Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

La decisión de Kepa



El extenuante proceso de la renovación de Kepa se ha resuelto con un inesperado giro de guión que ha estado a la altura del argumento de la obra. Esto ha sido como una de esas comedias en las que Arturo Fernández, en batín y con foulard al cuello, se pasa la función saliendo por una puerta y entrando por otra ; un enredo en el que los protagonistas viven situaciones cada vez más inverosímiles a medida que avanza la trama, hasta llegar al desenlace más inesperado para sorpresa y regocijo del público.

El silencio del protagonista principal a lo largo de este año y medio ha alimentado y facilitado todo tipo de especulaciones y añadidos al argumento. Nada menos que ocho portadas del diario deportivo más vendido, horas de radio y televisión y ríos de tinta jalonan un relato cuyos autores se resisten ahora a abandonar, enfrentados a la evidencia de la renovación. Ha sido demasiado tiempo contando una cosa como para desdecirse en un par de días.

Según la versión oficial que circula ahora mismo, Kepa ha renovado por el Athletic cansado de esperar al Real Madrid tras la negativa pública de Zidane.  Así se escribe la historia y a otra cosa mariposa.

Según ha contado el propio Kepa en su comparecencia ante los medios en Lezama, su renovación ha sido producto de una larga (larguísima, por no decir eterna) reflexión sobre un contrato decisivo en su carrera profesional. Efectivamente, a sus 23 años ha firmado un compromiso que caducará cuando cumpla los 30, una buena edad para un portero todavía, pero ya al borde del inicio de la decadencia. La reflexión está muy bien, sobre todo si la decisión es crucial como en este caso pero, incluso en esta circunstancia, dieciséis meses se antojan muchos meses de reflexión. Solo el Concilio de Bizancio duró algo más, pero es que allí se discutía sobre el sexo de los ángeles, no sobre el contrato de un futbolista.

Al margen del discurso políticamente correcto sobre lo contento que está por la renovación y lo mucho que quiere a todo el mundo, la conclusión más sustanciosa de toda la intervención de Kepa ante los medios es su doble desmentido a dos afirmaciones que se han publicado con profusión: según sus propias palabras nunca ha tenido absolutamente nada firmado con el Real Madrid y no ha pasado reconocimiento médico alguno como trámite previo a un fichaje. Pedir una segunda opinión sobre su lesión a un equipo médico ajeno al Athletic es otra cosa muy distinta y una práctica muy habitual en todos los clubes ante determinados tipos de lesiones.

Estos dos desmentidos desarman buena parte de la trama sobre la que se había tejido el relato de su fichaje (inminente, cerrado, hecho, anunciada la fecha de presentación) por el Real Madrid. Estos dos desmentidos dejan a muchos en una posición muy desairada.

El asunto de la renovación de Kepa, su tratamiento por parte de los medios de comunicación y el papel de los protagonistas, incluida la agencia de representación del jugador, debería ser un buen punto de partida para un interesante debate sobre todo lo que en estos tiempos rodea al fútbol profesional. Pero no es probable que alguien vaya a caer a estas alturas en la funesta manía de pensar. Faltaría más.

Hace unos años se podía afirmar con total seguridad que los medios no inventaban las noticias; en el peor de los casos podían adornar o interpretar algo que alguien (las famosas fuentes) les había contado con mejor o peor intención. Pero eso era hace años. Nadie con un mínimo sentido común pondría ahora mismo la mano en el fuego por la fiabilidad de unos medios dispuestos a todo en la batalla por una supervivencia cada vez más incierta. Y en el caso concreto que nos ocupa, nadie con un mínimo conocimiento del medio podrá certificar tampoco la calidad de las fuentes.

Si a esta batalla por la supervivencia en el kiosko y la visibilidad en el share, le aplicamos el enorme amplificador de las redes sociales y su capacidad de retroalimentación, obtenemos el alboroto de proporciones inauditas que hemos padecido estos meses.

Da mucha pereza ponerse a recordar ahora las cosas que se han dicho y escrito en torno al asunto de Kepa, y sería además un ejercicio de crueldad innecesaria.

Llegados a este punto tendremos que resignarnos a admitir que nunca conoceremos toda la verdad de esta historia. Nos tendremos que hacer nuestra propia composición de lugar para construir un relato a la medida de nuestras filias y fobias. Cada uno sabrá cuál de los protagonistas le ofrece más credibilidad en función de sus antecedentes.

Pero aun sin conocer los detalles solo cabe interpretar la renovación de Kepa como una excelente noticia para el Athletic,  que multiplica incluso su valor si se combina con la prolongación del contrato de Williams. El hecho de conseguir la permanencia a largo plazo de dos de sus futbolistas llamados a ser emblemáticos, refuerza la idea general del club y debe ser un ejercicio de autoafirmación en estos tiempos en los que el viejo fútbol que conocimos está siendo devastado por una mercantilización extrema.

Seguro que habrá quienes censuren esta operación apelando a su alto precio. Probablemente serían los mismos que estarían al frente de la manifestación si finalmente Kepa hubiera salido del Athletic.

 

 

 

 

Share This: