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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

La hora de demostrar personalidad



El juego del Depor depende en gran medida de la inspiración del veterano Valerón. Foto MITXI

El juego del Depor depende en gran medida de la inspiración del veterano Valerón. Foto MITXI

Hace un mes el viaje a Riazor se perfilaba como una ocasión propicia para cerrar la temporada con un triunfo ante un rival desahuciado. El Depor sumaba tan solo tres victorias y diez empates en las 27 jornadas disputadas hasta entonces, ocupaba la cola de la clasificación a nueve puntos de la salvación y el futuro del club se dirimía más en los juzgados que sobre los terrenos de juego. Un mes después, el futuro del club sigue discutiéndose en despachos y juzgados, pero en lo futbolístico la transformación del Depor ha provocado un revolcón en la zona baja de la clasificación. Cuatro victorias consecutivas, una más que las sumadas en el resto del año, tres de ellas contra rivales directos, Celta y Zaragoza en Riazor, y Mallorca en Son Moix, le han sacado de la zona de descenso con dos puntos de margen.

Es lógica la reacción de una afición que llenará Riazor el domingo para recibir al Athletic. En un mes los seguidores gallegos han pasado del estado de postración en el que se encontraban a la euforia de quien ve que el milagro es posible. «Pódese» es la palabra mágica con la que los seguidores gallegos resumen su estado de ánimo, el eslogan que describe la hazaña.

El partido se convierte en estas condiciones en todo un reto para un Athletic del que este año nunca sabes qué puedes esperar. Los leones se enfrentarán al desafío de un rival pletórico de moral e ilusión respaldado por una afición que abarrotará las gradas,  convencida de que su aportación será esencial en la suerte del partido. Una caldera, vamos, lo que los argentinos llaman una bombonera, un escenario y un partido de esos que miden la personalidad de un equipo.

No hay razón para dudar del espíritu de los jugadores del Athletic. No es la primera vez que encaran un partido en estas condiciones y antes de ahora ya han demostrado que son capaces de moverse en ese tipo de escenarios. Valor, como a los reclutas de la antigua mili, se les supone a los leones. Pero este año han sido tan irregulares que uno nunca sabe a qué atenerse.

Todos los jugadores que a lo largo de la semana han ido compareciendo en la sala de prensa de Lezama han coincidido en destacar la trascendencia del partido. Cada uno en su estilo, desde Herrera hasta Aduriz, ha otorgado al encuentro una categoría que, tabla en mano, no le corresponde desde la perspectiva rojiblanca. Es verdad que una victoria en Riazor cerraría prácticamente la temporada para los de Bielsa, pero los otros dos resultados tendrían más efecto en lo anímico que en la clasificación. Incluso en estos tiempos de urgencias y exageración, un margen de ocho puntos sigue siendo una ventaja más que considerable a falta de siete jornadas.

Si aceptamos aquello de que el fútbol es un estado de ánimo, está claro que el Athletic tiene todas las de perder. El equipo rojiblanco está siendo durante todo este año un grupo constantemente metido en problemas, reales, imaginarios, buscados o encontrados, que se mira al espejo y no se reconoce, mientras que el Depor se encuentra  ahora mismo en un estado de euforia de tal calibre que se sentiría con fuerzas para ganar la Copa de Europa. Traducido a números, los rojiblancos llegan de tres derrotas en cuatro partidos y los gallegos de cuatro victorias.

Al Athletic no le vendría nada mal enfocar este partido con la mayor normalidad posible, como uno más de la Liga, uno de los que en el calendario estaban señalados como factibles por la entidad real del rival. Lo que menos les conviene a los rojiblancos es caer en la sobreexcitación que seguro que intentará el rival. Ya sabemos desde el año pasado a dónde les lleva a estos chicos el exceso de responsabilidad. Desde la normalidad, alejados de la sobreactuación general que rodea este partido, el Athletic debe reconocerse como  un equipo sobradamente capacitado para sacarlo adelante. Al margen de rachas puntuales, Bielsa dispone de un grupo más sólido y equilibrado que Vázquez. El Depor se mueve fundamentalmente bajo la batuta de un Valerón que merece todo el reconocimiento por la calidad de su fútbol, su espíritu y el liderazgo que ejerce entre sus compañeros. Pero es un futbolista que está a punto de cumplir los 38 años, una edad que se tiene que acusar en la zona del campo en la que se mueve. La misma edad de Manuel Pablo, otro de los futbolistas que ejercen su liderazgo desde la veteranía. Ante el Athletic no estará Marchena, otro pilar, y Vázquez se ha pasado la semana guardando entre algodones a una plantilla que parece acusar el peso de la temporada.

Salvo la duda de Laporte, Bielsa recupera a todos los que descansaron obligatoriamente el pasado domingo, un descanso que a alguno le habrá venido bien. Un equipo que dio la talla como lo hizo el Athletic ante el Real Madrid, debe saber competir ante un rival objetivamente inferior. No se trata de ver las cosas desde un sentimiento de falsa superioridad sino con la mayor objetividad posible, con personalidad, sin dejarse influir ni por euforias ajenas, ni por temores propios porque si aquellas tienen su razón de ser, estos no deben tener sentido a poco que el Athletic haga las cosas medianamente bien.

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  1. La hora de demostrar personalidad. | Orgullo Athleticzale - [...] vía El Athletic debe convencerse de que es superior a un Depor eurfórico. [...]