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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

La gabarra empieza a navegar ahora



La Supercopa ha colocado a Aduriz en el Olimpo rojiblanco. Foto AC

La Supercopa ha colocado a Aduriz en el Olimpo rojiblanco. Foto AC

Magnífico. La celebración de la Supercopa en Bilbao superó las previsiones. Ni la categoría ‘menor’ del trofeo conseguido, ni las vacaciones que alejan a muchos vascos de sus casas durante estas fechas, ni el tono contenido que se quiso dar al festejo desde el club, frenaron el entusiasmo del personal ávido de celebración. La chavalería ya tiene una experiencia propia a la que aferrarse en lugar de seguir aguantando las batallitas del abuelo, que están muy bien, pero no tienen nada que ver con lo que vive uno mismo. Los más pequeños también se han dado un baño rojiblanco y se han apuntado a las filas de sus mayores huyendo de los cantos de sirena de esos equipos que, aunque pierdan por un global de 5-1, tienen capitanes que consideran que han sido infinitamente superiores al rival. Con su pan se lo coman.

Los mayores, los que vieron la gabarra hace tres décadas, pudieron comprobar cómo cambian los tiempos, aunque lo esencial permanezca inalterable. Hace tres décadas había menos camisetas rojiblancas, por no decir que, sencillamente, no había, salvo algunas artesanas. El merchandising estaba muy lejos del fútbol entonces. Eso sí, había muchas bufandas de aquellas que tejían las madres, y las manos se utilizaban para aplaudir, para saludar, para levantar los puños al viento; ahora se usan para juntarlas encima de la cabeza sujetando un teléfono móvil, como si la multitud estuviera facilitando el aterrizaje de alguna nave llegada de Ganimedes.

Después de 31 años podemos repetir el título de aquella novela: “Sin novedad en el frente”. El paréntesis de tres décadas sin títulos no ha hecho mella en la tropa rojiblanca; no ha habido deserciones y ayer, cuando pasaron lista frente al Ayuntamiento, en Begoña, o ante la Diputación, estaban todos; incluso alguno más, porque el Athletic ha ganado para la causa a no pocos de los que han llegado a estas tierras durante todo este tiempo. A pesar de lo que puedan escribir y decir algunos cenutrios, el Athletic no es excluyente, ni mucho menos xenófobo o racista; al contrario, siempre ha incluido a todo aquel que ha entendido su manera de entender el fútbol. Que se lo pregunten, sino, a todos esos rojiblancos que han celebrado este título en Andalucía, en Extremadura, en Burgos o en Murcia, en Italia, en Inglaterra o en Boise. No estaría mal que en Ibaigane aprovecharan esta ola para fortalecer esos lazos.

La gabarra no salió con la Supercopa porque en el club imperó el sentido común y con buen criterio decidió que ya habrá más ocasiones. De hecho, puede que, sin que nos hayamos dado cuenta, la gabarra ya haya navegado unos metros en el Caspio y dentro de unas horas prosiga su singladura virtual en Eslovaquia.

Aunque Valverde no lo diga, es muy probable que esta Supercopa haya trastocado sus planes de preparación para el tramo final de agosto. El objetivo prioritario del club era, sin duda, superar las dos previas de la Europa League y llegar con garantías al estreno de la Liga. El 4-0 de San Mamés, volcó el pronóstico  y lo que era un engorro se convirtió en una magnífica oportunidad de engordar el palmarés, que el Athletic cazó al vuelo.

El Athletic ya tiene un trofeo más en sus vitrinas, pero el objetivo europeo sigue ahí, esperando a que el equipo se haga cargo. Estoy seguro de que no era ésta la rotación que había pensado Valverde para Zilina, pero la gloria tiene estas hipotecas y aunque las lesiones sigan condicionando mucho sus planes, el técnico dispone de plantilla suficiente para armar un equipo de garantía que, como poco, traiga la eliminatoria viva a San Mamés.

Las circunstancias del fútbol actual han convertido la Europa League en el torneo más asequible de los que disputa el Athletic. La Liga doméstica es un imposible y la Copa requeriría de unas dosis de fortuna bastante improbables. La segunda competición europea abre en cambio una posibilidad. Es cierto que a partir de octavos el nivel de los competidores es elevado, pero entran en el terreno de lo asequible.

El Sevilla ha mostrado el camino y el Athletic debe apirar a recorrerlo. Es muy complicado, pero nada es fácil en el fútbol actual y este equipo ha demostrado que tiene fuerza suficiente para intentarlo al menos. ¡Manos a la obra!

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