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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

La competencia hace la competitividad



Iraizoz ha recuperado el favor de los aficionados con sus buenas actuaciones. Foto MITXI

Iraizoz ha recuperado el favor de los aficionados con sus buenas actuaciones. Foto MITXI

La competencia mueve los hilos. Lo hace en el mundo empresarial -el grave desenlace de Fagor Electrodomésticos es un ejemplo- y con un carácter similar, también a veces cruento, en el deporte, donde cobra especial vigencia su definición como rivalidad o lucha entre dos o más personas en condiciones similares para conseguir una misma cosa. En una siguiente acepción, competencia también implica responsabilidad u obligación. Y tanto en el ámbito empresarial como deportivo, los rigores de la competencia se traducen en una mayor o menor competitividad. Y en despidos y partidos de suplente, aunque lo segundo sea una bendición al compararlo con lo que supone tener que recoger los bártulos de un día para otro.

El Athletic está en ese camino de alcanzar un alto grado de competitividad a base de aumentar la competencia. Valverde ha colocado a tres cuartos de su plantilla en una pelea de iguales y ha demostrado apostar por trabajar distintas variantes en busca del resultado. Claro está, no siempre lo hace con éxito, pero lo bueno que tiene el fútbol es que una mala gestión de un domingo se puede solucionar al siguiente, mientras que en la empresa, 190 millones de euros invertidos en el extranjero pueden tener una difícil vuelta cuando la soga aprieta y para salvar el culo hay que poner en la calle a miles de trabajadores competentes con la única explicación, rutinaria y mundana, de que la coyuntura económica obliga a estos sacrificios.

La levedad del fútbol, o al menos así debería verse cuando muchos de los que se ponen la camiseta en la grada lo hacen con ánimo de olvidar la zurra y el agobio laboral que se encontrarán al día siguiente en su empresa (si es que tienen día siguiente como trabajadores), provoca que en esto de la competencia y la competitividad las voces se multipliquen. Que si tiene que jugar éste, que si mucho mejor con aquel, que si mira lo que habría ocurrido de ganar a éstos, que a nada que enlacemos (la primera voz del plural siempre marca) un par de resultados no se nos escapa…

A los ojos del pueblo, la encarnación de lo que supone aumentar el rendimiento está en Iraizoz, ausente ante el Elche por lesión y recordado en la mayor parte de las conversaciones por su buena actuación frente al Getafe. El portero lleva varias jornadas mostrando un rendimiento sostenible y envidiable. Y ha girado la melé con tanta fuerza que los que hace apenas seis meses pedían para él la jubilación anticipada, lo tienen ahora como un portero de garantías. ¿Qué ha cambiado? Habrá infinidad de argumentaciones, pero todas se dirigirán a que el navarro ha aumentado la competitividad. Quizá haya ayudado la disponibilidad a la competencia de Herrerín, que con las rotaciones de Valverde se ha visto con opciones de jugar y en este primer tramo del campeonato ha aparecido en más partidos que todos los disputados en Liga por los porteros suplentes del primer equipo en los últimos cuatro años. Txingurri, que tiene sus preferencias y en esas está por delante Iraizoz, ha apostado por dar azúcar a Herrerín y dejarle claro que nunca hasta ahora habrá estado tan cerca de jugar desde el inicio en Primera División.

Así que la competencia en la portería es real porque hay dos porteros que, dependiendo de las circunstancias, están con la garantía de que llegará la ocasión de jugar. Y eso ya es mucho en una posición en la que tradicionalmente está muy señalado el rol de titular y suplente. ¿Es mejor Herrerín que Raúl Fernández? Lo que sí tiene mejor, sin dudas, es que cuenta con un entrenador dispuesto a hacerle competir, algo que a Raúl le faltó tanto con Caparrós como con Bielsa, monocordes en sus decisiones. Las buenas actuaciones de Iraizoz también juegan para Herrerín, quien para volver a tener presencia sabe que deberá estar más presente que nunca, sin miedos. Es su reto.

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2 Comentarios

  1. No sé si estoy de acuerdo. A veces la competencia puede ser un acicate, a veces es lo contrario. Depende de la personalidad de cada uno. ¿De qué le ha servido la competencia a Aurtenetxe? ¿Le he mejorado en algún aspecto a Muniain que Ibai se constituya como una alternativa seria? ¿Y Herrera, cada vez peor desde que tiene quien le sustituya? Yo cuando escuché decir a Iraizoz en alguna entrevista frases como lo que te pasa te conviene, me di cuenta de que alguien le estaba ayudando a evolucionar no como jugador sino como persona. Y es evidente que le ha ayudado. Un portero silbado en San Mamés que le ha dado la vuelta. No recuerdo otro caso. Pero sí recuerdo a muchos porteros que se fueron de Bilbao sin que la competitividad les sirviera de nada.

  2. El autor J. Velasco nos hace una tesis para enmarcar y tirar a la papelera desarrollando una vieja teoría sobre las rotaciones.

    En vez de rotaciones creo que lo que hay en el Athletic es desconcierto y probaturas azarosas. Tan volubles como las opiniones de los aficionados en los foros deportivos.

    Esto de las rotaciones versus equipo de titulares, es cuestión vieja y que puede traducirse por un.. ¿ qué es mejor ?.. todos contentos y todos medio en forma pero en tensión presencial, o la mitad enfadada y los que juegan los mejores en cada momento. Naturalmente quién es quién se demuestra previamente en los entrenamientos. Pero claro, para eso hay realizar ENTRENAMIENTOS y no carreritas y partidillos.