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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

La primera derrota de la era Garitano llega en el peor partido del Athletic



Raúl García marcó un penalti con suspense. Foto AC

Motivación extra por un lado y caraja monumental por el otro. El derbi de Anoeta se decantó por parámetros que no son nuevos. El Athletic de Gaizka Garitano encajó su primera derrota en el peor partido, con mucho, desde que el de Derio se sienta en el banquillo. El Athletic no tuvo ni orden, ni un plan reconocible, ni intensidad y el Athletic sin intensidad no es nada.

Lo único reconocible del equipo rojiblanco fue la alineación de salida. Garitano repitió con Dani García y San José, la pareja que tan buen resultado le había dado ante el Betis, en la sala de máquinas, y ocupó el espacio que dejaba el sancionado De Marcos con Ibai Gómez, el cambio más previsible. Hasta ahí llegó el Athletic que hemos estado viendo desde que se produjo el relevo en el banquillo. En cuanto el balón echó a rodar, el equipo que conocíamos hizo mutis por el foro; se fue, desapareció de Anoeta sin dar apenas señales de vida.

Ni siquiera el penalti que le metió en el partido a última hora fue acicate suficiente para despertar a un equipo dormido. Quedaban ocho minutos para el final desde que Raúl García acortó distancias, pero el Athletic fue incapaz no ya de asustar al rival sino de meter otro balón en el área.

El bloque granítico al que apenas le habían hecho ocasiones en los partidos anteriores, se convirtió en un membrillo. La Real lo tuvo fácil sobre todo a partir del primer fallo de los rojiblancos. No había pasado nada en el primer cuarto de hora pero el choque empezó a decidirse en una jugada que resume lo que fue el partido de unos y de otros. La ocurrencia de Ibai Gómez sacando una falta en horizontal en lugar de buscar el área, y el error de bulto de Dani García dejándose robar la cartera por Oyarzabal, dibujan un  retrato bastante preciso del partido: ambición y determinación por un lado, despiste y dispersión por el otro.

La primera derrota de la era Garitano llegó en el peor partido del Athletic. El gol el contra terminó por  desdibujar al equipo cuando todavía no había entrado en el partido. Posiblemente influido por su grave error, Dani García completó hasta el descanso sus peores minutos en años. Arrastró en su caída a su compañero de línea, San José, y le complicó la vida a un Yuri que tampoco encontró demasiada ayuda ni en Córdoba ni en Ibai cuando se cambiaron de banda.

Un cabezazo blandito de Córdoba tras un servicio con mucha intención de San José, que Rulli desvió a corner,  fue la única jugada merecedora de tal nombre completada por el Athletic. Muniain competía en inoperancia con un Córdoba ausente y un Ibai Gómez que recordaba mucho más al que se fue del Athletic que al que se hizo un nombre en el Alavés. En medio, Williams era un alma en pena sin la menor oportunidad no ya de correr, sino de echar una carrerita.

A la Real le hacía falta muy poco para dominar el partido. Los de Alguacil ganaban todos los duelos individuales, todos los balones divididos y todos los choques. Se empleaban con energía y con fe ante un grupo de futbolistas que se limitaban a verlas venir. Iñigo Martínez desvió con la punta de la bota un remate a bocajarro de Willian José tras un centro de Merino, que se había colado hasta la cocina, Januzaj estrelló un centro en el poste tras ganar la linea de fondo, y Oyarzabal no acertó a rematar en un barullo en el área de Herrerín.

Lo mejor del primer tiempo para el Athletic estaba siendo el resultado , pero al filo del descanso Willian José acertó con un obús que se coló por la escuadra. El remate fue magnífico, pero la jugada volvió a retratar a los rojiblancos desde su inicio en un saque de banda concedido gratuitamente por Herrerín. El del portero fue el primer eslabón de una cadena de errores que desembocó en el gol que sentenció el partido. La blandura de la defensa recordó tiempos que creíamos felizmente olvidados.

La reacción de Garitano en el descanso era obligada. San José y Córdoba se quedaron en la caseta y se incorporaron Beñat y Raúl García. No se notaron demasiado los cambios porque la Real dio un paso atrás a favor del marcador y dejó que el Athletic se consumiera en su propio caldo de impotencia. Los rojiblancos estaban obligados a asumir riesgos y tomar la iniciativa, pero su respuesta se limitó a una sucesión de pases horizontales que solo podían conducir al fracaso. Un disparo demasiado cruzado de Muniain tras una buena combinación entre Raúl y Williams al borde del área y otro disparo desviado de Beñat fueron los únicos sustos, por llamarlo de alguna manera, que se llevó la festiva parroquia local.

Mateu Lahoz vio penalti en un codazo de Navas a Iñigo Martínez en un corner y Raúl García acortó distancias con suspense. Quedaban ocho minutos más el descuento, tiempo suficiente para colocar al menos un par de balones en el punto de penalti del área rival, pero ni por esas. Herrerín subió a rematar una falta en el último minuto y Beñat la sacó directamente fuera. El Athletic de Anoeta no estaba ni para gestas ni para gestos.

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Un comentario

  1. Muy vergonzosa actitud de los jugadores del Athletic. Así no representan a nadie y como bien dices, JCL, sin intensidad el Athletic no es nada. Mucho asco, poca vergüenza y a mantenernos si es posible.
    Habláis de la fortaleza defensiva y yo veo lo contrario, incluso cuando ganamos, no defienden a nadie, y ojo, sin De Marcos se ha subido el nivel.
    Posdata: que alguien le diga al presidente que no hable de futbol, del juego para ser precisos, no tiene ni idea, hace el ridículo y no es Jesús Gil.