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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

La apuesta por el músculo también acaba en empate



La titularidad de Rico fue una de las novedades del Athletic. Foto AC

Después de diez partidos de competición Berizzo ha descubierto que es posible tener una alternativa a su plan original, un plan B que renuncia al fútbol entendido como una sucesión de pasecitos al pie para volver a los orígenes de este deporte, aquellos tiempos en los que todavía no se habían inventado el achique de espacios, la defensa zonal y todas esas zarandajas, o sea, aquel viejo mundo del pañuelo anudado en la cabeza,  del músculo y del patadón y tentetieso, para entendernos

Berizzo ya sabe que dispone de dos planes. Ahora solo falta que consiga acertar los partidos adecuados para elegir uno u otro. Por ejemplo, y a riesgo de parecer oportunista, habría estado muy bien que el Athletic hubiera estrenado el traje que lució ayer en los partidos de Ipurua y Vallecas, sin ir más lejos, territorios ambos donde no hay espacio ni para florituras ni para mingafrías, por seguir con los clásicos.

Si llamamos plan A al de los pesos moscas jugones , o sea Unai López, Muniain y Williams, y plan B al que incluye a los tanques como San José, Rico y los Garcías, se trata ahora de cuadrar A y B en las distintas citas del calendario y la cosa seguramente funcionará.

Los que hasta antes de ayer reprochaban a Berizzo su inmovilismo y cabezonería a la hora de hacer las alineaciones, pusieron el grito en el cielo cuando vieron el equipo que saldría ante el Valencia. Los que censuraban al técnico que se aferrara a sus principios futbolísticos pese a que evidentemente no funcionaran, recurrían a la vieja máxima de Groucho para criticar al míster por su renuncia y su apuesta por un fútbol diametralmente opuesto a su propuesta original.

La batalla de Kursk debió de ser algo parecido al primer tiempo que disputaron el Athletic y el Valencia. Por un lado los Garcías, San José, Mikel Rico, Aduriz, y todos los defensas; por el otro los Kondogbia, Paulista, Ezequiel Garay, Coquelin, Batshuayi y compañía. Una batalla de tanques  en todo su esplendor que devino en un choque en los alrededores del circulo central con resultado de combate nulo, aunque no hubo destrucción masiva ni pérdida de material pese a las numerosas ocasiones en las que los contendientes se fueron al suelo. Y en medio dirigiendo todo aquel el tráfico, un tipo de criterio tan imprevisible como Undiano Mallenco, Quien no estuviera en San Mamés puede hacerse una idea cabal de lo que fue aquello.

Un doble remate a puerta de Capa en el primer minuto de juego, fue todo el bagaje ofensivo del Athletic hasta el descanso. La artillería contraria tampoco anduvo muy activa que se diga: un disparo lejano de Kondogbia que se fue cerca de  la base del poste izquierdo de Herrerín, fue el único susto para la parroquia local.

Berizzo eligió a sus jugadores a peso. Así, a ojo, el Athletic disponía de algo así como de cien kilos más de músculo que en sus dos anteriores citas, además de un buen puñado de centímetros para la batalla aérea. Todo le hizo falta. Sería un bonito ejercicio especular sobre qué hubiera sucedido si el Athletic hubiera salido de nuevo con sus pesos moscas ante el fornido grupo de Marcelino.

La presencia de los nuevos protagonistas varió también el dibujo del Athletic sobre el terreno. La zona central estuvo mucho más reforzada y sólida, lo que agradecieron los defensas. Sin balón, el Athletic se situó con cuatro defensas en línea, Dani García barriendo por  delante y una segunda línea con Raúl García, San José, Rico  y Susaeta en el otro costado, con Aduriz solo en punta. Cuando recuperaban el balón Raúl García y Susaeta se convertían en extremos para formar una línea con tres delanteros mientras que Capa y Berchiche se incorporaban por los costados.

Los defensas tuvieron una vida más agradable, pero el ataque volvió a ser un erial. Muy pocos de los protagonistas están llamados a la creación, ni destacan por su imaginación, así que jugar, si se entiende por jugar dar cinco pases seguidos, hacer una pared o lanzar a un compañero con un pase al espacio, el Athletic jugó muy poco, casi nada más bien.

Pero sea cual sea la interpretación que haga cada uno, lo cierto es que el Athletic fue un equipo mucho más sólido que el que hemos visto últimamente, estuvo más equilibrado y compacto sin balón, en ningún momento se vio zarandeado por el rival, y apenas cometió errores de bulto, salvo un despiste de los centrales al cuarto de hora que le permitió a Batshuayi plantarse solo ante Herrerín. Afortunadamente su finalización fue tan penosa que el portero tuvo que hacer como que se estiraba para que lo que perpetró el delantero pareciera un remate.

Mucho más tuvo que esforzarse Herrerín en el tramo final del partido para repeler con ayuda del larguero un cabezazo a bocajarro. La jugada acabó en gol pero el linier había levantado el banderín y el VAR ratificó su decisión, así que la cosa quedó en susto.

Y es que el segundo tiempo fue mucho más dinámico por parte de los dos equipos a medida que empezaban a faltar las fuerzas y el partido se iba rompiendo. El Athletic recurrió a sus virtudes de siempre y a base de pelea y de casta fue empujando a un Valencia reservón que lo  fió todo a algún contrataque. Capa asumió protagonismo en la banda derecha con algunas carreras de esas que siempre han levantado al público de San Mamés. Se entendió bien con Susaeta y por su costado llegaron algunos centros que nunca encontraron rematador. Berizzo recurrió primero a Williams y después a Muniain para cambiar radicalmente el plan de ataque, pero veinte y diez minutos, respectivamente, tampoco dan para mucho.

El cambio radical volvió a acabar en una igualada que no le resuelve la vida al Athletic pero dejó algunas enseñanzas que pueden ser de utilidad en el futuro. No está de más que el entrenador sea consciente de que hay alternativas en la plantilla para buscar soluciones que no se encuentran por la vía del empecinamiento. El Athletic ya tiene un plan A y un plan B. Si Berizzo consiguiera mezclarlos para obtener un plan C en el que convivieran músculo e imaginación, a lo mejor estaríamos en el camino hacia la salida de este empate eterno en el que se ha instalado el equipo.

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3 Comentarios

  1. Solidez y equilibrio, sí.
    Juego de ataque… en contadas ocasiones.

  2. Totalmente de acuerdo Juan Carlos.
    Me permito introducir mi comentario sobre el partido que va por el mismo camino que el tuyo. A ver si te parece lo mismo.
    https://blogs.deia.eus/athletic-bihotzez/2018/10/29/hace-bien-berizzo-rectificando/
    Un saludo

  3. Y eso que no jugó Nuñez…hablando de músculo.