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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Kaiku se luce en la Bandera de la Concha



Kaiku no falló. Lo ocurrido en la primera jornada, cuando Urdaibai logró aguantar en la segunda tanda cediendo una ventaja mínima que apenas llegaba a los cuatro segundos, dio pie a especular con una posible sorpresa por parte de los de Bermeo, basada en una superioridad psicológica aceptada por todos, incluidos los de Sestao. En este sentido, las declaraciones de su presidente, adjudicando el papel de favorito a Urdaibai, iba en la línea de quitar presión a sus hombres.
Pero hace falta algo más que una presunta ventaja psicológica para doblegar a una tripulación que ha sido superior a todas las demás a lo largo de la temporada. Hace falta, por ejemplo, que la mar colabore aportando un movimiento que facilite la sorpresa o el susto. Si la bahía donostiarra se asemeja a un lago, solo cuentan los vatios de potencia que aporte cada trainera y está claro que en esta faceta Kaiku y Bermeo son superiores a los demás aunque los verdes están un punto por encima de los azules.
Poca historia tuvo una tanda de honor que los de la Bizkaitarra empezaron a dominar antes de llegar a puntas. Dos minutos, tres a lo sumo, de regata, fue el tiempo que la Bou Bizkaia mantuvo viva la competencia. Primero fue un segundo, unos metros más adelante, dos, la diferencia que al principio solo apreciaba la tecnología del GPS, empezó a ser visible a los ojos de todo el mundo cuando las traineras dejaban la isla a su popa. Tres segundos ya se traducen en la eslora completa de la embarcación. Eso quiere decir que solo el proel de Bermeo veía con el rabillo del ojo la silueta del patrón de Kaiku. Los demás, miraban y no veían nada más que agua, y ese sí que es un mazazo psicológico.
A Bermeo le quedaba la última opción de llegar vivo a la ciaboga y esperar un milagro. Los azules cumplieron con la parte que les tocaba maniobrando unos cinco segundos más tarde que su rival. Pero ahí volvió a entrar en juego la tecnología, aplicada esta vez a la construcción naval. Durante todo el año los célebres ‘platanitos’ ha estado robando entre tres y cuatro segundos a las traineras de la anterior generación, buenas y nuevas, como la Bou Bizkaia, pero ya obsoletas en los tiempos que corren. No había ración para pensar que pudiera haber milagro en la maniobra, por mucho que La Concha sea casi siempre una caja de sorpresas. Kaiku enfiló el largo de vuelta con más tiempo de margen que el que disponía en el rumbo de salida, y en ese momento la competición se convirtió en un paseo triunfal para los verdes.
Bastante hizo Bermeo con no hundirse y conservar el segundo puesto ya que por detrás, el duelo que mantenían Hondarribia y Tirán aceleraba la regata hasta situar a ambas traineras muy cerca de la Bou Bizkaia. Al final, los gallegos de Tirán pudieron con una Hondarribia que da la impresión de haber llegado al cita más importante del año pasada vueltas y fuera de punto. Los verdes de la Ama Guadalupekoa, que han discutido, y ganado, unas cuantas Banderas a Kaiku, han fallado en el momento cumbre. Sus responsables técnicos tienen trabajo de cara al invierno.
A juzgar por cómo celebró San Juan su triunfo en la primera tanda, está claro que lo suyo sí que era cuestión de mente. Estaban muy tocados los rosas tras su mal papel el primer día, y su victoria parcial pareció liberarles de muchos fantasmas. Remaron para demostrar, pero sobre todo, demostrarse, que lo de hace siete días fue un accidente. Astillero no tuvo más opción que conservar el segundo puesto.
Todo lo contrario que Chapela, la sorpresa de la nómina de participantes, que en esta segunda jornada se vio superada incluso por Donostiarra, que les relegó al farolillo rojo de la jornada.

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