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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

La leyenda del límite salarial



El Athletic ha publicado en su página web un extracto de una nota aclaratoria publicada a su vez en la web de la Liga de Fútbol Profesional, en la que se explican algunos pormenores sobre el últimamente tan traído y llevado límite salarial. No se dice todo, porque es mucho y complejo, pero sí lo sustancial en lo que afecta al Athletic: que un Club puede establecer el límite salarial que considere más oportuno, y que existen mecanismos más que suficientes para ampliar ese límite en caso de que fuera necesario.

Los interesados en conocer con mayor amplitud todo lo referido a este tema pueden acceder a  las Normas para la elaboración de presupuestos de la LFP . Son casi cien páginas, pero descartando todo aquello que no afecta directamente al Athletic, se quedan en menos de la mitad.  Leer cincuenta páginas de prosa más bien farragosa y, en algunos casos, extremadamente técnica, puede suponer un trabajo sobrehumano en estos tiempos de los que los 140 caracteres de twitter parecen muchos, pero el esfuerzo merece la pena.

Tras una primera lectura se puede deducir que el espíritu de la norma atañe más a clubes que están o han estado con problemas económicos o a aquellos cuyo estatus varía notablemente por ascensos o descensos. Las propias Normas empiezan clasificando a los clubes en tres grandes grupos, A, B y C, donde en el A están aquellos que nunca han dado motivo de desconfianza en cuanto a su economía, entre los que se incluye el Athletic; en el B los que alguna vez pasaron por el trance del procedimiento concursal pero están en vías de arreglarlo y, por último, en el C, aquellos de los que no te puedes fiar por sus antecedentes o por su situación actual.

La principal novedad que aporta esta reglamentación respecto a lo que conocíamos anteriormente es que ahora la LFP establece los criterios y las normas para elaborar los presupuestos y que un órgano de la propia Liga supervisa dichos presupuestos para validarlos. Es decir, que los clubes y las SAD ya no son libres de elaborar unos presupuestos lo suficientemente ‘imaginativos’ como para ocultar cualquier desmán como ocurría hasta hace bien poco. Ahora se tienen que atener a unas partidas específicas y bien determinadas y presentar unos números creíbles para que la Liga los acepte como válidos.

El llamado límite salarial, tan de moda últimamente, no es más que la cantidad que cada club destina a la plantilla deportiva de su equipo profesional, incluidos entrenador, ayudante y preparador físico. Su importe resulta de restar a los ingresos todos los gastos corrientes del club. O sea, lo que se ha venido haciendo hasta ahora en todos aquellos sitios donde ha imperado el sentido común. La diferencia ahora es que la Liga publica una relación con la cifra resultante en cada club oficializando sus números.

En resumen: cada club elabora su presupuesto y si éste es razonable y no incluye partidas o cifras surrealistas, la Liga lo valida. O sea, que es cada club el que decide cuánto se va a gastar en sus futbolistas.

Volviendo al Athletic, su presupuesto y su límite salarial. Ibaigane ha presentado un presupuesto de   165.195.550 con un beneficio de 14.255.412 millones y un gasto deportivo de 68.844.600 millones. Nada le hubiera impedido,por ejemplo, presentar un beneficio de 4 millones y un gasto deportivo de 78, de haberlo querido o necesitado. Pero incluso en el caso de que por alguna circunstancia el Athletic se viera en la necesidad de gastar por encima de ese límite, su solvencia económica le permitiría desbordarlo sin mayor problema. Es más, el límite salarial no es una cifra inamovible; se revisa cada seis meses porque en ese tiempo puede haber altas y bajas, traspasos y fichajes, ingresos o gastos extraordinarios, que inciden en la economía de los clubes.

Este asunto del límite salarial salió a relucir hace unos meses en esa inmensa taberna que llamamos redes sociales y ha terminado por crear tendencia. Y no salió por casualidad. La ausencia de fichajes en dos años y el bloqueo en la renovación de Kepa fueron factores decisivos en la elaboración de una tesis cuya conclusión no podía ser otra que la incapacidad manifiesta del equipo de gobierno del Athletic, una idea que se repite en los últimos cuarenta años porque sea quien sea quien esté al frente del club, siempre tendrá delante una animosa oposición dispuesta a enmendarle la plana.

Hace algunos años los dogmas de fe que se proclamaban a pie de barra apenas dejaban huella en el serrín que había en el suelo; como mucho podían servir de tema de conversación hasta el siguiente bar y en cualquier caso, la discusión decaía con la última ronda. Pero desde el advenimiento de las redes sociales y sus profetas la cosa ha cambiado mucho. Gente encantada de haberse conocido o personajes que al afeitarse cada mañana descubren en el espejo a un gran presidente del Athletic,  disponen ahora de un fantástico altavoz para proclamar sus ideas a los cuatro vientos. Saben que encontrarán una pléyade de discípulos dispuestos a divulgar su doctrina.

No estaría de más que el Athletic tuviera una política de comunicación más diligente. Es evidente que el club no puede salir a todas porque son muchas y a diario, pero es más fácil apagar un incendio en su origen que cuando ya se ha propagado. Y no es la primera vez que el club ha tenido que salir a sofocar un fuego cuando ya le empezaban a arder las pestañas.

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