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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

La cuenta atrás



Roger Grimau lideró al equipo cuajando uno de sus mejores partidos como hombre de negro. Foto ACB

Roger Grimau lideró al equipo cuajando uno de sus mejores partidos como hombre de negro. Foto ACB

Acabó el partido contra el UCAM Murcia y empezó la cuenta atrás para la final de la Eurocup. Ahora ya sí, todo lo que se haga en los próximos días irá enfocado al partido más importante de la historia del Bilbao Basket. El equipo bilbaino logró en la ciudad pimentonera una victoria que necesitaba para mantenerse en la cuarta plaza de la Liga y para poner la atención en el aspecto deportivo del día a día de un club que puede poner un circo porque le están creciendo los enanos por todas partes.

Había que reivindicar las canastas, los rebotes, el compromiso y la profesionalidad en unos momentos duros, pero ilusionantes, y había que hacerlo sin el capitán Álex Mumbrú, reservado por un esguince de tobillo. El testigo lo tomó Roger Grimau, a quien no se lo notó que es el jugador más veterano del equipo. El catalán se quitó años de encima en el viaje y dejó su mejor actuación con la camiseta negra. Estuvo 34 minutos en cancha, pese a sus molestias en la rodilla, y su hiperactividad y su acierto, que le permitieron marcarse algún coast-to-coast de manual, contagiaron a sus compañeros y el Bilbao Basket completó un partido serio en el fue claramente superior al UCAM Murcia, mucho más que lo que dice el resultado (77-80), provocado por un minuto final tonto de los de Fotis Katsikaris.

Los bilbainos, sin dar la sensación de rendir a su mejor nivel, supieron donde había que apretarle las clavijas a un rival corto de músculo y demasiado expuesto a su baloncesto de rachas. Un primer tiempo para marcar el territorio permitió mantener a raya al UCAM Murcia y un parcial de 0-11 para cerrar el tercer cuarto frenaron el intento de sublevación de los de Óscar Quintana, que había sido alentada por las diez pérdidas de balón del Bilbao Basket en la primera parte. En cuanto los hombres de negro cuidaron el instrumento de juego, empezaron a sumar de forma constante y dejaron sin aire a los murcianos hasta ese minuto final que dio al choque una emoción innecesaria.

Con la tarea cumplida, el Bilbao Basket regresó para ponerse a la tarea de preparar la final. La cuenta atrás ya ha arrancado, pero malo sería que marcara los días que quedan para que Sergio Castro, para que Uxue, abone el primer plazo de su acuerdo de patrocinio. La cita del sábado es lo suficientemente importante como para que todos los esfuerzos físicos y mentales se vuelquen en ella. Al fin y al cabo, es lo único que la plantilla y sus seguidores pueden controlar. Además, el rival en Charleroi, el Lokomotiv Kuban, no permitirá ni un solo descuido porque tiene calidad por arrobas.

Si en lo deportivo los dos rivales de la final se dan la mano, al menos hasta que se decida el campeón de la Eurocup, en lo económico los rusos llevan a los bilbainos una gran delantera ahora mismo. El Lokomotiv lleva cuatro años asentado en Krasnodar, que se ubica en una región en auge. No en vano, en esa zona que baña el Mar Negro está Sochi, la ciudad que organizará los próximos Juegos Olímpicos de Invierno, y la propia Krasnodar y Rostov-on-Don acogerán partidos del Mundial de fútbol de 2018. No es extraño, por tanto, que muchos consideren al Lokomotiv Kuban como un candidato a un lugar de privilegio en el concierto europeo en los próximos años si mantiene esta pujanza económica.

El club está sostenido por Russian Railways, una de las compañías ferroviarias más poderosas del mundo, y su presupuesto supera por poco los 18 millones de euros, de los cuales más de 12 provienen de sus patrocinadores, que no son muchos, pero sí importantes. Quien los pillara por Bilbao… Lo curioso, y en eso también se diferencia el Lokomotiv del Bilbao Basket, es que solo una pequeñísima parte de sus ingresos proviene de la venta de entradas. Apenas 375.000 euros entran en caja por esa vía, pese a que en sus partidos como local el equipo que dirige Evgeny Pashutin cuenta con una afición muy animosa y numerosa. Será porque el equipo acostumbra a realizar entrenamientos a puerta abierta y fomenta la relación con sus seguidores gracias a una política de precios asequibles a todos los bolsillos. Por algo más de 2 euros se puede ver un partido en el moderno Basket Hall Arena, donde caben 7.500 espectadores, y los casi 110 euros que cuesta la entrada VIP a pie de pista incluyen un servicio de catering personalizado, aparcamiento gratuito y acceso libre al gimnasio de la propia instalación.

El Lokomotiv Kuban destina a su plantilla diez millones de euros, algo menos del presupuesto total del Bilbao Basket, una cantidad que puede aumentar en los próximos años. Solo así es posible atraer a jugadores con rango y precio de Euroliga como los que tiene el equipo ruso que casi solo tienen que preocuparse por hacer su trabajo. La parte directiva del club la forman 17 personas, incluido un presidente y dos vicepresidentes, que cubren las áreas deportivas, financieras, de marketing y de relaciones internacionales. Por otro lado, el cuerpo técnico que dirige Pashutin está integrado por 12 miembros y, además, el Lokomotiv Kuban tiene varios equipos de categorías inferiores muy bien cuidados. Y la joya de la corona, al margen del conjunto profesional, es el grupo de animadoras compuesto por 18 chicos y chicas que forman parte de la estructura del club, lo mismo que la escuela en la que se inician. El club de Krasnodar puede presumir de que sus cheerleaders han ganado el concurso que impulsa la Euroliga para acudir a la Final Four de Londres. Y lo cierto es que no puede decirse que haya sido una elección injusta.

Pero en la cancha todo se iguala y ya se sabe que a un partido puede pasar cualquiera. La Euroliga es el objetivo de los dos equipos y eso se decidirá el sábado en el Spiroudome de Charleroi. El Bilbao Basket tratará de hacer valer el orgullo, el carácter ganador y la experiencia sobre otras cuestiones que se escapan a su control. Los jugadores tienen muchos motivos para querer ganar esta final a la que acudirán sin Pere Romero, uno de los asistentes de Katsikaris, que ha tenido que ser intervenido de urgencia. Él es uno de los responsables de que el Bilbao Basket haya llegado hasta las puertas de la historia y a él, y a toda la afición, quieren brindarle los hombres de negro un éxito que puede iluminar el futuro de la entidad.

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