto a ver todos los partidos que caigan en sus manos por el mero placer de hacerlo porque, de momento, la tarea no puede calificarse como proyecto ya que no tiene una finalidad determinada. “No sé lo que haré con esto; de momento lo hago y estoy a gusto haciéndolo. La cosas dejan de ser útiles cuando empiezas a buscarles una utilidad”, asegura.

Al menos empieza a extraer algunas conclusiones de lo que ha visto hasta ahora. “La Alemania del 72 es el mejor equipo que he visto nunca. Era impresionante. Ten en cuenta que el penalti famoso de Panenka del que tanto se habla ahora le impidió a Alemania completar la serie Eurocopa-Mundial-Eurocopa, que tanto se celebra ahora con España”

Pero no solo aquella Alemania de los Beckenbauer, Muller, Maier y compañía le ha impresionado. La comparación de los viejos tiempos con los actuales es inevitable. “Todos nos hemos infantilizado un poco en todos los órdenes de la vida y en el fútbol, también. Ves fútbol antiguo y ves futbolistas de 20 años que parecen y se comportan como hombres. Y encima superando unas carencias enormes de materiales, de preparación… Pero entonces jugaban para ganar y por el propio juego. El fútbol eran los 90 minutos; no había apenas nada fuera del partido”.

Todo lo contrario de lo que ocurre ahora. Lillo ha acuñado una frase que define perfectamente la cuestión: “La guarnición es más importante que el solomillo”. “Estamos acabando con la esencia del fútbol”, advierte. “Ahora lo más importante es lo que ocurre de lunes a sábado; los noventa minutos son lo de menos, importa lo que ocurre alrededor, no lo que pasa en el partido, por eso no existe un verdadero debate futbolístico. Se debate de cuestiones ajenas al juego. Se habla de otras cosas y se repiten como un eco. Y hay tanto eco qeu al final no reconoces dónde está la voz original”.

No rehuye su parte de responsabilidad como profesional y parte interesada,”a veces los entrenadores nos creemos más importantes que la pelota”, y vuelve a los viejos tiempos. “El otro día me preguntaban en una entrevista si a los entrenadores no se les queda pequeña el área técnica para moverse. ¡Lo que nos faltaba!, que haya más espacio. Yo a los grandes entrenadores les he visto siempre sentaditos en el banquillo. Hay un exceso de protagonismo en todo eso. Ves a algunos que se mueven tanto y dan tantas órdenes que parece que no han estado entrenando con ellos toda la semana. Además no te sirve de nada. En el campo los jugadores no te oyen, y el que te oye no te escucha”.

Insiste Lillo en el gigantismo que se ha instalado en el fútbol moderno. “Es echarme piedras sobre mi tejado, pero yo confieso que me siento mal cuando piendo en los dineros que todavía hoy se mueven en el fútbol”. Y añade. “Ha crecido una barbaridad la gente que vive de esto del fútbol y además cada uno defiende su parcela como la más importante. El preparador físico, el dietista… para cada uno lo suyo es lo más importante cuando esto tiene que ser un trabajo conjunto en el que las diversas parcelas se complementen”. “Si un entrenador quiere hacer bien las cosas y aportar, necesita un par de ayudantes, pero nada más”, continúa. “Hace tiempo que predije que acabaremos con un preparador físico para la pierna derecha y otro preparador físico para la pierna izquierda”.

Y todo ello en medio de una brutal crisis económica en que, sin embargo, Lillo no busca una explicación. “La crisis económica general coincide con la del fútbol, pero no olvides que la crisis del fútbol viene de mucho antes. El problema no es de ahora. Precisamente ahora es cuando los clubes están ajustando más la gestión. Pero ahora les están exigiendo que paguen las deudas que contrajeron hace muchos años”

La crisis mundial no parece afectar al fútbol alemán. Los 40 millones que pagó el Bayern por Javi Martínez son el mejor ejemplo. “Si el Bayern pagó esa cantidad es porque, para empezar, el Bayern tiene dinero. Y porque han sentido la necesidad de fichar a ese jugador en concreto. En la forma de pensar tradicional diríamos que ese dinero solo se puede pagar por un delantero goleador, pero mira, ellos han visto esa necesidad”. El equipo bávaro es el buque insignia de un fútbol emergente. “Alemania ha hecho una buena gestión en general, pero en fútbol y en todos los órdenes. El fútbol es parte de cómo funciona cada país, no lo olvidemos. Ellos han tenido paciencia pero no podemos olvidar que durante muchos años se quejaban de que la Bundesliga estaba muy por debajo de las demás ligas europeas principales. Ahora están creciendo y hasta están recuperando su viejo fútbol combinativo”.

La realidad de la pretendida mejor Liga del mundo, con dos equipos a una distancia sideral del resto no le sorprende. Al contrario augura que la situación se irá consolidando. “Hace mucho tiempo ya pronostiqué en público que el Madrid o el Barcelona podrían hacer 100 puntos en la Liga. Ya lo han hecho. No puede ser que el tercero de esta Liga tenga que vender a Silva, a Villa, a Jordi Alba… solo para sobrevivir y seguir endeudado. Y encima algunos de ellos se lo vende al que tiene delante en la clasificación. Las distancias entre los dos primeros y los demás se irán ampliando, y no porque vayan a crecer los grandes sino porque el resto empequeñece”.

Apuntala su teoría con una evidencia. “Antes del último Barcelona-Atlético de Madrid un periodista me pidió mi pronóstico. Pero no hay pronóstico que valga. ¿Cuantos jugadores del Atlético de Madrid o de toda la Liga jugarían 20 partidos en el Barcelona?. Si me apuras, ni Falcao porque el Barcelona juega sin delantero centro”.  Pero a renglón seguido, puntualiza. “En el Athletic sí que hay algunos jugadores que podrían. Javi Martínez, que ya no está, Llorente, Muniain, Iraola y Herrera sí que creo que estarían en condiciones de dar el nivel en el Barcelona”.

Pero a su juicio la Liga española no constituye ninguna excepción. “La tendencia en todas las ligas es que haya dos dominadores y el resto, nada. No nos engañemos con lo de la liga escocesa y esas cosas. En todas partes pasa lo mismo. El Bayern domina en Alemania, el PSG está haciendo unas inversiones tremendas en Francia, en Inglaterra están arriba los que tienen más dinero…”.

Juanma Lillo prefiere no profundizar en el ánalisis cuando se le inquiere su opinión sobre la evolución del Athletic en los últimos meses. “No tengo el suficiente conocimiento para opinar de eso. Me pilla lejos y no tengo datos ni información. De todas formas, por encima de los resultados para mí el Athletic es el oasis en medio de todo esto que estamos hablando. Es lo único que me queda para relacionarme con la esencia del fútbol. El Athletic es otra cosa. ¡Pero si está ahí Iribar todavía!. Deberían cobrar solo por ver a Iribar paseando en Lezama“.

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